Artículo
Varas carperas de Daiwa...para la pesca de surf?
Por: Rolando C√≥rdoba

La marca DAIWA, es de las marcas que han hecho que muchos pescadores nos enorgullezcamos de nuestros avíos desde hace más de cincuenta años, en todas las modalidades de pesca.

Fue en el año de 1958 que DAIWA surge del ímpetu de Yoshio Matsui, un pescador aferrado a los conceptos del buen diseño, la tecnología y la innovación, cuando a solo 6 años de aparecer el carrete de reel frontal conocido como spingcast sorprende al mercado con su primer reel de spinning, marcando un camino hasta nuestros días, de buenas soluciones y propuestas bastante difícil de igualar.

Esta apuesta por la calidad cuenta con carretes que son clásicos en la pesca como el SS Tournament y el Black Gold (ambos aún en su catálogo) hasta el Emblem Pro, símbolo histórico de la pesca de surf en nuestras aguas y donde en la actualidad el Saltist, el Saltiga o el Saltiga surf, o el nuevo Daiwa Saltiga Dog Fight Saltwater con sus impresionantes 66 libras de drag, ocupan los sitiales más altos de la gama saltwater, espacio donde también se incluye el famoso Daiwa Dendoh, líder entre los sofisticados carretes eléctricos para la pesca off shore. Por otro lado su gama freshwater, cada vez más diversificada está abanderada por los hermosos y confiables Steez y el Certate-HA y donde el Basia, se ha convertido en un paradigma de eficiencia para el pescador de carpa en todo el mundo.

Los últimos años han sido de ofensiva para la firma, ofreciendo también magnificas soluciones de ingeniería para sumar conceptos como el reciente Air rotor, el T-wing System, el Zaion y el aclamado Magsealed por citar algunos, lo que muestra un ininterrumpido esfuerzo apostando cada vez más por la calidad y la precisión, valores expuestos recientemente en su cambio de imagen para connotar con un logo más agresivo, de rasgos fuertes y bien definidos, sus claras intenciones de seguir marcando pautas y liderando el mercado.

La pesca de carpa es una modalidad que se aleja bastante de castear a la orilla del mar señuelos con pesos entre 2 y 4 oz o “cazar” -en el buen término de la palabra- un buen comedero de jureles que intenta acercarse a la orilla. Tampoco esta actividad tiene que ver con la adrenalina de pelear un buen gallo o la captura de los escurridizos dorados…. por el contrario, la pesca de carpa es una actividad de mucha paciencia y hasta medio pasiva, ya que después que se lanza la carnada a fondo y se coloca la caña en su soporte horizontal, hay que esperar que la carpa, que generalmente se encuentra bien abajo, llegue por su olfato hasta alguno de los bolines ensartados o colocados junto al anzuelo y decida comer, para quedar enganchada.

En Europa por ejemplo, muchos pescadores disponen de un catre para echarse con un buen libro, en lo que alguna alarma  anuncia el final de la espera… espera que en muchos casos y dependiendo de muchos factores, puede llevarles toda la jornada. La carpa es un pez muy asustadizo y esa es una de las razones para que los rod holder o soportes para las varas, se coloquen en posición horizontal, con la punta de las varas cerca del agua, para evitar que la menor cantidad de línea quede expuesta al viento y mueva el arreglo en el fondo. Es un pez con muchas familias o sub especies, que puede sobrepasar con facilidad los 30 kgs de peso. Se distingue por hermosos tonos y colores, ofreciendo corridas con mucha fuerza cuando se siente atrapada y en ese momento la caña debe resistirse de forma lenta, gradual y segura en todo su largo, porque  su boca es tan frágil que puede desgarrarse con mucha facilidad.

Esta particularidad de la especie de presentar una boca muy frágil, es de los factores que en parte han inclinado más la balanza en usar varas de carpa en la pesca de surf, que varas de surf en la pesca de carpa, ya que estas últimas por ser más resistentes y doblarse menos pueden causar más daño a la carpa, además que estan diseñadas para lanzar según el modelo, grandes pesos, lo que en la pesca de carpa no siempre es necesario.

El uso de largas cañas -por lo regular de 12 pies- para la pesca de carpa favorece también alejar los lances, evitando que el pez vea al pescador. Para el surfcaster, lejos de preocuparse por ser visto o no por la presa, buscará ganar distancia  para obtener mayores capturas que por lo general, pueden encontrarse lejos de la orilla, sobre o detrás de las primeras olas de las costas.

El comportamiento de ambas varas del mismo largo aunque se parezcan es bastante diferente, sobre todo durante el casteo y la pelea. Mientras en las de carpa la resistencia es gradual y continua, formando un arco por todo su largo lo que le permite trabajar con líneas desde 6 hasta 20 libras, su resistencia se determina según el peso que la vara pueda soportar cuando se arquea a 90 grados, siendo las más comunes, las de 2 ¼ y 3 ¼ de libra -como se denominan- logrando lanzar por lo regular, un límite de entre 3 y 4 oz de peso, lo que en el lenguaje popular se traduce en cañas más “aguadas”.

Por otra parte en las de surf y como sabemos, este factor es determinado por el poder de la vara, centrando la zona más resistente pegada al mango y doblándose según su nomenclatura; si fuera sobre el tramo de la punta, sería una vara H, desde ¾ de largo, MH, o las que se doblan casi desde la mitad o menos, que serían la catalogadas como M, siendo esta característica de poder lo que posibilita trabajar con líneas de más peso, por lo general entre 30-50 lbs y lanzar señuelos o plomos que pueden alcanzar hasta las 8 o 10 onzas de peso.

Las varas carperas suelen ser menos pesadas que las de surf, y la posibilidad de poder lanzar señuelos más livianos a buena distancia y disfrutar todo lo que se compromete esta tipo de caña durante la pelea, son al parecer los factores fundamentales para su gran aceptación en la pesca de surf, sumando una relación calidad-costo por encima de la media y lo mejor, que en esta ocasión, las cuatro varas que ofrece Daiwa, ( Tehory, Mission, Longbou y Maddragon) vienen marcadas por los altos estándares de calidad que impone el mercado europeo, lo que se traduce en garantía de buen rendimiento y excelentes materiales para requerir menos esfuerzos por parte del pescador, y poner a mayor resguardo la línea y el mecanismo de freno del carrete.

Al parecer la respuesta la están dando muchos surfcaster en México, sobre todo en Baja California donde siguen sumándose los que prefieren el uso de estas cañas y que agradecen como nosotros, la oportuna decisión de Daiwa  para poder disfrutar de productos de muy buen desempeño y calidad, que distribuye en  México a través de la tienda “Todo para la Pesca” donde su gerente y surfcaster, Ricardo Reyes, distribuidor autorizado de Daiwa en México, me ofreció compartir experiencias con un combo pre-armado, buscando ampliar el abanico de probabilidades para uso de estas varas en “mis aguas” con las especies de este lado del país, lo que me llevó a probar suerte en la Riviera Maya, del Estado de Quintana Roo.

Recibí una caña modelo Theory TC 3,5 de 12 pies ( 3,65 mts) que llegó envuelta en una funda para protegerla en los traslados y guardarla del polvo.

La primera impresión fue suficiente para calificar los acabados de excelentes y un diseño sobrio y elegante. No hay nada dejado al descuido, a la par de cañas de precios medio altos incluso de la misma marca. Su color, de un texturizado gris oscuro mate que evita los molestos reflejos, hace juego con los tonos gris humo del reel seat manufacturado por Fuji. El color gris oscuro se mantiene a lo largo de todo el blank incluyendo las 5 guías SIC (silicon carbide) que nos llevan a un sobredimensionado tip o puntera de 14 mm de diámetro interior de apariencia muy resistente. Esta vara está conformada para lanzar hasta 4 oz de peso con límites de línea de 6 y 20 lbs.

Sorprende la primera guía con un diámetro interno de 42 mm, para minimizar el roce con la línea y se encuentra sola, al final del primer tramo de caña donde comparte el espacio con el reel seat, el mango y el but. El área de agarre resulta casi del mismo grosor del blank,  y aunque inusual, ofrece muy buena sujeción con un acabado de goma que se puede asir con firmeza, incluso con las manos mojadas. La base o butt cap, termina en una especie de casquillo de metal,  que si bien resguarda de golpes el tope de la caña, se me hizo un poco incisivo al apoyarlo para el recobro, quizás – y es mi recomendación- un diseño menos agresivo o de material más blando (como la Saltiga de surf)  pudiera resultar más cómodo.

El carrete atrapa por su buena estética, un peso de solo 21.5 oz y una recuperación de 42.5 pulg. (108 cm) por vuelta de manivela, lo que hace del CrossCast-X 5500 una excelente máquina con 22 –suficientes- libras de drag. Viene equipado con 5 baleros y un segundo spool igual de aluminio, ambos con capacidad de 14 lbs de mono x 500 ydas, o lo que es igual, para más de 550 mts x 50 lbs. de línea braid, convirtiéndolo en un muy

buen prospecto para la pesca de surf o con carnada a fondo. Por el poco peso de la caña a pesar de su largo, el balance con el carrete es perfecto, lo que me lleva a pronosticar que se trata de una buena mancuerna entre caña y reel  para largas jornadas, con menos esfuerzo y por tanto, menos cansancio para el pescador.

Teníamos pactada una salida a la Riviera Maya con destino a Boca Paila, uno de los mejores escenarios para la pesca en el estado vecino de Quintana Roo. Sus aguas son de un azul verdoso, que han hecho de esos tonos, un ícono entre las costas de nuestro país. El camino a estas aguas enamoran al primer encuentro, además, de saberlas con muchas de las especies que merodean a todo lo largo de sus costas.

¿Por qué no por acá? fue lo primero que involuntariamente alcancé casi a gritar, estábamos con bastante tiempo para llegar al lodge. Tenía la intención de probar la Theory, que viajaba cual virgen aún, esperando la primera oportunidad.

El mar estaba tranquilo, y con algunos islotes de aparente pasto, lo que podría proporcionar buen alimento para algún depredador.

Estacionamos debajo de unas palmeras, y armamos equipos medio largos; entre ellos dos salmoneras de Shimano, una Penn Power Stick de 11 con un Daiwa Emcast 5500, otra St. Croix de 9 con un Penn Battle 500 y el combo de carpa de Daiwa, armado con 30 libras Power Pro y leader de 60 libras.

Se veían comederos pequeños pasando los 50 metros. Comencé con la de 9 pies para calentar brazo, lanzando un ranger de 1¾. que en dos ocasiones trajo un jurel pequeño y un blue fish algo mayor. Los lances con el mismo Ranger de 1 ¾, superaron las distancias anteriores. La respuesta de la caña en la desarga era magnifica, arqueándose de manera muy limpia y debido a que el mínimo movimiento en el but representaba una respuesta amplificada en la punta, lo que ayudó mucho al trabajo en el caso del popper y los recobros por lo mismo, resultaron menos cansados que con nuestras acostumbradas cañas de surf .

Aprovechando que no había aire seguí lanzando un popper de de 1 oz de Yozuri, bastante voluminoso, logrando colocarlo pasados los 60 metros, según nuestros cálculos, lo que me parecía excelente. El carrete tiene un recobro “noble” y se maneja suave, llamando la atención lo preciso del drag que permite ir cerrando o abriéndolo de manera gradual, punto a punto, lo que facilita poner a trabajar toda la caña. Lo mejor de todo es que cualquier captura por pequeña que resulta –si hablamos de surf- se disfruta mucho por lo sensible de la vara, y lo pude probar con un pequeño blue fish que aparentaba el doble de su peso y procuró una buena diversión, a pesar de su tamaño.

Después de lanzar pesos de hasta 2.5 oz, coloqué un DUO mucho más liviano pero muy provocador, y en el quinto lance pude disfrutar lo que propicia una vara de esta características; un jurel de muy buen tamaño hizo doblar la vara hasta sorprenderme, en lo que el carrete dejaba salir línea. Aproveché que sin dudas era un buen jurel ¡¡wow lo que me hacía falta!! y sin apenas moverme más de 10 metros por la orilla, comencé apretar el drag sin temor, para ver doblarse la vara formando un arco limpio, lo que me dejaba ver como la Tehory “repartía” la resistencia por todo su largo de forma muy eficiente.

Disfrutamos todos esa captura que me llevó algo más de 14-15 minutos donde sin temor, puse a pelear el combo hasta el extremo para sentir con mucha alegría como el enorme pez iba cediendo y cediendo, hasta que lo vimos flatear muy cerca de la orilla con sus aletas de un amarillo intenso ¡que maravilloso pez!. Hice varios intentos de acercarme con el freno bastante abierto para tratar de que volviera a salir como hizo en dos ocasiones, hasta que al final, en una orilla muy baja además, quedó acostado a merced de las olas que me permitieron asegurarlo por el leader para izarlo por la cola, tomarle las fotos, sacarle el señuelo y poder devolverlo unos metros más adelante. Estaba muy satisfecho porque no pude encontrar contendiente mejor para poner a prueba el equipo, porque además el jurel es de los que no deja de moverse ni un segundo garantizando lo que considero una de las capturas que más se disfrutan libra por libra. No teníamos básculas, pero entre todos consensamos que debió pesar alrededor de 15 kilogramos.

Pusimos rumbo a Boca Paila, de la que nos separaban más de 10-12 kms de terracería, complacidos con esta oferta de Daiwa, convencidos de por qué estas varas están siendo tan solicitadas en esta modalidad ofreciendo muy buenas posibilidades, sobre todo a quienes nos gusta amanecer de frente al mar y llegando a Mérida me comuniqué con el distribuidor de “Todo para la Pesca” (tel/fax. (612)1235823) para comentarle de nuestra salida y en medio de la conversa me preguntó: ¿revisaste tu correo Rolando?...

Casualmente Ricardo también se había ido con otra de las cañas Daiwa X-Carp a probar suerte, una Mission, para enviarme la excelente reseña que reproduzco a continuación.

El fin de semana anterior había capturado 4 sierras de muy buen tamaño en “Las Playitas”, muy cerca de Todos Santos, por lo que me fui directamente a ese lugar. Recorrí la playa en varios puntos, apenas podía ver dónde caía el señuelo por lo temprano que era y cuando amaneció, me di cuenta que habían como 10 pescadores locales bastante cerca, lo que me decía que estaba en una buena zona sin embargo, aún sin suerte...  

Con el primer ataque que tuve, vino una salida de línea muy fuerte y mi adrenalina se puso al máximo, hasta que a los pocos segundos la línea sin motivo aparente se rompió, lo que resultó bastante desalentador, después de llevar más de 50 lances sin resultado.

De nuevo a armar el arreglo con leader Pline de 40 lbs, En el primer tiro ¡strike! se tensó la línea, la vara se dobló y pensé ¡ahora sí la tengo! y a los pocos minutos después de las corridas iniciales, llevaba a la hielera la primera sierra para asegurar mi cena. En busca de la segunda, distingo entre 100 y 150 mts buena actividad en la superficie. Conocía de estos cardúmenes cuando se alimentan de esa manera, estaba seguro de qué se trataba pero la distancia era más de lo que pensaba que podría alcanzar... Sin perder tiempo tomé el aire posible y tratando de repasar para coordinar todos los movimientos me dispuse a lanzar  buscando lograr mi mejor distancia… el señuelo se elevó para caer cerca o un poco más de los 100 metros, la distancia lograda  fue muy buena, solo se trataba entonces de… ¡¡Sííííí!!!! no lo podía creer, con solo dos vueltas de manivela del Saltist 4500 la vara sorprendía doblándose estrepitosamente, dos pasos para atrás y un buen hook set me traerían lo que pensaba era mi segunda sierra... hasta que una inconfundible cresta apareció cortando la pared de la ola dejando ver su inconfundible silueta. tenía un buen gallo enganchado a un Pucci chovy de 2 oz, y era mío.  El hermoso gallo comenzaba a sacar línea hacia el norte, sin preocuparme por la cantidad sino por las 20 libras de resistencia lo que me llevó a trabajarlo con una tensión más baja de lo normal a fin de cuentas, no había por qué apurarse: línea había y muchas ganas de disfrutarlo y eso fue lo que hice. Las corridas cada vez que lograba acercarlo eran pura diversión, lo difícil sería sacarlo por las olas que inesperadamente revientan apenas 8-10 metros de la orilla hasta que con mucho cuidado y paciencia pude acercarlo para tener a mis pies, las 22 libras de pura fuerza de un gran luchador que le impuso una buena prueba a la Mission; lo que restaba era tomarle las fotos,  para sumarlas a mi albun de recuerdos.

 No cabía de la alegría y muy contento con el desempeño de la caña, sus doce pies se comportaron siempre a favor, con un formidable casteo y muy buenas distancias, arqueándose para ofrecer la resistencia que necesitaba en cada recobro lo que me convenció aún más, del uso de las Daiwa X-carp en la pesca de surf. 

 

 


  HERRAMIENTAS






   Recomiendanos a un amigo
   Anunciate con nosotros
   Comentarios y sugerencias
   Agreganos a tus favoritos
REVISTA TROLEO
Calle 25 No. 101-H entre 12 y 14 Col. Chuburná de Hidalgo, Mérida, Yucatán, México.
E-mail: revistatroleo@gmail.com
Tels: (999) 948 - 20 - 40, 948 - 20 - 50
[  www.revistatroleo.com.mx  ]