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Tras la huella del lenguado
Por: Rolando Córdoba

Su cuerpo plano tiene forma ovoide, de color marrón verdoso arriba y blanco debajo. Su tamaño promedio es entre 35-40 cm con un kilo o kilo y medio de peso aunque puede crecer hasta 60 cm de largo y llegar a pesar 3 kgs. Desde las dos o tres semanas de nacido inicia su metamorfosis, donde uno de sus ojos comienza a emigrar hacia el lado contrario para quedar arriba, al lado del otro, característica morfológica que hace al lenguado inconfundible. Su boca situada en el extremo y con hileras de dientes pequeños muy afilados, es de forma oblicua y se expande para comer.  Su reproducción ocupa los meses de primavera donde la hembra puede depositar hasta 150,000 huevos para que los machos acudan a fecundarlos.

El lenguado por lo general vive en aguas calmas con temperaturas promedio de 24-28 grados centígrados y aunque se puede encontrar en aguas bajas, por lo general, suele ubicarse sobre los 100 metros de profundidad. Siempre en fondos arenosos o con lodo, donde al sentirse en peligro lo revuelve para quedar cubierto dejando afuera sus ojos, vigilando.

Sandalia o lenguado en España, hyrame en Japón, common sole en Inglaterra o lenguado o guarache, como se le llama en algunas costas de México, se trata de una de las especies más requeridas en todas las mesas del mundo. De masa blanca, exquisita y de un sabor -según algunos- único. El lenguado es un carnívoro que se alimenta de camarones, calamares y pequeños peces, lo que produce su exquisito sabor y a pesar de ser muy parecido, no debe confundirse con el halibut, que puede llegar a medir hasta 3 metros y pesar más de 250 kgs y que por lo regular, se localiza en la zona oriental y noroccidental del Atlántico hasta la costa noroeste de Rusia,

Para la pesca comercial del lenguado se usó durante mucho tiempo la red de arrastre, práctica que ha ido desapareciendo debido al daño colateral que causa. Hay quienes aún pescan comercialmente esta especie con caña o con arpon de tridente, uno a uno, a la usanza antigua, cuando siglos atrás se daba servicio de charters para salir a “cazar” los lenguados “a pez visto” localizados desde una pequeña lancha en aguas bajas, actividad que en sus años, tuvo su papel protagónico entre las prácticas “out door” de la clase alta.

Su fama culinaria nos llega desde la antigua Roma donde el privilegio de comer lenguado era un símbolo de status, incluso dentro del personal de las cortes donde no todos tenían acceso a tan delicado manjar. Además del sabor y la delicada textura, se afirma que es uno de los mejores alimentos por la poquísima grasa y un contenido muy alto en yodo y vitaminas del grupo B. Lo fácil de su preparación y las muchas opciones para presentarlo también ha aumentado su demanda donde muchos restaurantes y chefs, coinciden, que macerar con pimienta, sal y ajo para gratinar al horno con queso un buen filete de lenguado: puede convertirse en un verdadero manjar de dioses. Por suerte desde hace ya muchos años existen en varios países granjas o criaderos de varias especies de lenguados para ayudar a suplir, poco a poco, la creciente demanda de su carne desde las mejores cocinas del mundo.

Generalmente y aunque se le captura de día, por las noches es cuando el lenguado permanece en verdad activo, cazando toda la noche aprovechando que puede moverse en la oscuridad hasta el amanecer,  para volver a enterrarse en el fondo, dejan do fuera sus ojos al acecho de cualquier  “alimento” que se atreva acercarse, para saltar, estirando su boca como un embudo y absorber -literalmente- a sus víctima.

Su espacio preferido en las playas es pegado a la orilla, a menos de 3 metros del borde del agua donde las olas suelen llegar sin fuerza para dejarlo expuesto, o muy cerca de estructuras hundidas en aguas bajas, donde al llegar se mimetiza para evitar depredadores -que son muchos- entre los que se encuentran las aves de rapiña, a las que les resulta fácil su captura, cuando el lenguado abandona el fondo y se desplaza nadando cerca de la superficie.

En países de Latinoamérica como Perú, Chile y Argentina, la pesca deportiva del lenguado es uno de los grandes retos de la pesca de orilla donde pueden culminar capturas de ejemplares de muy buen peso y tamaño, lo mismo desde playas que de costas rocosas, donde excelentes ejemplares son capturados usando cañas armadas con señuelos o carnadas como el pejerrey, que según se afirma, son de las carnadas preferidas de la especie. Acá en los EE.UU. se pesca desde embarcación y de orilla.

En las playas de arena siempre se buscan con las mareas menos agresivas, como las de los cuartos de luna, donde las olas pequeñas les permiten permanecer escondidos, sobre todo cuando se entierran en lo que llaman los pozos de orilla, que son esos pequeños canales que corren paralelos a la arena, apenas perceptibles en muchos casos y que se forman por la fuerza restante de las olas más pequeñas.

Muchos reportes de expertos en esta especie, afirman que en ocasiones en zonas de poco oleaje, pueden verse como pequeñas marcas continuas, de aproximadamente un pie de ancho o más, en una especie de zanja que aparecen desde la orilla hacia lo profundo y que según los pescadores experimentados, son las señales que deja el lenguado cuando se traslada hacia zonas profundas antes de que se retire el agua, donde esperará es condido, alejado de la orilla a que el agua suba de nuevo para regresarse a la orilla y cuando el pescador logra distinguir esas huellas, de seguro, marcará el sitio para regresarse por su lenguado cuando se suceda la pleamar o marea alta.

También desde embarcación suele ser una buena experiencia cuando se ubican las zonas donde por lo regular, pueden habitar juntos varios ejemplares en el fondo. Se captura con carnada a fondo -casi cualquiera- y plomo corredizo, para dejar que el lenguado sea traído por el olor y trague, esperar y acto seguido dar el “hookset” y subir la captur

No es un pez que batalla mucho ni presenta peleas extremas aunque sí con bastante fuerza, por lo que es una pesca que puede realizar cualquier pequeño o adulto entusiasta sin mucha experiencia, siempre y cuando tenga cerca a un pescador quelo guíe. Tampoco su ataque siempre resulta fuerte y violento, por lo regular suele morder, se mueve y despues traga, lo que impone un mínimo de tiempo para dar el jalón o hook set para clavarlo, preferiblemente, si podemos usar una caña sensible que nos anuncie el ataque.

Desde orilla he visto capturarlos con señuelos suaves, sobre todo con grubs de color blanco, rojo, amarillo y verde de los que pueden mover mucho la cola, con plumillas, con señuelos duros no muy grandes como el “Sub walk” de Rapala y otros minnows.

En mi caso los he agarrado con señuelos de paleta y arrastrando una cuchara Kastmaster por la orilla, por último y para probar, armé un arreglo tanden (2 anzuelos, como el tandem de Logic Lures) que acá se usa mucho y que igual puede servir para otras especies, lo hice con un jig head de DOA y dos gomas de marca Charlie, colocando una goma en el jig DOA y la otra, amarrada con leader de fluoro de 30 lbs con un anzuelo 2/0, además las gomitas traen -según el empaque del fabricante- una esencia para “saltwater” a base de ajo, y no sé si por la esencia pero me han funcionado muy bien, casteando y trayendo el arreglo a saltitos cortos… jalando suave y en diagonal, y me ha funcionado en las noches.

Para los pescadores de kayak, puede resultar fácil advertirlos al momento de moverse en aguas bajas y limpias, además de poder situarse en la orilla de las bocanas o recorrer las orillas de las playas, troleando cualquier arreglo con gomas o minnows del tipo floating, arrastrándolos bien pegados a la orilla a velocidad lenta o de remo.

No es una pesca extrema ni tampoco se requieren avíos sofisticados.  Al menos en las playas de arena en México es suficiente con una caña de 6-7 pies, línea de 12-14 libras y leader, mejor de fluorocarbono de 20-30 lbs; y dependiendo de las opciones podremos salir a buscarlo desde lancha o en la orilla, para pescar con señuelo donde la pesca es más dinámica, y se pueden explorar muchas áreas y a distintas distancias de la orilla o usar carnada, que se vuelve una pesca más relajada.

Es una actividad que se disfruta mucho, que puede ser tan extrema, relajada o divertida como cada quién quiera hacerla y que se puede disfrutar con toda la familia y los amigos y donde les puedo asegurar que les dejará -literalmente- un buen sabor de boca. 


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