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Pesca Subacuática (Parte I)
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Bien vale la pena analizar y desmenuzar el tema desde su definición para poder despejar algunas dudas entre la gente que ya la conoce y la practica, y para que los nuevos interesados puedan empezar a disfrutar de este increíble deporte.

La pesca subacuática se realiza mediante la inmersión en apnea (contener la respiración) utilizando un arpón o fusil submarino  y empleando distintas técnicas en función de las características de la zona de pesca o del comportamiento de los peces (presas). Cabe mencionar que dependiendo de la legislación o la ética del país, se considera también pesca subacuática, a la realizada con equipos artificiales como tanques de buceo, compresoras, respiradores etc. Aunque  la tendencia hoy en día es a considerar únicamente como pesca subacuática la expresada anteriormente (apnea), ya que se considera realmente deportiva y ética,  por lo tanto la práctica más pura teniendo en cuenta los orígenes de este bello deporte.

Así como la tendencia en adoptar esta definición, la tendencia en cuanto a la filosofía en este deporte parece ser en general una serie de conceptos  tan profundos  que se pueden expresar en frases

como : “un encuentro con tu espiritu y la mar” o como: “el pescador submarino consigue en la profundidad del mar, alcanzar los umbrales de la profundidad del espiritu”.

No es simple coincidencia que la tendencia sea general y no existan grandes discrepancias, esto obedece simplemente a que la práctica de este magnífico deporte nos lleva a través de sus sensaciones de manera única, a un estado de paz y relajación que se va haciendo más y más  profundo mientras el cuerpo de manera natural hace ajustes reduciendo los latidos del corazón y modificando las funciones de órganos como el vaso, o disminuyendo el consumo de oxígeno en los músculos, todo esto obedeciendo a nuestro ancestral  reflejo mamífero de inmersión (Mammalian Diving Reflex), el cual nos dice de manera insistente de una forma u otra, que la mar es la madre que nos dió la vida. Creo que es fácil entender, una vez teniendo en cuenta lo anterior,  que a través de esta disciplina podemos entrar a un estado de reflexión, análisis e introspección muy profundo provocando así la obtención de nuestras mejores conclusiones, convirtiéndose nuestra actividad mental en una verdadera gimnasia.

Por otro lado, las fuertes emociones provocadas en los momentos en que salimos de ese profundo estado interrumpido por la advertencia de una buena presa, y los cambios químicos que éstas producen  en nuestro cuerpo junto con el sabor de la sensación de logro que deja una buena captura, se convierte en algo definitivamente adictivo. Es por esto, que la pesca subacuática no solo es una definición, una filosofía o una disciplina deportiva, es más bien una forma de vida.

Práctica ancestral


Sabemos que desde la prehistoria los pueblos ribereños recogían moluscos y crustáceos que eran parte de su alimentación habitual.Aquellos ejemplares que la bajamar dejaría al descubierto y que poco a poco empezarían recogiendo; luego, descubrirían que bajo la superficie existía un mundo prometedor. La necesidad les haría vencer el miedo. Primero remojarían la cabeza, luego todo el cuerpo y así comenzaría la exploración submarina; después de eso, extraerían y comercializarían perlas, nácar, esponjas, tintes y quién sabe cuantas cosas más.

Cómo lo habrán hecho?

Primero, a “ojos pelados” parados en el fondo marino, después bajarían a poca profundidad intentando recoger la cosecha generosa del fondo, posteriormente con unas gafas rudimentarias hechas de conchas; el entrenamiento y la enseñanza de padres a hijos harían durar cada vez más las apneas. Luego vinieron las grandes civilizaciones,  las conquistas y las guerras, donde probablemente los pescadores subacuáticos tomaron parte.  Los fenicios, los griegos y los romanos usaron buzos entrenados para acciones bélicas. En la antigüedad, entre el ejército griego figuraban los llamados urinatores, equivalentes a hombres rana de la milicia actual, las misiones de éstos eran muy variadas: transportaban víveres y armamento por debajo del agua a lugares sitiados, abordaban  embarcaciones por sorpresa o llevaban mensajes en brazaletes de plomo, obviamente también existían medios de defensa como redes y ruedas llenas de cuchillas filosas que hacían girar para causar bajas entre los urinatores.

Pero... ¿y la pesca submarina qué?

Sin duda se desarrollaría al mismo tiempo que la evolución del buceo; difícilmente haya sido un medio de vida pero sí una gran ayuda al sustento y siempre sería practicada por una minoría como hasta la fecha sucede. Se harían lanzas impulsadas primero por la fuerza del brazo y luego con nuevos inventos rudimentarios hasta descubrir las gomas. Se sabe que se practicaba en el oriente de África y Asia aunque hay quien dice que la gran tradición viene de la Polinesia.

En 1936 aproximadamente aparecen las gafas binoculares “Fernez” que solo se podían utilizar en la superficie pues la presión las aplastaba; poco tiempo después alguien de apellido Pulvenis presenta una mascarilla de cristal única con dos esferas de goma huecas que al bajar equilibran la presión; luego Tailles parece que cambió todo fabricando unas gafas que incluían la nariz con lo que se eliminaba para siempre el aplastamiento. En 1933 Corlieu fabrica las primeras aletas de caucho; en 1956 aparece el neopreno y a partir de 1960 se perfeccionan los arpones y fusiles de tal manera que hoy se pueden pescar presas de tamaños descomunales.

Hoy en día existen equipos altamente especializados y de muchísimas marcas, visores de bajo volumen, aletas y arpones de fibra de carbono, aceros de magnífica calidad y muchas otras cosas y los pescadores subacuáticos están desarrollando técnicas y prácticas cada vez más avanzadas y especializadas para poder bajar más profundo, aguantar más tiempo bajo el agua o tener mejor puntería. Técnicas y prácticas tan complejas y sofisticadas como la meditación y el yoga, técnicas desarrolladas por entusiastas científicos que participan en el desarrollo de la apnea, al grado de involucrar la dieta y tratamientos naturales con tal de lograr objetivos y resultados increíbles. Las barreras siguen cayendo y podemos ver gente que puede pescar durante todo el día a profundidades hasta de 30-35 metros o récords de inmersión a peso constante con aletas, a más de 110 metros de profundidad (Guillaume Nery) lo cual nos dice claramente que los límites de esta práctica se encuentran muy lejos en el futuro y la evolución de este deporte seguirá por muchos años más.

Descalificaciones injustificadas.

Por diversas razones sobre todo de ignorancia o por intereses velados  y sin justificación alguna, la pesca subacuática ha sido víctima de ataques constantes y casi de linchamiento moral. Esto se debe a que se le confunde con la pesca con tanques o compresor que además de no ser ético ni responsable en nuestro país, es contra la ley. La realidad es que los pescadores subacuáticos son los pescadores menos influyentes en el deterioro de la pesca mundial y son uno de los grupos más concientes cuando se trata del ecosistema marino y su conservación. Algunos estudios hechos internacionalmente más o menos coinciden y nos hablan de que el impacto en la pesca mundial es de apenas un .3% (punto tres por ciento) de la pesca subacuática,  6.7% de las demás pescas recreativas y deportivas  y 93% de la pesca comercial. Claramente podemos ver que no es necesario atacar o restringir  la pesca subacuática. La pesca comercial  se puede efectuar prácticamente todo el año, la subacuática solo cuando se tiene visibilidad suficiente. Lo que un barco rastrero pesca en una redada es mucho mayor a lo que pesca un “pescasub” en toda su vida. El “pescasub” no usa combustible durante su faena, el “pescasub” no tiene merma ya que primero selecciona la presa antes de su captura, todas las demás pescas sí tienen merma, alarmante en algunos casos de pesca comercial.

Por favor no nos olvidemos de que la pesca subacuática además promueve los valores humanos, promueve el sobreesfuerzo, el sacrificio, la tenacidad, la resistencia, la salud física, la salud mental, la disciplina, la competencia, el compañerismo, la amistad y cien valores más que queremos en nuestros hijos y que hoy en día son difíciles de promover y encontrar.

Del equipo básico, tips, récords y leyes comentaremos en el siguiente número de Troleo ¡Nos vemos pronto!


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