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La pesca del marlin rayado en los Cabos
Por: Raúl León Melesio

El marlin rayado es especialmente abundante en aguas de los Cabos y aunque tiene claramente una temporada, hay corridas en varios momentos del año y parece que siempre algunos ejemplares se quedan en la zona. He tenido la fortuna de capturarlos todos los meses, algunos meramente como captura incidental, otros porque es temporada, pero todo el año los hay.

Los hombres de ciencia hablan de solo una especie de marlin rayado (Tetrapturus audax), pero el folclor popular habla de varios diformismos que lleva a pensar que existen en realidad más de una especie.

Muchos de esos diformismos o supuestas “diferencias” distinguen solo los juveniles de los adultos, pero ciertamente existen algunos otros dimorfismos que sí dejan al pescador cuando menos pensativo. Cada año hay reportes de quienes pescan “marlin blanco” en estas aguas, y es sabido por la ciencia que esa especie no está presente en aguas del Pacífico. Algunos escépticos adjudican que tales capturas son solo ejemplares de marlin rayado juvenil y flaco, y que la ausencia de rayas y puntos y la presencia de un flanco plateado y liso es meramente casual.

Yo, no siendo un hombre de ciencia calificado para emitir opinión al respecto, me inclino por creer más a biólogos que a pescadores, pero ciertamente me ha tocado ver y pescar ejemplares que me han dejado perplejo; recuerdo más de una ocasión sacar o ver marlines rayados pequeños casi por regla, cuyas aletas pectorales no están redondeadas como las características aletas del rayado, sino que presentan una forma de hoz semejante a aquella del pez vela o el marlin azul, pero siendo por todo lo demás, claros ejemplos de marlin rayado. Un híbrido, una sub especie, no lo sé y no tengo ni idea pero sé que lo he visto y pescado.

Debo agregar respecto a la biología del marlin, que son peces que pueden regular su temperatura corporal y eso les permite aventurarse en aguas que otros peces no pueden, les permite acorralar y aturdir la carnada al presionarla contra corrientes con cambios de temperatura y sobre todo, los hace más fuertes que otros peces que no pueden regular su temperatura corporal y cuyo vigor depende mucho de la temperatura del agua.

La forma de capturarlos varía mucho según la temporada y las condiciones. Pueden pescarse al troleo con señuelos -lo que es más bien incidental-, al bait & swich, a fondo, al casteo con carnada viva… troleo lento con carnada viva o muerta, etc… muchas veces es adaptarse cuando están y cómo están; otras es aprovechar la ocasión cuando se cruzan, lo cierto es que es un animal abundante en estas aguas y siempre es una extraordinaria captura muy bien recibida, pues un marlin es siempre un extraordinario adversario.

Aclaro al lector que la inmensa mayoría de las pescas las realizo desde una panga y no desde un yate, y que casi siempre voy yo solo con un capitán, sin marinero ni otros compañeros de pesca, así es que mucho de lo que aquí escribo está teñido irremediablemente de estas condiciones de pesca que experimento, con todas las limitaciones que ello implica e impone.

Básicamente en los Cabos hay 3 momentos que pueden distinguirse: temporada alta de marlin rayado, temporada baja y cuando entra una corrida de marlines. Fijar fechas suele ser algo atrevido porque año con año cambian un poco según la temperatura del agua, si es año del fenómeno del niño o la niña y según la carnada, pero a riesgo de equivocarme, basta decir que generalmente la temporada alta es de mediados de octubre a mediados de enero, siendo noviembre por mucho el mejor mes, lo demás es temporada baja, pudiendo haber corridas de cuando en cuando según los movimientos de la carnada.

La pesca del rayado es hermosa y poderosa, aun los más pequeños tienen la posibilidad de ofrecer una gran lucha, pero si algo he aprendido en el tiempo, es que depende del alimento que los marlines estén comiendo, será lo fuerte que estén y lo duro de la pelea.

Cuando están diseminados en el mar suelen estar comiendo “lo que encuentran” y no están tan fuertes, cuando están concentrados en una área comiendo macarelas se ponen muy gordos y muy pero muy fuertes, pero si andan comiendo calamar es una cosa que hasta da miedo, pues se ponen extraordinariamente robustos y la pelea puede ser verdaderamente agotadora.

Equipo ideal para la pesca del marlin rayado.

Definitivamente el libraje ideal para el marlin rayado son las 50 libras (yo uso única y exclusivamente líneas GSP trenzadas como Spectra y Dynema), pues nos permiten disfrutar al animal y liberarlo en forma saludable y doblegar de manera segura ejemplares pequeños y grandes.

A mí me gusta mucho usar 30 libras, pero si nos toca un ejemplar grande, encastado o andan comiendo calamar, la pelea será de más de dos horas y el ejemplar llegará exhausto al final si no es que muerto. Los he pescado también con 60 y 80 libras y ciertamente se les captura mucho más rápido, lo cual no necesariamente es bueno, pues un ejemplar “entero” a lado de la embarcación puede ser muy peligroso, es mejor que llegue adecuadamente cansado y vencido pero no extenuado por completo para poder liberarlo con éxito si es el caso.

Casi por regla uso en la carnada viva o muerta, anzuelos circulares, me encantan los Eagle Claw de alambre delgado en 7/0, ése es sin duda el anzuelo que más me gusta pues me asegura clavar al ejemplar de la orilla de la boca y no “embucharlo” como ocurre con los anzuelos regulares. Solo en una ocasión me ha tocado embuchar un pez usando anzuelos circulares y es algo verdaderamente raro.

Mayormente se usan carretes convencionales, aunque confieso mi clara inclinación por usar de spinning por puro gusto personal, pero definitivamente es más adecuado usar carretes convencionales. Prefiero siempre los de freno de palanca de aluminio troquelado, nunca de “compuesto” o “grafito” (que no es otra cosa que plástico endurecido) y esto porque siempre uso líneas GSP como mencioné.

Técnicas de pesca del marlin rayado.

LA PESCA AL TROLEO

Comenzaré diciendo que los Cabos es una excepción al resto de los lugares de pesca que conozco, su orografía tan accidentada y de cortes tan abruptos bajo el mar, hace que los lugares de pesca no sean remotos, pudiendo en muchas ocasiones tener encuentros con marlines a menos de una milla de la costa.

No obstante, la regla es que los marlines se mueven por lugares muy claramente identificados: o se quedan rondando en ciertos bajos, o se desplazan de uno a otro por corredores que suelen estar bien definidos, así es que en la pesca del rayado en los Cabos, no es tan necesario buscar las corrientes de agua como en otras localidades, ya que dichos corredores delimitados (como el Cañón de San José que va del Cabo San Lucas a San José del Cabo pasando por varios bajos), suelen ser lugares bien conocidos y consistentes.

La pesca al troleo o arrastre, la usamos cuando sabemos que no están concentrados en un área específica o cuando sabiendo que están en un área determinada, no están concentrados en un solo punto.

Regularmente se emplean señuelos de arrastre con faldones plásticos y hablar de los patrones de troleo, tipos de señuelos, armados de los señuelos, distancias de troleo de los señuelos, uso de excitadores, profundizadores, tangones etc, podría ser tema para escribir todo un libro, sólo comentaré las generalidades y particularidades más significativas e importantes para el caso.

El tamaño del señuelo parece no ser lo definitivo, pues he visto rayados atacar desde pequeños señuelos de 5 pulgadas, hasta grandes señuelos diseñados para tentar a los más grandes marlines azules o negros, pero ciertamente parece más consistente cuando armamos un “spread” empleando señuelos de la talla de las comidas más frecuentes de estos depredadores, así es que señuelos de 8 a 12 ó 15 pulgadas serán los más adecuados.

En los colores, sabiendo que en el tema cada quien tiene sus teorías y preferencias y que es un tema muy polémico y controversial, me atrevo a realizar ciertos comentarios en base a la experiencia y con el consejo local más generalizado:

Sabemos la teoría de “día claro señuelo claro, día oscuro señuelo oscuro” pero no es la regla que sigo, más bien busco siempre localizar señuelos de tonos más oscuros, grandes y de nado más radical cerca de popa, en el agua blanca que genera el motor, entre la base de la segunda o tercera ola, para ir reduciendo el tamaño, aclarando el color y moderando el tipo de nado en la medida que van más atrás.

Este sistema lo procuro colocar generando un patrón de “V”, las razones: entre más oscuro es un señuelo mejor contrastará en el agua blanca que genera el motor, entre más afuera de la estela, menos agua blanca y mejor contrastan los colores claros en aguas más oscuras.

En cuanto al nado, entre más radical sea el nado, más enredos genera si se le da mucha línea y los señuelos de nado recto suelen tener más ataques atrás; en cuanto al tamaño, es para evitar una posición de bloqueo y así atraer más piques.

Si en el troleo queremos alternar faldones plásticos y  carnada muerta, ésta última se suele colocar hasta atrás a bobina casi abierta con chicharra para que ceda línea al pique.

De marcas de señuelos ni hablar, pero diré que localmente los que gozan de más fama son, sin importar la marca: el color “petrolero” y el “guacamayo”; el rosa y el azul con rosa (estos dos últimos atraen mucho pique de dorados). Para muchos, parecería casi un pecado no colocar cuando menos un petrolero en nuestro spread.

El número de señuelos estará dado por la capacidad de arrastre del bote que usemos y claro, una popa amplia y buenos tangones permiten muchos más señuelos que incrementan las posibilidades del pique, aunque esto solo es recomendable cuando se está buscando peces en una zona muy amplia pues si estamos en un área productiva, podremos necesitar estar lanzando carnadas a peces que vemos en la superficie o tener ataques tan frecuentes, que un spread de muchos señuelos se vuelve caótico y difícil de controlar. Lo mismo aplica al uso de excitadores de todo tipo que se limitará a los casos en que cubrimos una vasta área en busca del marlin.

Siempre que troleamos en busca del marlin rayado, debemos tener lista una caña con carnada, de preferencia viva (un “bonito” es lo mejor, pero puede ser una macarela, caballito, ojotón, o lo que sea que esté vivo) y si no se puede, carnada muerta, y solo si éstas dos opciones fallan, usaremos un Panamá Bait.

Trolear solo señuelos para buscar marlin rayado muchas veces suele ser poco productivo, pues sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer, la gran mayoría de los rayados que se le tiran a los señuelos y “muerden”, se pierden. Diría yo que 4 de cada 5 se pierden….  Pero ¿Por qué pasa esto?, les explico según mi experiencia:

El rayado casi siempre ataca de igual forma, no come cruzado como el azul o el negro, come como el vela, de atrás hacia adelante, sale y comienza a golpear con el pico el señuelo y cuando están muy agresivos, salen por atrás y toman de golpe el señuelo, de ahí vemos una gran corrida y al primer salto, nuestro señuelo sale volando por los aires y el pez se pierde..eso se debe a que cuando el marlin golpea el señuelo con el pico, muchísimas veces el anzuelo se atora del pico, la garganta del anzuelo “agarra” el pico y la muerte del anzuelo de “fija” en el pico, el pez se siente aprisionado y comienza a correr, pero no está bien clavado y no importa cuántos tirones demos al aparejo para “clavar”, el anzuelo no está en posición, está fuera de la boca del animal, en el hueso, y al sacudirse se deshace del señuelo.

Es por eso que la configuración de 90° me gusta tanto, no porque se clave más del segundo anzuelo, sino porque genera una mejor posición al ser arrastrado en “V” y es más sólido para clavarse, por eso que me gusta el anzuelo de atrás como he dicho, con la curva fuera del faldón del señuelo, pues en mi experiencia mejora por mucho el índice de clavadas exitosas.

Y algo más que puede mejorar mucho nuestro índice de éxito al clavar con señuelos es que, si vemos el pique, abramos la bobina, y al sentir que muerde, le demos un par de segundos de línea, un pequeño “drop back” como si fuera carnada viva para que emboque mejor y luego clavamos.

Esto claro, es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero funciona bien una vez que se aprende. Sin embargo es mejor no clavar, sino quitarle el señuelo de la boca al marlin y hacer el bait & swich. Para esto es la caña que debemos tener siempre lista con el arreglo de carnada viva, muerta o el Panamá Bait.

En cuanto al arreglo de los señuelos específicamente para marlin, yo privilegio los arreglos dobles de anzuelos en configuración de 90° con un primer anzuelo garganta abierta y el de “tráiler” tipo garganta cerrada, quedando éste último  con la curva fuera del faldón del señuelo, pero la pata y sobre todo, la anilla dentro del faldón para no caer en el “anzuelo robador”, pero tenerlo bien libre para clavar al pique sin tener plástico que le estorbe.

Muchos no coinciden con esta configuración mía y prefieren la configuración de 180°, pero yo a la fecha, he constatado que es la más productiva de las configuraciones.

Quiero escribir una breves líneas de la pesca con carnada muerta cosida que puede ser un ballyhoo, un ojotón, una lisa, un bonito, una macarela, un sardinete o lo que tengamos a la mano y aquí, nuevamente, la forma de prepararla podría ser motivo de todo un libro y está plagado de controversias, por lo que me limitaré a decir que, sea cual sea la técnica que se use, en mi opinión la mejor es aquella que hemos aprendido bien y podemos ejecutar rápido y consistentemente.

Como hemos anotado, la carnada muerta se trolea en las posiciones de atrás, con bobina abierta o casi abierta, con la chicharra puesta y el freno mínimo posible para que ceda la línea al pique. Al pique es menester liberar la presión al freno del carrete lo más rápido posible, colocando el dedo en la bobina para evitar el enredo, sacarla del tintero a toda prisa y levantarla para ver si la tomó o no. Si la tomó, bajamos la punta y la apuntamos al pez, para darle línea, si no, a bobina abierta la movemos con jaloncitos para incitar el pique.

La determinación del tiempo que debemos darle al pez para comer es subjetiva y depende del tamaño de la carnada, de la agresividad del ataque entre otras. Lo que yo hago es que voy dando línea a bobina lo más abierta posible sin que se haga nudo y toco la línea con el índice para ver la tensión, y cuando noto que el carrete “corre” parejo, coloco el freno, cobro con la línea apuntando al pez y cuando siento al tensión, si es anzuelo circular, solo levanto la punta de la caña poco a poco, si es anzuelo “J”, ahí clavo.

BAIT & SWITCH

Como mencionamos en párrafos anteriores, para esta técnica es menester traer una caña lista con carnada viva, muerta o en su defecto un panamá bait. Cuando el rayado ataca y se delata en el spread, de inmediato tomamos la caña, ponemos el carrete a bobina abierta y casteamos para atrás justo ahí donde está el señuelo siendo atacado, mientras otra persona cobra ese señuelo rápidamente para quitarlo del alcance del marlin.

Si tenemos carnada viva, la magia suele ocurrir al instante, el marlin se va por la carnada viva, sentimos cómo la toma, le damos de comer y esperamos a que emboque para luego solo recuperar línea con la caña apuntando hacia el pez y esperar a que el circular se fije y comience la pelea, pero si tenemos carnada muerta, no basta ponerla en la cara del pez, tendremos que estar dándole pequeños jaloncitos para darle vida, para hacerla atractiva y convencer al rayado de tomar la muestra. Nuevamente es más fácil decirlo pero la práctica irá perfeccionando el arte .....

CONTINUARA.


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