Artículo
Vamonos de wadin
Por: Rolando Cordoba

Para los que vivimos rodeados de aguas templadas y cálidos amaneceres, basta una llamada telefónica para comprometernos, agarrar una caña, las pinzas, los señuelos y llegar a la orilla para meternos al agua y esperar el sol peleando, tras alguna captura. Es una práctica totalmente informal, sin protocolos, que se disfruta en casi todas las costas de México de acuerdo a las costumbres, la geografía, las especies y el clima del lugar.

Pero no siempre meterse al agua con una caña de pescar se asume de esta manera tan espontánea y sin formalidades. En algunas costas de la Florida es una forma muy específica de pescar, instituida por generaciones y que se conoce como wadin. Se dice que últimamente el wadin ha estado ganando muchos seguidores al parecer, porque a que muchos pescadores se han bajado de sus embarcaciones  debido al precio del combustible, el mantenimiento y los costos de las marinas, que como es de suponer, amplifican el presupuesto en medio de una crisis que sigue sin elevar el ancla.

El wadin, el wader y el cadi

Una fría tarde que curioseaba en una tienda de pesca, llegaron varios pescadores vestidos con sus wader y portando de esos viveros plásticos, de los que flotan. En la conversación pude distinguir la oración: “we go to wadin….” (nos vamos de wadin) primera vez que oía el término… pero la compra de camarones vivos, la vestimenta y el acostumbrado: Good luck! del dependiente  me confirmaban que se iban de pesca, pero... ¿qué era eso del wadin?

El término wadin está vinculado a vadear, que significa atravesar caminando el fondo, una corriente de agua o un espacio de aguas bajas. Según el Sr. David Conway, editor de la revista Florida Sportsman, la pesca del “wadin” es la modalidad donde el pescador se adentra al agua con mucha cautela, para tratar de llegar caminando muy despacio, hasta las especies que anda buscando como pueden ser la corvina, el pámpano, el escurridizo red fish y por supuesto el robalo. De igual manera, pueden capturarse jureles, lady fish, lenguados, sargos, sábalos,  cat fish, palometas y aunque parezca increíble, también enormes ejemplares de cobias que al igual que tiburones de buen tamaño, pueden encontrarse en los ambientes de aguas bajas de estas costas, como hemos podido ver, los que seguimos a Jeremy Wade en sus episodios de “River Monsters” .

El wadin

es una modalidad de pesca muy arraigada a la cultura deportiva de algunas zonas como Texas, Misisipi, Alabama y tuvo su origen en el sustento de los primeros indios americanos, que armados con lanzas, arcos y flechas “cazaban” en los ríos y costas bajas lo que necesitaban para comer, en ocasiones, arrastrando una canoa pequeña a modo de alacena.

La pesca con mosca por igual siempre estuvo  muy vinculada con esta modalidad de pesca,  donde es común desde sus inicios, ver a los fly casters vadear ríos y lagunas en busca del salmón y la trucha arcoíris. El wadin se disfruta todo el año, lo mismo por hombres, mujeres y niños en zonas de orillas de playas, humedales, bahías con costas, manglares, ríos, lagos y puede practicarse con cualquier equipo de pesca, lo mismo spinning, bait casting, que usar cañas de salmón & steel head, (conocidas como salmoneras) pero lo que lo caracteriza no es el equipo, es que la pesca se hace desde dentro del agua, que según los “wadistas” es la mejor forma de pescar... donde se está de tú a tú con el pez  en su ambiente, lo que obliga cuando se realiza en invierno o en zonas frías, al uso del wader.

El wader

que popularmente muchos conocen como “overoll” es una prenda impermeable que el pescador se coloca sobre ropa delgada o su ropa interior, de uso obligado en aguas frías o como protección en los meses de verano. Como es ancho, se sostiene con dos tirantes desde los hombros y puede adquirirse con botas o sin ellas, fabricado de algún material plástico o (los mejores) de neopreno.

 

Además  de evitar las gélidas temperaturas del invierno es muy útil en agua salada para escaparse del contacto con las mala-aguas o aguas malas y evitar con las botas, las cortadas de las ostras, las rocas, los pinchazos con los erizos y la intrusión de algunos elementos como el llamado piojo de mar, que en algunas zonas no tan frías, puede propiciar la infección de cualquier herida en contacto con el agua salada y por supuesto, evitar en gran parte la dolorosa picada de la mantaraya, presentes y muy abundantes por cierto, en estas costas a cualquier hora del día.

Esta prenda que usan también muchos pescadores de kayak, pueden traer bolsas internas de cierre hermético, y/o grandes bolsillos externos a la altura del pecho donde se pueden  guardar accesorios.  En su mayoría traen argollas de plástico para colgar, en el pecho y en la espalda (donde los flycaster enganchan se red de mano) y en mi caso a veces engancho el grip plástico. Una recomendación personal sin entrar en detalles: si deciden alguna inversión por un wader, no busquen los más baratos, todos afirman que se perforan con facilidad. Si es posible busquen los de neopreno y si los pueden comprar con las botas integradas, mejor.

Aunque he visto algunos wader de casi $1,000 USD, les aseguro que con menos de $140 podemos hacernos de algunos modelos que cuidándolos bien, nos pueden durar algunos años. Lo que si es un hecho, es que para los que les gusta esta práctica y viven en zonas con inviernos largos e intensos, el  wader es la posibilidad de ampliar las temporadas de pesca, lo mismo en las  playas, sobre el kayak, en las bahías que en las zonas de manglar.

Dos tips importantes con el wader, que recomiendan en las mismas tiendas: la posición con respecto a la corriente y conocer los “límites”. Lo primero es que si hay corriente fuerte, debemos situarnos de espalda a la dirección de la corriente; no es igual caerse de espalda sin ningún apoyo ni defensa, que irse de frente, donde podemos ver, usar los brazos,  las rodillas etc  y referente al límite, es tener conciencia de que si estamos vadeando con el agua casi a la altura del pecho, podemos llegar a un punto en que no será posible el regreso y donde por cualquier accidente, si el wader se llena de agua, puede resultar tan riesgoso como no saber nadar.

El cadi

es una plataforma que algunos pescadores usan mientras vadean, (que pienso debe su nombre por el asistente que carga los palos de un jugador de golf). En esta especie de plataforma flotante, el pescador lleva el resto de las cañas en sus portacañas o tubos de PVC,  tarrayas, el jamo o red, pinzas, lunch y por supuesto las capturas atadas al stringuer. Los cadis existen en muchos modelos y se pueden encontrar de venta en tiendas… ahora, les aseguro que los mejores que he visto son los improvisados por cada pescador partiendo de cualquier superficie que flote, como un bloque de unicel, una base de madera, una tabla de surf para niños o una caja de plástico, a la que le adicionan puntos de amarres, reglas para medir capturas, portacañas, hieleras y un sinfín de soluciones que responden al gusto de cada quien y que resultan en muchos casos, muestras de la mejor ingeniería popular.

Estoy seguro que para los que acostumbramos esta práctica y que hemos vadeado buenos flats como los de Campeche, Yucatán, Isla Blanca y más al este los de Punta Allen, Boca Paila, etc;  un cadi puede auxiliar nuestras caminatas, así que animado y dejándome llevar por la curiosidad, compré de segunda mano una tablita de surf infantil ( base de unisel y foamy, forrada con una tela llamativa para los chavos) más un par de tensores ($1.10 usd).

Tenía un poco de cuerda en algún cajón más un pedazo de spaguetti naranja (de esos tubos de foamy para los niños) y usando la caja de mi kayak, en minutos ¡increíble! tenía mi cadi listo. Lo que restaba era agarrar el pole del kayak y salirme de “wadin”  y como dicen en mi querido México… ¿saben qué?.. .me funcionó de  maravilla, anclándolo con el pole en puntos cercanos para separarme a castear,  regresarme a cambiar señuelos, poner líder con la caña segura en un portacañas,  aunque a decir verdad, voy a procurarme una “tabla” mayor para que sea mas estable. También la usé en el kayak y a pesar del frío y gracias al wader, pude disfrutar de algunas salidas a varios puntos, antes de terminar este artículo para sumar algunas fotos a las de archivo.

Al final el uso del cadi, viene resultando parecido a lo que hacemos los que pescamos en kayak y nos bajamos para caminar arrastrando el kayak con algunas diferencias: No implica la inversión del kayak. Puedes llevarlo donde quiera desarmado y por lo mismo, puedes meterlo en zonas que ni el kayak pudiera entrar y su costo, por lo que puede aportar, les aseguro que es irrisible.

Otros accesorios

son el bastón de vadeo, que recomiendan mucho en textos sobre el wadin, sobre todo en aguas desconocidas o para salir en aguas turbias o de noche. También se comenta de una especie de faja o arnés que se lleva a la cintura  que puede tener 1-2 portacañas, una bolsa con una caja para los señuelos, colocar las pinzas etc y algunas argollas para amarrar y poder arrastrar el stringuer (la cuerda con la boya para ensartar las capturas) y aunque he buscado, al menos en mi zona no es muy usual, la mayoría de los pescadores se meten al agua solo con el vivero y una caña, otros arrastran sus cadis y en raros casos, solo con la caña.

Buscando fotografiar sobre el tema, llegué anocheciendo muy cerca de un puente donde unos pescadores vadeaban un canal cercano y por estar pendiente de lo que hacían, se hizo casi de noche quedándome sin luz. Por suerte venían hacia mi orilla, eran dos jóvenes puertoriqueños, muy amables por cierto, lo que me posibilitó platicar en lo que recogían sus avíos. Cuando les pregunté por qué no pescaban desde el puente me dijeron: “no es igual esperar que el pez llegue… que salir a buscarlo, sobre todo el vacile de pelearlo dentro del agua...”. 

Uno de ellos me contó que cuando sale en kayak se lleva remolcado su “tabla” (el cadi) y cuando ubica las sardinas en alguna orilla, deja el kayak en un punto con el ancla y sale con el pole (la barra de anclaje)  el vivero y el cadi, llevando su tarraya. Cuando se acerca al punto, tira un poco de “chum” (sardinas machacadas de otras salidas, trozos de pan, arroz etc) ancla el cadi con el pole y cuando se acercan las sardinas a comer, lanza la tarraya hasta llenar el vivero, se devuelve al kayak, amarra el vivero detrás, se sube y se aleja a pescar.  

En lo que guardaban todo, me comentaron que cuando están sobre el kayak y ven algún “pe’je” de buen tamaño,  que prefieren bajarse y caminar para acercarse lo más posible y lanzar, lo que me llevó a pensar que también lo hacen por el alcance … pensando que no se logra la misma distancia casteando un señuelo de 3/8 o media onza por ejemplo,  que una sardinita y un flotador, como pescan acá. 

 

Por el resto de la conversación, pudiera pensar que es una modalidad donde lejos de nuestros hábitos de meternos al agua para lanzar más lejos, en el caso del wadin en específico, se disfruta mucho el hecho de vadear tratando de ubicar el pez para después lanzar, sobre todo cuando el pescador anda casi a ras de agua, donde los reflejos por el ángulo de visión dificultan (incluso con lentes polarizados) ver lo que sucede debajo de la superficie.

Coincidieron los dos en que hay que ser muy paciente, del hábito de caminar muy despacio arrastrando los pies o de no moverse, de usar lentes polarizados, de no usar ropa con colores brillantes, de no mover mucho el agua ni hacer movimientos bruscos, de hacerlo medio agachado si el agua está muy clara, de no hablar… lo que me llevó a pensar en una de las modalidades que más se practica en la pesca con mosca: la pesca a pez visto.

Para los que andamos en kayak

y tenemos la tendencia de bajarnos y caminar, siempre resulta incómodo y una pérdida de tiempo el regresarnos para cambiar un señuelo o subir las capturas, la posibilidad de arrastrar un cadi puede ser una buena solución si no queremos estar pendiente del kayak.  Muchas veces en Yucatán, con alguna captura en la playa o en las bocanas como la de Telchac o Chabihau, cuando salíamos dejando atrás los kayaks, había que regresarse constantemente,  bien para desanzuelar el pez, dejar la captura o cambiar señuelo, lo que implicaba una pérdida de tiempo y lo peor, todo los ruidos y la turbidez que provocábamos inconscientemente, por el constante ir y venir, lo que un cadi a la mano pudiera evitar. 

Como resumen, se me hizo una solución sencilla, con materiales que están a la mano y donde la creatividad de cada quien para diseñar y armar su cadi, puede, además de convertirse en un reto, también en una excelente oportunidad para buenos encuentros.

Porque si se organizan torneos de orilla, esta modalidad del wadin puede resultar fácil de convocar para torneos amistosos en playas y costas, donde se pondría de manifiesto además de las habilidades del pescador, el talento para diseñar y armar cada quien su cadi y así, cuando algún curioso los vea preparando sus foamys, las cuerdas, los flotadores o cortando los tubos de PVC o poniendose su wader y les pregunte, puedan decir: ¡sí, nos vamos de wadin!  


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