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Brown Lures, de tal palo tal astilla.
Por: Rolando C√≥rdoba

En la búsqueda de nuevas propuestas en el medio y buscando compartir lo que vaya “llegando” a nuestro mercado,  “Troleo” aceptó la invitación de DOA México para compartir una salida y probar unas nuevas gomas que se planea traer a  México. La empresa, con el nombre de Brown Lures, está liderada por dos jóvenes emprendedores  que crecieron compartiendo con su abuelo un mágico garaje, donde a través de los años, vino al mundo uno de los señuelos más singulares, insignia hasta a hoy, de la pesca de la corvina y el hermoso red fish.

Si le preguntamos hoy, sobre todo a pescadores más jóvenes por el señuelo Corky, de Paul Brown,  pocos, seguro que muy pocos, sabrán que se trata de uno de los señuelos que más triunfos ha cosechado en la pesca de infinidad de especies de aguas interiores y la pesca inshore.

Este sencillo señuelo de goma que desde sus inicios, escondió su letal efectividad detrás de una apariencia casi infantil,  logró desde sus comienzos  en 1974, una acogida tal entre los pescadores de corvinas, que en poco tiempo era imposible llegar al pequeño garaje donde vivía Paul Brown en Houston, Texas, y comprar más de 2 señuelos a la vez. Cualquier pescador llegaba de cualquier región y se llevaba lo que estuviera listo. Su fama creció a una velocidad tal, que muy pronto la demanda estuvo muy por encima que lo que Paul y su esposa Phyllis podían fa-bricar en su modesto garaje-taller, cuando además, las decenas de reportes que aparecían en los medios, más  la imposibilidad de poder distribuirlo para las grandes tiendas,  conspiraron para que el –hasta hoy famoso- “Corky”  se convirtiera en poco tiempo, en uno de los señuelos más codiciados por los pescadores exigentes, que hasta fila hacían, por sumar uno o varios “Corky” a sus cajas de pesca.

La obtención de estos lures se hizo muy difícil, ya que solo se vendían en el famoso garaje de Paul, que con el tiempo,  se fue convirtiendo en el mejor sitio de reunión de los más avezados pescadores, donde se encontraban semana tras semana, para disfrutar de la hospitalidad de Paul y Phyllis, en lo que  cada quien compartía sus experiencias y capturas usando los Corky, en la pesca de corvinas y redfish. 

Lo increíble, es que no hablamos de alta tecnología ni de esencias secretas, sofisticados diseños… o vestido con superficies sugerentes y deslumbrantes. Lejos de los brillos y las lentejuelas que tanto encandilan en este medio, se trató desde su origen y después de muchas pruebas, de una de las soluciones más sencillas.. y no por ello -según se cuenta- de las más letales de todos los tiempos.

Su diseño partió por la intención de semejar el trabajo de un Sara Spot, pero de textura blanda y que flotara, de ahí que el nombre nace del vocablo inglés cork  (corcho) y su apariencia resultó desde el primero, en un cuerpo ovoide y aerodinámico, parecido a un pequeño pez, que devino en una mezcla de señuelo soft  y duro.  Su material es único y se dice: es el secreto principal de su éxito. Su conformación, medio goma, medio plástico, logra un nivel de flotabilidad asombroso que permite moverlo muy suave, en lo que va descendiendo casi de manera imperceptible, provocando sin remedio al depredador cercano. Su textura -en verdad- es muy parecida al tacto, a la masa corporal de un pequeño pez, logrando convencer al atacante de tragar, una vez atrapado el señuelo, lo que hizo que el mismo  Paul y sus amigos más cercanos, llamaran a su creación como “el beso de la muerte”.

Durante el año 2010 y después de más de tres décadas de éxito continuo, Paul decide vender su patente al  consorcio L&S, dueños de MirrOlure,  que inmediatamente lo incorporaron al reconocido catálogo del emporio estadounidense. En la actualidad, los legendarios Corky se fabrican en Costa Rica donde la firma maquila la mayoría de sus productos  y donde el mismo Paul, supervisó todo el montaje y diseño de la nueva línea de producción para la fabricación de sus señuelos  y  poder garantizar  el mismo desempeño que su versión original. Hay que señalar que aunque algunas marcas como Tsunami han hecho versiones de este tipo de artificial,  ninguna (según los asiduos del Corky) ha igualado sus resultados. La nueva línea incorporada a MirrOlure se ofrece desde hace dos años por esta marca como la Paul Brown’s Original Series Lure, y por supuesto, sumando sus historias y récords a la buena reputación que ganó durante más de tres décadas, para incorporarse al prestigio indiscutible del consorcio L&S, y del que hemos disfrutado durante tantos años.

Jason y Jake los nietos de Paul, hoy son los dueños de Brown Lures (brownlures.com).

Desde niños, Jason y Jake, disfrutaron del abuelo y sus amigos, cuando se reunían en el garaje para compartir experiencias y perfeccionar el famoso señuelo, por lo que su juventud transcurrió en un ambiente de pruebas, químicos y materiales nuevos, que los estimuló a seguir el derrotero familiar para conformar su propia firma en el 2006, presentando y comercializando desde ese entonces, lo que conocemos hoy como Brown Lures.

Brown Lures ofrece actualmente 4  productos: el Brown Mullet Floater, conocido también como el BMF, señuelo de buen tamaño que se ofrece en 6 combinaciones de colores, articulado y con los sobredimensionados ojos pintados a mano que distingue a la marca. Es un señuelo suspending, ideal para los meses de frío, donde el pez se aletarga y anda arisco. Se lanza muy bien y su recobro es muy lento, a golpecitos secos para que se desplace de un punto cercano a otro y permanezca suspendido esperando que lo divisen desde lejos, donde eso sí, requiere de un trabajo paciente y sin prisas, y que no pudimos disfrutar, porque al parecer, el apetito de una barracuda nos dejó sin la única muestra que teníamos.

Su segundo producto es el Devil Eye u Ojo del diablo. Esta goma, de una sola pieza y con los enormes ojos que le dan  nombre, termina en una delgada cola y ésta a su vez en una pequeña bolita, que permite que la cola venga moviéndose de forma muy sugestiva, muy efectivo para  zonas de corrientes o entre los pastizales, incitando a las corvinas a buscarlo entre el pasto para convertirlo en su bocado, y se puede armar con el propio jig head que como tercer producto, ofrece la marca. En nuestra salida fue muy efectiva con meros y pequeños abadejos en la bocana, en lo que la marea avisaba la entrada de robalos y corvinas, que por igual cayeron ante el encanto de este artificial.

La tercera oferta es el jig head que produce la marca: el Tru Loc con un acertado diseño del plomo, para poder arrastrarse sin peligro de enganche. El resorte de sujeción del plástico, ancla muy bien la cabeza del artificial, y el anzuelo es muy resistentes.

El cuarto producto es digno de una alfombra roja. Sofisticado, bonito o atractivo, son valores que no tienen espacio cuando hablamos del  Flappin Devil. Si recuerdan el dicho que “la suerte de los feos, los bonitos la desean” les puedo decir que el “Flappin” es el mejor ejemplo de ello.

Es un señuelo tan feo como implacable, sin ninguna “lindura” como diría un amigo... pero ¡ojo! no se dejen engañar, su efectividad es asombrosa y de las mejores gomas que he usado ultimamente. El movimiento de su larga cola (de los mejores que he visto) termina al estilo shad, siendo para mí, el mejor aporte de la marca, incluso con un recobro lento logra moverse muy bien, y llega también, vestido con los grandes ojos pintados a mano –al estilo Brown-.

No sé qué misterio encierra este movimiento o qué sensaciones ofrece al depredador -al que sea- porque ¡¡¡¡no lo perdonan!!!, y lo mejor y según pudimos constatar, se le tiran con tanta violencia que en la mayoría de los casos y a pesar de su largo: se lo tragan completo, como podrán ver en las fotos de uno de los robalos y la corvina más pequeña que capturamos, que después de una irremediable muerte, los abrimos (perdón por las fotos) para entender cómo se tragaban “tanta” goma de una sola vez.

Tuvimos capturas de abadejos pequeños desde el muelle, asi como de robalos, corvinas y los infaltables jureles, en una jornada de pura adrenalina con estas nuevas gomas.

Todo parece indicar que en breve, podremos sumar estas gomas a nuestras cajas que además de económicas y de manejo sencillo, nos podrán ofrecer buenos pretextos para nuevos reportes y una buena jornada, tanto en bocanas, playas y esteros, donde pudimos comprobar su efectividad y lo fácil que resulta su manejo en cualquiera de sus versiones. 

Nos complació mucho la oferta de Brown Lures, por lo que agradecemos a DOA México la invitación y sobre todo la búsqueda de nuevas soluciones para los amantes de los soft baits y la pesca en general, porque sin duda, valió la pena y lo mejor: que nos quedamos con ganas de más... de más Brown!


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