Artículo
Lobos de rio en tierra salvaje
Por: Rasmus Ovesen

LA SIERRA DE MONGOLIA aparece ante nosotros bajo el arco azul profundo del cielo. La llegada del otoño ha revestido las laderas con sus abundantes matorrales de artemisa, vastas llanuras de hierba  y manchas esporádicas de enormes árboles de alerce con destellantes colores verde y oro como una foto antigua de hace ya muchos ayeres. Contemplábamos tanta belleza mientras navegamos río abajo a un ritmo tranquilo. Un eterno silencio en el trayecto satura el aire tan ensordecedor que incluso tengo dificultad para retener algunas imágenes que se agolpan en mi mente tratando de memorizar tanta perfección.

Estábamos a cientos de kilómetros de algo remotamente parecido a la civilización navegando en aguas frías, en aguas donde se esconde un antiguo depredador  de ojos huidizos, de potentes y dentadas mandíbulas que desafía todas las comparaciones con otras truchas o salmones.

LOS TAIMENES son los miembros más grandes de la familia de los salmónidos, de la que también forman parte la trucha y el salmón. Son feroces depredadores que cazan a sus presas en grupos, por lo que en algunos sitios se le conoce también como “lobos de río”. Tienen la cabeza de color gris verdoso, su aerodinámico cuerpo es marrón con aletas rojizas.  Algunos son enormes: pueden llegar a medir hasta dos metros de longitud. Es la especie de trucha viva más grande del mundo y - sin duda - el rey de este desierto remoto.

Desde que leí mi primer artículo sobre este depredador indomable, he soñado con capturar  uno grande con mi equipo de fly, ahora, 25 años más tarde, mi amigo Klaus y yo nos encontramos en medio de este sueño de la infancia.

NAVEGAMOS lentamente  por el río Eg-Uur, dirigidos de manera extraordinaria por nuestro expertísimo guía Mark Johnstad, ni más ni menos que el propietario del lodge de pesca “Mongolia River Outfitters.”

Mark nos conducía cerca del borde del río, en zonas bajas buscando profundas hondonadas que se forman naturalmente debajo de los acantilados. Nuestros primeros lances en esas zonas fueron fenomenales. Incontables veces, nuestra moscas habían sido atacados brutalmente, con la rapidez de un rayo y a pesar de que aún no enganchábamos debidamente un taimen de buen tamaño, el sueño  estaba más que vivo.

Mark nos contaba que hacía menos de una semana, uno de sus clientes consiguió un enorme taimen de 1.50 metros con una mosca tipo  “Mouse rat”  y varios taimenes de hasta 1.70 metros habían sido capturados en el transcurso de los últimos cinco años en esa zona, pero que no era una tarea fácil. “Son peces que crecen lentamente y atrapar un viejo pez con tanta experiencia y tantas mañas no es un asunto sencillo. Tienen bocas huesudas como el sábalo pero  llenas de pequeños dientes filosos que hace muy difícil enganchar correctamente y por si fuera poco, tienen una capacidad estresante para destrozar los leaderes que tallan sobre rocas y árboles hundidos” –relataba Mark.

COMPLACIENTES rayos de sol se derraman por las laderas áridas del valle del río y desplaza el frío de la mañana. Nos acercamos a una curva grande, donde el agua se acelera por la corriente bajo un acantilado. En la entrada de la curva, un pez agitado se lanza sobre mi engaño y tras una exhibición violenta de mal carácter lo peleo hasta pegarlo a un lado del barco. No es un taimen sino una trucha amur relativamente rara - un pez con flancos de color verde oliva, aletas escarlata y cubierta de barras y puntos irregulares que me parece uno de los más hermosas que me he atrapado. Este ejemplar en particular es de un tamaño promedio – 50 cms. - pero crecen hasta unos 90 cms. , lucha con intensa determinación y tienen un apetito voraz .

Desengancho la trucha amur y la pongo de nuevo en el agua, se desliza y antes de huir lanza un par de bofetadas con la cola como insultándome y dirigiéndose hacia el suelo rocoso del sombrío río.

En ese mismo momento oigo un chapoteo enorme río abajo - como si alguien se hubiera caído de un bote-  me paro y miro hacia arriba, Mark nos comenta que era un cardumen de “graylings” (pequeños gladiadores con una aleta dorsal pronunciada que pesan entre 1 y 2 libras) saltando nerviosamente sobre la superficie. Sin dejar de ver la mancha de graylings, observamos que un remolino de agua detrás de ellos se mueve rápidamente. Creemos que un gran taimen ha movido las aguas poco profundas para cazar y estamos listos para ir en su búsqueda.

Klaus, que está en la proa de la embarcación, se prepara para lanzar al igual que yo… mientras tiramos de las moscas lentamente veo que de momento, se congela… y en ese mismo instante siento un tirón violento en mi línea. Durante un par de segundos intensos e inesperados, mi caña se dobla en un arco perfecto síí!.. de pronto... la línea se afloja. Klaus me comenta que había visto todo desde su posición:  “No te imaginas el tamaño de taimen que siguió tu mosca todo el camino hasta justo debajo de mis pies “…”Tenía un metro y medio mínimo,” -comentaba extasiado. Pero no había tiempo para lamentaciones. Seguimos intentando, había mucho movimiento cerca del bote. Increíblemente, el mismo pez “se tiró” a mi mosca otras tres veces sin que yo sea capaz de conectar correctamente, ¡qué mala suerte! Pero así es la pesca, no siempre se gana.Todavía teníamos cuatro días completos de pesca y todo podía suceder.

En el transcurso de esos intensos días de pesca, capturamos un montón de taimenes de tamaño decente, tres de ellos apenas por debajo del metro de longitud lo que me hizo olvidar –por momentos- del enorme taimen que no logré el primer día..

Siempre pescamos al garete o a la deriva arrastrados suavemente por la corriente del río deleitándonos con el paisaje y pasando las noches en campamentos con lujosas tiendas de campaña a la orilla del río - tiendas de campaña que se embalaban cada mañana y se enviaban aguas abajo sobre balsas de caucho para armar nuevamente el campamento en otro punto del río Eg-Uur que tiene más de 400 kilómetros de largo.

TODAS LAS NOCHES compartíamos en el campamento la cena y muchas historias de pesca con otros pescadores que hacían el mismo recorrido que nosotros, un sudafricano y cuatro estadounidenses que fueron una excelente compañía y que normalmente terminaban muy alegres después de alinear varias botellas vacías de cerveza, vino tinto y vodka Gengis Khan bajo la carpa del comedor. Sin duda el ambiente y los buenos deseos de todos elevaba el espíritu aunque el pensamiento de la captura de un taimen de más de un metro carcomía mi interior.

EL TIEMPO comenzaba a deteriorarse y en un abrir y cerrar de ojos despertamos el penúltimo día de nuestro viaje con un  paisaje completamente distinto a los día anteriores con mucho frío y nieve por todos lados, nos encontrábamos a merced de una ventisca invernal. Ahora peleábamos una batalla desigual en varios frentes de desesperación: primero, para mantener nuestros dedos lo suficientemente calientes para hacer funcionar correctamente las cañas de fly; segundo, para mantener el equipo libre del viento helado que congelaba todo a nuestro alrededor y tercero,  una batalla aparentemente sin esperanza para atraer con nuestros señuelos a los taimenes que se vuelven extremadamente apático e inactivos con climas extremos.

Menos de una hora antes de redondear la última curva del río donde estábamos pescando y tener que comenzar a prepararnos mentalmente para el largo y arduo viaje de regreso a la capital de Mongolia, Ulan Bator, al día siguiente, comencé a hacer algunas conclusiones mentales: Hemos disfrutado de un viaje fenomenal lleno de excelentes experiencias y lecciones, con buenas cantidades  de  salmones Lenok, sumando buenas peleas con truchas Amur y truchas Pike y taimenes grandes que despues de violentas batallas han roto nuestras líneas.

Hemos capturado y liberado 40 taimenes –el más grande de 97 centímetros- en seis días de pesca, y lo mejor: el servicio del lodge de pesca, la aventura en el campo, la dinámica social con pescadores de otras partes del mundo y el paisaje… en pocas palabras: una experiencia imborrable.

EN LAS ÚLTIMAS horas del día, pescando a los pies de un enorme acantilado que le llaman “La Torre”, entramos a una zona de remanso con tranquilos flujos de agua pero a gran profundidad, en un casteo largo cerca de un banco de piedras, veo un destello blanco fantasmal que sigue mi mosca… se acerca cautelosamente cortando el agua, mi corazón se detiene unos instantes… ya casi!!! un choque eléctrico se propaga a través de la línea y respondo con firmeza tirando hacia atrás para establecer el enganche correcto…!este es mi momento! siento el peso inesperado y bastante inquietante de un pez enorme que se retuerce violentamente. Poco a poco, me las arreglo para llevarlo a la superficie, una serie de tirones muy agresivos hacen que mi línea esté a punto de estallar… inesperadamente la línea se afloja…no lo perdí!!!

EL AGRESIVO pez se movía hacia el barco sacudiendo su enorme cabeza cada vez más cerca de la embarcación.  Mark me ayuda a llevarlo a aguas poco profundas donde Klaus ha saltado al agua con la red. Una siniestra sombra se cierne sobre el suelo del río. El pez está cansado pero cuando ve la silueta de Klaus acercarse, recobra sus últimas reservas de energía y trata de nadar hacia aguas más profundas. Pero no lo dejo ir tan fácilmente, me mantengo firme con la caña doblada a más no poder, Klaus se acerca sigilosamente…uno de los viejos gigantes del río se desliza sobre el marco del jamo….!lo tenemos! una serie de gritos de júbilo hacen eco con la voz ronca del valle del río.

Procedemos a tranquilizar y medir un hermoso taimen de 1.25 metros ¡por fin mi sueño hecho realidad! Admiramos ese ejemplar con sus cantidades incontables de puntos negros y ojos grandes y expresivos . Justo cuando estoy sosteniendo esta antigua criatura, entiendo perfectamente lo que he estado soñando durante todos estos años. Segundos más tarde, sumerjo el pez en el agua fría como hielo mientras espero que se recupere…unos coletazos y una rápida huida hasta las profundidades del río hacen que en mi rostro se dibuje una gran sonrisa.

Con un prolongado suspiro de alivio, repaso mentalmente lo vivido y doy gracias al creador por lo afortunado que soy.


  HERRAMIENTAS






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