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Las líneas de “mono”
Por: Rolando Córdoba

 Desde que la firma Dupont expuso por vez primera al mundo el material conocido como nylon y éste fué usado para la fabricación de líneas de pesca, mucho se ha escrito y publicado sobre las líneas de monofilamento.

El esfuerzo por ganar más terreno en las ventas ha obligado al mercado a propiciar cuanto pretexto pueda valer para ofertar unas marcas más que otras, pero al final, nada seguirá pesando tanto como la preferencia y experiencia de cada pescador y sus hábitos.

Si bien la tecnología intenta dejar atrás el uso de la línea de monofilamento, no es menos cierto que un gran grupo de pescadores la sigue prefiriendo por sus propios logros. Otro grupo quizás por no confiar en lo nuevo  y un tercer grupo seguramente por razones de costo. Si vamos a ser justos,  este tipo de cuerda también aparece en el mercado cada vez con mejores prestaciones y a precios razonables, razón que apuntala su preferencia entre muchos pescadores.

Utilizar líneas de una firma reconocida y de buena calidad es siempre una garantía a la hora de decidir por marcas y modelos. Factores como el diámetro más reducido o el poco valor de elongación o la flexibilidad para el casteo, han incidido mucho en las nuevas ofertas, pero uno de los factores que sigue aportando a los derroteros del mercado es el color de las líneas, donde  las opiniones siguen divididas en dos grupos bien definidos.  

Están los que apuestan porque el pescador sepa siempre dónde está su línea, como en el caso de la pesca offshore o la pesca de kite fishing (la pesca usando papalotes), y el otro bando, a favor de esconder la línea lo más posible para evitar que sea reconocida por la presa y logre ahuyentarla.

De ello se siguen estudios constantemente y ya se ha notado hasta la inclusión del color rojo en las líneas trenzadas, basado en que este color se pierde como color en la medida que se hunde más allá de los tres pies de agua: no se hace invisible como se afirma en muchos casos, solo se vuelve gris a negro y deja de percibirse como color, por ser éste el primer color del espectro que desaparece en la medida que se hace más profundo. Por ello debemos tener en cuenta que no es una línea útil por lo visible que se torna en aguas poco profundas como flats o esteros y sí una excelente opción para mar abierto, sobre todo para la pesca de troleo o usándola como leader en aguas profundas.

Lo cierto es que tratando de ganar mercados, cada vez se centralizan más los usos y colores de las líneas según los  tipos de pesca, basados en largos estudios de conducta de los peces y por supuesto, en las opiniones de expertos pescadores que ofrecen su testimonio como prueba de campo, para determinar las variantes posibles.

Por ello se ha podido determinar por ejemplo, que el uso de un ligero tinte rosado claro, no permite que la línea brille como lo hacen algunas líneas transparentes cuando las  atraviesa la luz alertando en algunos casos a los peces de su presencia, por lo que se recomienda su uso en líderes o en la pesca de especies con carnada o en aguas muy claras y bajas.

La línea verde es una de las más usadas por su versatilidad, ya que lo mismo es poco visible en esteros, playas, como en aguas profundas por el parecido del tono con el entorno, sin embargo al igual que otros colores similares cuesta trabajo distinguirla por el pescador.

Las de color azul son las más usadas para aguas abiertas, sobre todo en la pesca de pelágicos por su tendencia a ser menos vista en los tonos de agua donde habitan estas especies e integrarse muy bien al tono de aguas profundas y aunque resulte muy llamativa fuera del agua, los expertos opinan que dentro de ese medio son pocas las opciones para localizarla, por lo que debe aprovecharse sobre todo para troleo a velocidades lentas en la pesca off shore.

Las ya no tan nuevas  fluorecentes o “Hi-Vis”, son idóneas para cuando el pescador necesita seguir su recorrido como el troleo a velocidades altas en aguas azules. No debemos usarlas en aguas bajas, pues de la misma manera que se nos facilita la visión por su alto poder de reflexión, al pez le sucede lo mismo, y la ubica fácilmente en flats o aguas someras, ahuyentándolos de manera definitiva.

Una solución que cada vez gana más adeptos es la multicolor, camouflaje o “camo”. Esta línea por estar tintada de varios colores no permite que la luz pase de manera uniforme a través de ella, sobre todo las que combinan los colores con segmentos transparentes perdiéndose por pedazos su continuida para no delatar su presencia en aguas claras. Línea cada vez más recomendada en cualquier ambiente y de probada efectividad que está teniendo mucha demanda desde hace algún tiempo.

Como las líneas tipo camouflaje, muchos especialistas coinciden en que otra de las líneas menos visible en el agua son las de color gris humo, ideales para cuando pescamos en zonas de estructuras como piedras, muelles, costas y zona de plantas por confundirse mucho en ese escenario, por lo que se recomienda su uso en esos ambientes incluso usándola en librajes mayores como líder para la captura de especies a media agua en estos escenarios.

Tomando en cuenta el color que sea, debemos de tener siempre presente el cuidado de la línea, pues muchas veces una rotura sin aparente explicación, nos puede dejar hasta fuera de un torneo.

Las guías de las cañas, por caídas, desgaste etc, pueden presentar fisuras o quebraduras que pueden mellar la superficie de la línea posibilitando su quiebre en situaciones extremas, por lo que revisar periódicamente las guías debe ser de carácter preventivo si queremos evitar un mal momento. Pasar una felpa o algodón en su interior, ayuda en muchos casos a alertarnos de ello, incluso en rajaduras poco visibles en situaciones normales.

Así mismo el uso de solventes muchas veces usados en el mantenimiento del carrete, puede debilitar la línea en ciertos puntos que a la hora de una pelea mayor se hará evidente por su reducida resistencia. Lavarla a cada regreso, revisar si quedó con tallones o raspones de la última salida y sobre todo revisar con detenimiento los 2-3 metros finales, siempre debe ser un hábito al estar de vuelta. Aunque usemos fluorocarbono de leader, debemos tener en cuenta que si éste se raspa o talla con alguna superficie dura, pierde el pulido de la superficie que lo hace menos visible, presentándose de forma opaca delatando su presencia de inmediato.

Aunque no lo parezca, una larga exposición al sol puede resecar el nylon haciendo que pierda parte de su flexibilidad o se comporte más quebradizo. El uso de tiempos largos y de esfuerzos constantes puede reducir su resistencia en varios puntos a la vez, sobre todo si han sufrido enredos severos o a la hora de enrollarla en el carrete y quedar mal alineada y sea presionada por la fuerza de capas superiores al momento de recobrar, generando uno o varios punto de quiebre. 

El lanzamiento y la forma de ejercer la fuerza al momento de cargar la caña, puede causar también la rotura de la cuerda.

El uso de señuelos o pesos más allá de lo estipulado para su trabajo,  puede ser motivo de rotura sin causa aparente, y tener como base el uso de 10 libras de resistencia de línea por onza de peso del señuelo, puede convertirse en una solución bastante confiable, mucho mejor si mantenemos el resto de los parámetros conforme a lo descrito por los fabricantes.

Un freno bien calibrado siempre ayudará a mantener la tensión de la línea en óptimas condiciones. Cerrar el drag del carrete más de lo señalado, puede en un momento de corrida brusca del pez, no permitir que la línea salga del carrete en el tiempo y cantidad necesaria y romperse por un tirón repentino.

Vale la pena prestarle a nuestras cuerdas un poco de atención y tenerlas en las mejores condiciones, más si tenemos en cuenta que es la parte económica del equipo; tampoco requiere de cuidados muy especiales, es fácil cambiarla y siempre pende de ellas la captura que hemos estado esperando.


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