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Un día entre Campeones
Por: Rafael Arévalo Erosa

 Son las dos de la tarde, estoy concentrado en el trabajo discutiendo algún asunto de ventas con Alex mi gerente de renta de maquinaria y el teléfono no deja de sonar, pero no me doy cuenta hasta que Alex me lo indica. Nunca pensé que esa llamada fuera tan importante, era mi amigo Luis Turrent del otro lado de la línea: 

-Rafael: Bueno, bueno, cómo estas Luisito…

Luis: Bien hermanito y tú...

Rafael: Todo bien aquí lidiando con el Alex Chuil para que consiga más clientes y tú dónde andas...

Luis: Yo aquí en Punta Mita mi buen Rafa, estoy con un gran personaje de la pesca submarina que te quiero presentar, ya le adelanté que eres un magnífico pescador submarino, le dije que tienes dos récords mundiales oficiales, que andas pescando en el rango de los 25-30 mts. de profundidad y te quiere conocer pero tienes que venir a Nayarit mañana.

Rafael: ¿Qué? No vaciles Luisito…

Luis : Es en serio hermanito, es Pipín Ferreras y está aquí junto a mí, y te lo paso...

Pipín: Si bueno, qué tal Rafael, cómo estás hermano, aquí la estamos pasando de maravilla, venimos a pescar y a dar unas clínicas de pesca submarina...oye Rafa, por qué no to mas un avión y vienes a pescar con nosotros...

Aquí está Diego Santiago, campeón brasileño de pesca submarina y estamos probando equipo nuevo de mi marca PERSISTENT , estamos tomando algunas fotos y videos para el sitio web por qué no vienes, ¡anímate! ... 

Qué llamada, me dejó mudo. Alex se me queda viendo un poco atónito, como no comprendiendo lo que estaba pasando y yo al mismo tiempo un poco extraviado pensando: cómo pude decir tan rápido que sí, con la cantidad de pendientes y trabajo acumulado, lo único que pude pensar era que estaba loco.  Pero la realidad es que la pesca submarina solo ha traído a mi vida cosas buenas y buenísimas y no podía dejar pasar esta magnífica oportunidad. 

En eso Alex me pregunta, ¿quién era ese  Pipín Ferreras? Aprovecho esto para poner en contexto para los nuevos lectores sobre el tema de la pesca submarina: Pipín Ferreras es con toda seguridad y sin ninguna duda uno de los personajes más importantes de la historia del “Freedive” y de la pesca subacuática. Aparte de tener una vida llena de anécdotas y pasajes dignos de escribirse, es poseedor de un sin número de impresionantes logros y récords en este apasionante deporte. 

Pipín nació en Matanzas provincia de la bella isla de Cuba. Desde muy niño practicó la pesca submarina a pulmón, que era su único entretenimiento en la isla, parece ser que nunca jugó futbol o béisbol como cualquier niño de su época, simplemente disfrutaba de la pesca submarina.  

Siempre atraído por el mar, se ganaba la vida pescando langostas y acompañando a los turistas a bucear. En 1980 el récord mundial de inmersión en apnea, se encontraba en los 60 mts., en ese entonces, Pipín no tenía idea de que existían marcas mundiales, ni récords, ni que se movían importantes cantidades de dinero en el tema, sin embargo, un periodista italiano aficionado al buceo, contrató sus servicios en la isla y se dió cuenta de sus enormes facultades ya que Pipín bajaba 62 mts. con suma facilidad para agarrar alguna buena presa del fondo. 

Este personaje lo invita a participar en una competencia en su país, pero las autoridades cubanas le negaron el permiso. Años después aprovechó demostrar sus grandes capacidades bajando  67 mts. delante un gran número de periodistas reunidos para la inauguración de un complejo turístico. Es ahí donde las autoridades de la isla se percatan del potencial de Pipín y se da un período de conciliación entre él y su gobierno. Militares y políticos constantemente lo requerían como compañero de pesca y Pipín aprovechando esta buena relación salió al extranjero a competir.  

En 1993 participando en una competencia en las Bahamas, decide pedir asilo en los Estados Unidos donde empieza a vivir muy bien del submarinismo. 

A partir de esas fechas, empezó a realizar una serie de récords y marcas mundiales que le dieron logros importantes, entre ellos la marca de 130 mts. en 1996, en la modalidad de “No limits” y en el que uno de sus patrocinadores y amigo, Emilio Azcárraga, magnate de los medios de comunicación, se convierte en su principal patrocinador. En esos años conoce a su alma gemela Audrey Mestre, (Q.E.P.D), quien lo acompaña y comparte con él durante mucho tiempo este deporte tan apasionante y es también en ese tiempo que se crea una interesantísima rivalidad entre Humberto Pelizzari (otro gran personaje del mundo del freedive)  y Pipín Ferreras, dando paso a un asombroso duelo de apneístas. 

Otros logros de Pipín se dieron en el  año 2000, en la bellísima isla de Cozumel, donde alcanza una importante marca  descendiendo 162 mts; 3 años después  rompió la marca nuevamente en Cabo San Lucas, bajando la increíble profundidad de 170 mts. a los 41 años de edad. Estos solo son algunos datos importantes de la enorme cantidad de logros de Pipín. 

Como apreciación personal, yo creo que la larga fila de importantes eventos en la vida de este gran personaje está muy lejos todavía de terminar,  ya que posee un espíritu indomable y cualidades  súper competitivas, pero sobre todo un amor y pasión desmedida por el mar. 

Ahora hablemos un poco de Diego Santiago, un joven campeón brasileño de la pesca subacuática, que tiene ya acumulados algunos títulos importantes en su promisoria carrera en este deporte. Ha sido tres veces campeón nacional de Brasil, (Hay que re cordar que en este país la pesca subacuática es casi un deporte nacional). Es también cuarto lugar en el 2006 en la copa mundial por equipos y vice-campeón de la copa Euro-Africa y tiene algunos otros títulos importantes que en este momento no recuerdo. Actualmente se encuentra patrocinado por Persistent, la marca de equipo de pesca subacuática y freedive de Pipín. 

Pipín dice que le recuerda a él en su juventud, que Diego posee cualidades muy especiales para este deporte y además es una gran persona. 

Otro de nuestros campeones es Luis Turrent, de origen veracruzano, instructor de la IAFD y ha participado representando a México en diversas disciplinas del freedive, en eventos de gran importancia como en el mundial Sony AIDA de Chipre en el 2003. En el 2004 en nuestro país fué poseedor del récord nacional en 50 mts. de inmersión con peso constante; en 2005 ganó la competencia denominada: “Entre dos Mares” en Baja California; también en 2005 obtiene sus cuatro estrellas de la AIDA y se vuelve instructor de la misma; en 2006 se capacita con Carlos Coste en Venezuela; en 2008 representó a México en el campeonato mundial AIDA en Egipto y en el campeonato nacional-internacional XIBALBA en el cenote azul de Bacalar, imponiendo marca nacional de 60 mts. en peso constante y 45 mts. en inmersión libre. 

Mariana, esposa de Luis lo acompaña en sus aventuras y disfruta también de la práctica de la pesca subacuática, siendo una de las poquísimas mujeres que practican este deporte en nuestro país al igual que mi hija Brenda. 

Como podrán ver, era imposible no aprovechar esta oportunidad tan importante, ya que la suma de conocimientos y experiencias acumuladas que podríamos compartir en una práctica real de pesca sería magnífica. 

Así que sin pensarlo, junto con mi esposa Brenda, tomamos dos vuelos para llegar a Puerto Vallarta en donde Luis y Mariana fueron por nosotros en carro para desplazarnos posteriormente a Punta Mita.  

Muy temprano al día siguiente, conocí a Pipín y a Diego. Pipín un hombre bastante alto de personalidad serena y de no muchas palabras, pero agradable y con mucho carisma, Diego delgado y alto, muy alegre, como creo que son en general la gente de su país. 

Camino ya al punto de pesca, Pipín me explicaba que se encontraba en Punta Mita para dar unas clínicas de pesca submarina y para promover y probar equipo nuevo de su marca. Me pidió que hiciera las observaciones pertinentes de manera objetiva sobre el equipo, pues en parte el ejercicio se trataba precisamente de checar y mejorar algunos productos nuevos que saldrían al mercado en el 2011. 

El rumbo que tomamos esa mañana fue la Corbeteña, una piedra saliente a pocas millas de Punta Mita, reconocida por grandes atunes que la merodean. Ya en el lugar preparamos cada quien sus equipos y acordamos inicialmente hacer parejas: Luis y un servidor, Pipín y Diego y Mariana y Sebastián (dueño de la lancha y de la empresa Punta Mita Expeditions) y durante el día iríamos rotándonos. 

Desde el inicio fue muy emocionante ya que la lancha nos dejó en un punto estratégico que tenía más de 150 metros de profundidad, ante la posibilidad de cazar algún enorme atún aleta amarilla o algún marlin, para luego pasar con la corriente a determinada distancia de la piedra buscando una profundidad de entre 25 y 40 metros, donde los bordes de la piedra en el fondo acumulan una gran cantidad de peces de todas especies y la posibilidad de cazar una buena cubera del Pacífico o unos hermosos huachinangos. 

En una de las primeras bajadas Diego alcanza a darle a un magnífico ejemplar de cubera de unos 20 a 25 kilos y se le encueva a más de 35 metros de profundidad, nosotros por otro lado, avistamos los primeros atunes: enormes ejemplares difíciles de cazar ya que son sumamente desconfiados y excesivamente rápidos y poderosos; la faena con los atunes es muy difícil, pues hay que hacer esperas muy prolongadas entre 15 y 25 metros de profundidad y si se tiene la suerte de que aparezcan hay que seguirlos de manera indirecta para lograr la posibilidad de un buen tiro. Esto sucedía por lo regular cuando ya no nos quedaba nada de aire y la superficie la sentíamos a distancia cósmica. 

Era impresionante ver a Pipín demostrando su enorme capacidad haciendo labor de apoyo con el pargo de Diego a más de 35 metros de profundidad, pero el esfuerzo del tiempo invertido en el fondo y las inmersiones brindan sus resultados: el bello ejemplar emerge junto con Diego. Un poco más tarde Pipín, Luis y un servidor nos acercamos a los bordes de la piedra y nos percatamos de un cardumen de huachinangos que se encontraban como a los 30 metros de profundidad. Logramos capturar algunas piezas de entre 12 y 15 kilogramos. 

Transcurrió el día de manera muy agradable, con excelentes capturas como la de Sebastián con el primer atún del día de unos 40 Kgs. Para la tarde la alegría se desbordaba al igual que la amistad, la confianza y las experiencias de todos los involucrados. El tiempo pasó volando y emprendemos el regreso con una carga general de satisfacción en camaradería absoluta y las ocurrencias del divertido “Popa” (Marinero encargado de la lancha de Sebastián).  

Llegamos a la playa para dejar a Pipín y Diego en el hotel y ya había reunida una buena cantidad de gente esperándolo para saludarlo y pedirle su autógrafo.  

Más tarde nos encontramos disfrutando de una cena increíble a base de nuestros huachinangos y otras piezas más, con una atención insuperable por parte del hotel y en excelente compañía. 

Nos despedimos esa misma noche, no sin dejar de sentir un poco de tristeza ya que parte de la aventura llegaba a su fin. Pipín se regresaba a Florida al día siguiente, Diego iría a conocer Puerto Vallarta para después tomar un vuelo a Brasil. Brenda, Mariana, Luis y un servidor nos iríamos a pescar de nuevo muy temprano al día siguiente. 

Por la mañana ya instalados en el mismo punto, acordamos que solo intentaríamos cazar piezas excepcionales como atún, wahoo o marlin, por lo que no invertiríamos tiempo en cazar huachinangos, pargos o medregales (coronados) y así lo hicimos desde que llegamos. Como a la una de la tarde Luis baja con todo cuidado y veo que se va acercando a lo que parecía un buen ejemplar de wahoo, no alcanzaba a distinguir muy claramente pues Luis ya se encontraba a unos 12 metros de profundidad y la pieza a más de 16. El wahoo tiene el lomo azul y es difícil de ver desde arriba. Lo que sí distinguí es que realizó un muy buen tiro y alcancé ver como el wahoo “plateó” al recibir el impacto, la línea de Luis se tensó y no quedó nada más que pelearlo y subirlo. 

En una de mis inmersiones, logro ver entre la penumbra un atún de unos 50 Kgs. aparentemente solitario. Yo me encuentro entre 15 y 20 metros de profundidad cayendo suavemente, me pongo en posición horizontal disminuyendo la velocidad de la caída y en preparación por si el atún regresaba, mi aire se agotaba, pero la suerte estaba conmigo, el atún apareció de nuevo como a unos 12 metros de distancia...apenas alcanzo a distinguir la mancha obscura de su cuerpo, pero ya no tenía aire en mis pulmones, pero no quería salir, esa era mi única oportunidad del día, espero unos interminables segundos y de nuevo la suerte me asiste, en esta ocasión el atún se acerca a unos 8 metros de distancia en perfecta línea horizontal de mi posición… ¡¡zas!! suelto el disparo y afortunadamente es un tiro perfecto. Alcanzo a escuchar cómo el espinazo se parte y en ese emocionante momento hasta la falta de aire se me olvida, subo lentamente a la superficie, el camino es largo unos 25 metros pero sin aire, el atún aún con la columna rota alcanza a hacer algo de esfuerzo y logra sacar unos 20 metros de línea, por fin llego a la ansiada superficie tomando una bocanada de aire, respiro hasta normalizar los latidos y subo lentamente mi trofeo, un magnífico aleta amarilla de 50 Kg. 

Luis hace lo propio con otro atún igual de grande... un buen tiro. Esta vez el atún nada a gran velocidad, da un giro y para mala fortuna mi línea es atropellada por la línea de Luis al giro del atún; se lleva ambas líneas con todas las boyas, nado lo más rápido que puedo para tratar de desenredarlas pero es demasiado tarde, el atún aplica su descomunal fuerza y velocidad contra las cuatro boyas y alcanza a liberarse de la flecha. Esto es así, el trofeo no siempre se gana. 

Después de un descanso en el barco, tomar un poco de agua y comentar lo sucedido, realizamos las últimas inmersiones de la tarde para lograr algún otro atún. Nuestras esperas eran a 12 metros de profundidad, y el cansancio para ese entonces era extenuante. Estaba ya atardeciendo y en nuestras últimas 2 inmersiones los resultados por fin llegaron: dimos cuenta de otro atún del mismo tamaño con un tiro a la altura perfecta pero un poco atrasado, porque resulta muy difícil calcular la velocidad de estos animales, de cualquier manera la flecha parte el espinazo y el atún queda inmovilizado inmediatamente, lo subo a la superficie y me dispongo a disfrutar de lo acontecido, la emoción esta casi a punto de euforia, estamos felices y contentos, vamos de regreso y el atardecer parece más bello que el día anterior.  

Es increíble que gracias a esta llamada telefónica, me encontré unos días después en Miami para competir en un abierto internacional de pesca submaria, haciendo dupla con el famoso Pipín Ferreras. En cuanto al equipo Persistent que probamos, en pocos días abrirá sus puertas el nuevo edificio de la marca en Miami, el cual he tenido la oportunidad de realizar arquitectónicamente con mi equipo de trabajo. 

Por eso siempre digo que la pesca subacuática no solo me ha traído cosas buenas, también me ha traído cosas buenísimas.  

 


  HERRAMIENTAS






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