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El jig head
Por: Rolando Códoba

 Ninguna caja de pesca debe estar sin su buena dotación de “gallitos”, jigs, bucktails, “plumillas” “pollitos” o como queramos llamarle a este artificio de la ingeniería pesqueril. Su constitución es muy sencilla y ha cambiado de nombres y diseños según pasa el tiempo y la creatividad hace de las suyas. “Jigs heads” se nombra sólo al anzuelo con la cabecita emplomada. De las diferentes cabezas, unas se venden para vestir con faldas (lo que se conoce como “buck tails”) y otros diseños se ofertan para el uso de grubs o colas de plástico. Ya hoy en día cualquiera usa indistintamente una y otra o se combinan, dependiendo de la creatividad de cada cual y los usos que supongan para cada diseño.   

Tiene la ventaja que su costo es muy bajo, por consiguiente es el que vale la pena sacrificar para tratar de llegar a las estructuras complejas o a las piedras. También es posible prepararlos para la pesca ultra ligera donde la diversión esta garantizada cuando algunos de estos artificiales atrae la atención de una especie de mediano tamaño.   

Lo cierto es que esa cabecita de plomo, donde se funde un anzuelo que se mueve en tamaños de  entre 2/0 y 5/0, es uno de los artificiales que sirve para casi cualquier ambiente y ocasión,  bien fáciles de trabajar en todas sus versiones porque sin entrar en tecnicismos literarios los hay con los materiales más diversos. Desde plumas, con pelos de alce, de  caballo, con fibras plásticas, fibras de utensilios de limpieza, con fibras naturales, con plumas de pato, gallo, pelícano, flamencos, con cabello de muñecas desechadas (y sin desechar también),  con listones de colores metálicos, con pintura fosforescente para la noche, en fin, la lista es interminable y las versiones aún más;  sobre todo si los completamos con colas o grubs plásticos, que es una solución para aumentar su poder de atracción y ayudar en la estabilidad durante el recobro.   

Aunque no lo parezca, cada diseño de cabeza tiene sus características tomando digamos como punto de partida el clásico: el de la bolita redonda (3) de plomo, de entre 1/4 y 3/4 de oz. Sin ojos ni color “el todo terreno”, que se lanza muy bien y se hunde rápido con su anzuelo provisto de una muerte fundida en el mismo plomo, para evitar que la goma o el plástico se salgan con los recobros, también un plomo más alargado (10) será más aerodinámico en el lance y en el nado.  

Los distintos modelos, -algunos muy específicos- por cierto, comienzan a identificarse con su forma, con la posición del aro para sujetarlo a la línea (1-4) o al leader. Dependiendo de que tan ubicado esté con referencia al frente o a la parte superior la argolla u ojo del anzuelo, dependerá a primeras instancias su manera de nadar o recobrarse.   

Un ojo ubicado directamente al frente y casi siempre en un cuerpo alargado y de punta cónica y estrecha (4) hará que venga nadando de frente en línea recta a buena velocidad por su diseño aerodinámico. Lo mejor es usarlo para lanzar y recobrar en aguas medias y bajas, de igual forma se abrirá camino por ambientes  un tanto hostiles. Ideal para trolearse a baja velocidad de diseño similar (10) o usar en zonas de mucho movimiento de aguas.   

Si por el contrario ese mismo plomo con forma de bala, es sujetado por su aro más al centro de la bala en la parte superior (1) al recuperarlo de seguro tenderá a enterrar la nariz, por lo que su uso es mayormente para dejarlo caer y subirlo,  al tener el centro de gravedad localizado en el centro del peso coincidiendo con la argolla del anzuelo, al bombear la caña  pivoteará de manera efectiva sumándole mas movimiento a las faldas o colas que traen al final.   

Un diseño “futbolístico”, o sea ovalado (8) y más abultado al centro y colocado de forma transversal al anzuelo, de seguro mantendrá éste siempre en posición vertical, y permitirá qué al bajar, baje casi planeando para colocarse en posición en el fondo de manera fácil.    

De igual manera un fondo limpio y arenoso, nos dejará asentar con mayor comodidad algún jigg head de corte diagonal (5) en su cabeza de plomo, permitiendo de esta forma que un buen grub o plástico de cola larga deje ésta a merced de la corriente, mientras el peso centrado en el corte de la cabeza lo mantendrá anclado en el lugar. Igual si la cabeza es de media esfera, y el anzuelo no estuviera centrado en el plomo (2) posibilitará que gire continuamente en el fondo y se balancee de un lado a otro si se encuentra en un fondo de corrientes medias a fuertes, siendo ideal para presentar largas colas o gusanos.  

Los diseños de puntas ovaladas (10-4) ayudan a abrir el camino entre plantas, y resultan muy aerodinámicos a la hora de lanzar, así como en sortear piedras y estructuras en el fondo, y pueden traer (6) sonajas en algunos casos. Igual pueden usarse para ello los que mantienen la puntera medio aplanada (7) y levantada en la punta pues siempre tienden a subirse o treparse a los obstáculos. Hay quien prefiere usar el peso de tusgteno que igual resulta efectivo sobre todo por el reducido tamaño (9). También una cabeza de las llamadas “aspirina” al llegar al fondo (11) lo más usual es que se recueste en uno de los costados, para que el anzuelo descanse paralelo al suelo por los extremos chatos en los laterales del plomito,  siendo un jigg muy útil para los que comen de fondo como el escurridizo lenguado. 

 Los versiones son infinitas y los usos resultan imposibles de referenciar todos, pues ello depende de cada fabricante más los gustos personales de cada quien, pues hay quien los prefiere con un grub solo y hay quien le adorna con su cabellera correspondiente y de una u otra forma resultan muy efectivos  para muchas especies y cuerpos de agua. 

Se venden moldes en tiendas especializadas para fundir las distintas cabezas, al igual anzuelos y todos los materiales: pinturas, ojitos, plásticos pra las colas, listones y accesorios posibles para ello. Les aseguro además que se trata de una tarea muy desestresante, que con un poco de ingenio podemos ir ocupando el tiempo libre y al final, gozar del privilegio de pescar con nuestras propias “obras de arte”.    

Resulta fácil y divertido también despues de fundir nuestras propios diseños de cabezas, derrochar nuestra creatividad en tintar de  colores la cabecita de plomo así como decorarlos con pinturas reflectivas, partículas metálicas y colocar hasta ojos en 3D que se venden para ello.

Su recobro, en caso de no descansar en el fondo es bien sencillo y son tres las variantes más usadas y que dependerán en mucho del manejo que hagamos de la caña y del equipo adecuado para ello.   

Dejarlo caer al fondo y levantarlo a tirones mientras le damos una vuelta a la manivela es bien efectivo, para despues permitir que se hunda, bajando la punta de la caña. Igual resulta recobrarlo a tirones secos y traerlo a media agua sin llegar al fondo, o llegando a éste y traerlo tropezando a brincos incluso para que al aterrizar en la arena (si fuera el caso) levante un poco como si se tratara de algún pez pasto tratando de esconderse o chocando con las piedras en el fondo con el sonido correspondiente. Casi siempre los piques vendrán al levantarlo, por lo que un buen dominio del drag y estar atentos siempre será necesario y no habrá mejor escuela que salir cargando solo ese tipo de señuelo,  para tratar de dominarlo, tratando de pescar sin más opciones a la mano.    

De arreglar alguno con cola plástica y traerlo despacito con recobro constante, hará que la colita luzca con un movimiento ondulante y llame la atención de cualquier depredador cercano.   

Mientras más delgada la línea: mejor, siendo la más usada la de 10-12 libras en monofilamento o 15 en trenzada, equivalente aproximadamente a 6 lbs. de diámetro en mono. El uso de leader puede ser efectivo ya que por tratarse de un artificial pequeño de tamaño en muchos casos y dependiendo de la voracidad de las especies, tienden a tragarlo por lo que se corre el riesgo de que corten la línea. Su mejor amarre es con algún nudo de lazo o loop, como el Rapala o Mirrolure y se mueven mejor sin seguros metálicos que además tienden a incorporarle peso.  La caña no debe ser más larga que 6,6 y preferiblemente MH para tener más dominio del movimiento, aunque hay quien prefiera usar alguna salmonera de las de 8,6 o 9 pies, para disfrutar más la pelea.    

Cualquier equipo de spinning, baits casting, ultra light e incluso de surf son bienvenidos por igual para manejar este artificial en distintas presentaciones y pesos. Igual puede arrojarnos desde el mar un robalo de los de torneo, la pelea nada despreciable de un buen jurel, lady fish, barracuda, pargo, mero o abadejo que sientan invadidos sus predios por nuestro señuelo, hasta propiciar la emoción de la primera mojarra. No podemos dejar a un lado las versiones digamos “populares” de locales y ribereños, tratando de emular los diseños comerciales que a más de uno nos han dado una buena lección.  

En fin, un artificial tan útil como sencillo y que como todos, dependerá en mucho de nuestra paciencia y confianza y que de seguro nos puede propiciar una buena jornada de pesca, y lo mejor: sin mucho que perder.


  HERRAMIENTAS






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