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En busca del oro hindú
Por: David Mailland

El “Golden Mahseer”o Salmón Indio, es un miembro  de la familia de los ciprínidos y ha hecho su hogar en los ríos del Himalaya. Su espíritu de lucha le ha ganado la estima de los pescadores deportivos desde la época del imperio británico.

Tanto es así, que Rudyard Kipling, el famoso escritor inglés de principios del siglo XX, ganador del premio nobel y autor del “Libro de la selva”, dijo sobre el mahseer: "El sábalo es un espejismo cuando se le compara con el golden mahseer...quién logra un gran golden ya puede autonombrase buen pescador.”

Nuestra búsqueda del “Mahseer” comienza con un breve “calentamiento” físico: Un vuelo de 8 horas desde Europa, seguido de un viaje de 5 horas en tren hasta Delhi para llegar a nuestra primera parada durante la noche. Esto fue seguido de otras 5 horas en coche a lo largo de los caminos de las colinas sinuosas de Uttarakhand, un pequeño estado en el norte de la India que bordea el Tíbet y Nepal. Un campamento de rafting marca el final de esta primera parte del viaje, organizado por la empresa de aventura “The Himalayan Outbacks”.

Nuestro equipo estaba conformado por su  servidor y dos amigos: Gilles y Arnaud, los tres de nacionalidad francesa. Gilles, un pescador experimentado que logró convencer a duras penas a Arnaud de hacer este viaje, ya que nunca había tomado una caña de pescar en su vida, pero el reto físico y psicológico del viaje y de la pesca del “Mahseer” terminaron por convencerlo.

Llevábamos puro equipo de spinning: cañas de 15-30 libras de 8-9 pies, carretes 8000 de gran capacidad además de un montón de línea trenzada de 40 libras, fluorocarbono de 50 libras y un amplio arsenal de señuelos lipless jerkbaits, cucharas y muchos soft lures, todos, de menos de 9 cm de longitud ya que los mahseer son expertos en el uso del apalancamiento contra las piedras para liberarse.

En el campamento nos presentaron a otros pescadores que igual hicieron el viaje hasta ahí: Ana y Nevid dos pescadores de fly fishing que forman un increíble par español-turco. Como dicen ellos, dos ciudadanos del mundo que se enamoraron en la India mientras trabajaban en Bombay y que hace unos años  cambiaron su residencia a Barcelona. Y Andrew, un caballero Inglés pescador igual de fly fishing con mucha gracia,  que lo mismo se maravillaba ante la presencia de un martín pescador que saboreando una comida con mucha salsa de curry.

También nos reunimos con Misty Dhillon, nuestro anfitrión y fundador del Himalaya Outback, un verdadero maestro de la pesca con mosca, cuya conversación era muy apreciada por todas sus enseñanzas. Terminando de cenar alrededor de la fogata se procedió a la reunión informativa para el día siguiente.

Este viaje esperábamos que el clima no nos jugara malas pasadas. Y es que era época de violentas tormentas que entran sin previo aviso durante la noche y hace prácticamente imposible la pesca al día siguiente. 

El primer día la tormenta estalló por encima de nuestras cabezas muy temprano. Cuando la lluvia finalmente dejó de caer, aprovechamos para dirigimos al segundo campamento ubicado a pocos kilómetros río abajo. Aprovechamos ese día para admirar las majestuosas cumbres cubiertas de nieve y visitar un pequeño pueblo situado en la ladera de la montaña. Esa noche Misty nos mostró fotos de un leopardo, capturados por el flash de una cámara-trampa instalada en el campamento, mientras se movía entre las carpas.

La pesca comenzó en serio el tercer día. Los pescadores de spinning alcanzamos rápidamente nuestra primera captura: un pequeño mahseer de oro (de 4 libras) con pequeños jerkbaits. Pero increíblemente el novato Arnaud  se llevó las palmas con otro mahseer logrado en la confluencia de los ríos Saryu y Maha Khali. Pesó  8 libras y significó el primer pez de su vida! Todos nos reunimos al final para felicitarlo y tomarnos una foto con el héroe de la jornada.

Los siguientes cuatro días, los pescadores con mosca se lucieron en grande capturando varios ejemplares de entre las 10 y 12 libras.

El pez más grande del viaje fue logrado debajo de un puente (más tarde nos enteramos de que en realidad era el famoso puente Pancheshwar), un lugar muy popular de aguas bajas que permite la pesca en la sombra y por alguna razón muchos de los grandes “Golden Mahseers” se han enganchado allí.

Bobby, es probablemente el mejor guía del lugar y conoce como nadie la zona. En silencio se dirige a un punto en aguas no mayores de 1 metro de profundidad y comenta con su voz grave: “Sir, cast here”….Obedecemos y en segundos sentimos un buen jalón... un pez ha tomado la cuchara y comienza la batalla.  Los franceses igual nos dimos gusto logrando muchos ejemplares de entre las 8 y 12 libras.

Ese tiene lo menos “12 libras, tal vez más Sir” comenta Bobby impasible. Preciosa pelea que nos inmortalizó en ese momento, corridas rápidas con algunos tirones hacia los lados para en pocos minutos lograr izarlo para la foto y de nuevo al agua.

Los “flyfishers” estaban gozando la pesca en serio. La española Ana que disfruta enormemente de su buena suerte y experiencia, lograba 4 mahseer en solo 5 casteos, un promedio increíble. Esa imagen del éxito y las sonrisas de Ana contrastaban enormemente con las mujeres de la población local que tienen una vida dura en las montañas, cuidando el trabajo en los campos y realizando todas las tareas del hogar. Pocas mujeres tienen acceso a la educación y el nivel de alfabetización es muy bajo.

Una tarde en el campamento, tuvimos el honor de conocer a Gagan Bakshi, uno de los grandes conocedores y pescadores de la zona. Tiene en su haber varios mahseer de más de 20 libras y nos comentaba que los grandes raramente muerden. Son muy precavidos y astutos. La cuestión es no desanimarse y castear el señuelo sin descanso, incluso durante las horas más calurosas del día.

La captura de un buen mahseer tanto con señuelos artificiales o moscas no es fácil. Nada se da por sentado. El calor y las largas caminatas en su búsqueda por las veredas de los ríos mellan la resistencia y el espíritu del pescador. Hay que tomar descansos regulares y descansar bajo la sombra de los árboles.

La pesca en sí es relativamente simple. Hay que buscar lugares donde los peces puedan descansar y oxigenarse como alrededor de grandes piedras con flujo de agua corriente. Los peces más grandes se esconden en grandes estructuras sumergidas. Otros lugares que vale la pena probar son las pocas zonas con sombra.

Una vez que se encuentra el lugar ideal, es importante trabajar el señuelo correctamente. Si el agua es clara, la velocidad es esencial para recuperar el lure. En aguas profundas la recuperación debe ser lo más lentamente posible. Si hay mucha corriente  hay que dejar a la deriva el señuelo moviéndolo poco a poco con tirones secos mientras se aleja con el movimiento del agua para después recuperarlo de forma rápida.

Acerca del “Golden Mahseer”

Su nombre se deriva del sánscrito “Maha Shira” (boca grande). Hay varias especies, todas en peligro de extinción. El pescador deportivo por lo general se dirige a la más espectacular de todas: Barbus tor putitora (o Golden Mahseer).

Es un ciprínido supuestamente omnívoro pero muestra un buen grado a las tendencias carnívoras. De cuerpo alargado con tintes dorados y platinados tiene un largo hocico equipado con dos pares de barbillas, puede prospera en aguas frías, corrientes rápidas y aguas altamente oxigenadas con fondos rocosos. Este nadador incansable a veces llega a altitudes muy elevadas, de hasta 2,500 metros. Los mejores momentos para capturarlos son durante  la primavera y el otoño donde el agua es clara y el nivel de profundidad es perfecto.

El récord absoluto de golden mahseer es propiedad de J. Van Ingen con un monstruos ejemplar de 120 libras capturado en 1946. En la actualidad hay un registro pendientes en la IGFA de uno de los guías del Himalaya Outback:  Bobby Satpal, que atrapó un pez de 46 libras con equipo de fly.

Conclusión

El mahseer quizás no lucha con la misma intensidad como comentó  Rudyard Kipling, quien declaró que es mucho más fuerte que el sábalo, pero sí saben usar la corriente a su favor y cuando lo hacen, es muy difícil lograrlos, sumado a que como mencioné, saben hacer palanca contra el fondo y doblan anzuelos sin mayores problemas.  Por eso los carretes con una capacidad de respaldo de 300 yardas en la bobina es vital, y muchas veces terminamos persiguiendo a los mahseer a lo largo de la orilla.

En este viaje de pesca hicimos un promedio de 4 a 5 capturas por día por pescador los que trabajamos con equipo de spinning y los pescadores de fly  hicieron un aproximado de 6 capturas por día. No todo era pescar, realizamos largas caminatas para llegar a diferentes puntos del río y definitivamente se tiene que estar en forma físicamente.

La organización del campamento es perfecto. El personal es muy atento y las bebidas frías se sirven en cualquier momento del día. Las comidas era una mezcla de la gastronomía india y europea de excelente sabor. Los baños están limpios y las amplias carpas se limpian a diario. El transporte y el alojamiento están perfectamente organizados desde el momento de la llegada al aeropuerto.

Si quieres tener la posibilidad de atrapar un pez verdaderamente mítico en un bello entorno, sin duda, el golden mahseer es el que tienes que capturar.

 

 


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