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GOTCHA: El señor de los muelles
Por: Rolando Córdoba

Casi siempre cuando nos hablan de algo que no hemos visto, nos hacemos una imagen distinta a la realidad y lo digo, porque llevo años -desde que vivía en Venezuela, antes de llegar a México-  oyendo hablar de los GOT-CHA. 

Recuerdo un primo que desde niño vive en los cayos de Florida, de esos pescadores aferrados a su “yoyo” de madera y su sardinita viva… y cuando yo le escribía desde México, le insistía que probara pescar con señuelos hasta que me dijo un día: “ya usé señuelo primo: un “misterdok” y no recuerdo el tiempo que estuve buscando aquel señuelo por ese nombre sin aparecer, hasta que en la foto de un pargo -¡en realidad un muy buen pargo!-  pude ver enganchado el famosísimo “misterdok” que no era más que un maltrecho GOT-CHA al que muchos pescadores llaman “misterdok” (Mr. Dock en inglés)  que traducido al criollo “spanglish” podemos denominar como “señor del muelle”.

Cuando hablo de famoso, es que cuando se leen los reportes de la Costa Este de los EEUU, siempre aparece un GOT-CHA por algún lugar, más si se trata del área de Virginia donde los GOT-CHA resultan el “señuelo nuestro de cada día”, sobre todo, con las arribazones de sierras de luna llena, que según cuentan, es donde “misterdok” -como dice el primo- se luce de lo bueno. A pesar de que se fabrican igual desde  hace varias décadas, su fama no los deja al olvido y tanto es así que en Sea Strike, su casa matriz, ya se ofrecen varios nuevos productos con la marca GOT-CHA, desde combos de caña y carretes hasta señuelos de goma, reafirmando la fama para expandir la vidriera y los aplausos de la renombrada  marca.

Sus recobros son tan sencillos como su diseño, o se trabaja recogiendo en lo que llaman “diente de sierra”, a saltos mientras se recobra, subiendo la caña y bajándola rápidamente para que éste descienda por su peso,  o a tirones secos y fuertes, para que su recorrido sea lo más errático posible, incluso, si se domina bien y el lure está bien balanceado podemos “caminar el perrito” con este señuelo. Lo mejor que he podido comprobar en el poco tiempo que llevo usándolo, es que los ataques pueden llegar en cualquier momento.

Admito que aún me cuesta trabajo acostumbrarme a “un tubito”, algo que su misma efectividad me ha ido cambiando, pues a decir verdad, me han atacado el GOT-CHA de muchas formas hasta cuando lo dejo caer desde el kayak hacia al fondo y lo subo a tirones -como haciendo jigging- o recobrándolo de forma continua. Recuerdo haber estado a punto de un resbalón en una playa de piedras y retirándome hacia una parte seca,  me movía a la misma vez que recuperaba en forma continua con la idea de que no su hundiera y ¡Pum! vino el buen jalón de un jurelito mediano y que por la sorpresa por poco me saca la caña de la las manos. Ahora, si lo que buscamos es diversión, nada como sortear una buen cardúmen de spanish mackerel, las famosas sierras, casteándolas a un costado del cardúmen y si duda, le entrarán a toda velocidad y vas a ver cómo cuatro o seis “buenos bichos” se baten a dentelladas por adueñarse de un GOT-CHA “Slim Metal Body” donde he visto bocas heridas por otras bocas en encuentros muy violentos por atrapar el señuelo ¿su magia…? sigo sin adivinarla, pero de que pescan, pescan, y los dientones se le van encima como atraídos por un imán, tratando de arrebatárselo de unos a otros a puras dentelladas, algo que nunca había visto con otros artificiales.

Otra de sus ventajas, sobre todo en los de metal, es que por mucho diente que tenga el depredador no logra dañarlo, aunque tampoco he visto dañados los de plásticos, ni la cabeza de plomo, a no ser algunos raspones como tienen los míos, por darse contra las piedras del fondo cuando estaba seguro que había más profundidad donde lo estaba casteando.

Aunque hay varias marcas y variantes que ya imitan el GOT-CHA, los originales fabricados por Sea Strike (www.seastriker.com) vienen divididos en 10 series -así las distinguen- con distintos pesos, colores y materiales, pero todos parten del mismo principio. Los más usados son los de 7/8 de oz, que se dicen ideales para cañas entre 6-7 pies. Le siguen los de 1 ¼  que por lo general se usan desde embarcación y los terceros en orden de uso, son los de 2 onzas, que se usan más con cañas largas cuando se ubican las grandes escuelas de stripper en las playas o para llegar a más profundidad, cuando se trabaja como jigging.

En cuanto a colores, todos hablan de una trilogía que no debe faltar: blanco o plateado con cabeza roja, plateado con cabeza chartreuse y dorado con cabeza amarilla, y en segundas opciones pueden aparecer los plásticos transparentes con material refractivo dentro. Hace solo unos días, los vi arreglados con anzuelo simple, detrás. Son anzuelos sencillos por lo general entre 2/0 y 3/0 según observé, casi siempre arreglados con unos buck tails en blanco que al parecer, funcionan para el depredador como la cola del pez que se mueve por la corriente.

Otro aspecto de su uso, es que cada vez que veo a alguien usando los GOT-CHA nunca tienen uno solo, por lo general andan con una caja u ocupando gran parte de una, con GOT-CHA de varios colores y tamaños, lo mismo con anzuelos sencillos que con triples, he incluso, conocí a dos hermanos que solo pescan con GOT-CHA y hablan maravillas de “sus tubos

Por su forma de comportarse, es el señuelo ideal para castear y trabajarlo desde alguna altura, de ahí que sea el preferido de muelles, escolleras, embarcaciones o costas de acantilados, donde puede atrapar dientones como el atún, la sierra, la barracuda, el blue fish y cualquier depredador que prefiera los señuelos brillosos y de recobro rápido. Pero lo bueno es que también resulta efectivo en  aguas medias de la orilla de las playas, bocanas, canales del manglar, donde se tienen capturas de robalos, jureles, corvinas, sargos, meros, cabrillas y lady fish.

Lo paradójico, es que mientras la última tecnología y las sofisticadas soluciones siguen atrapando pescadores en todo el mundo,  por otro lado, señuelos tan sencillos como los GOT-CHA, siguen sorprendiendo por su efectividad y aún más por su sencillez; porque si lo miramos bien, no es más que un tubo pequeño de metal o plástico con un “tapón” de plomo cortado en diagonal y un par de ojos pintados en el extremo; donde un alambre reforzado que recorre el cuerpo, sostiene la argolla donde se engancha la línea, el triple de la panza y el del fondo ¿y… ya! no hay más. Éste es el “misterdok “ o  GOT-CHA o como lo quieran llamar, un simple y sencillo “tubito” con la cabeza de plomo y que les puedo asegurar, es de los señuelos más letales que he visto.


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