Artículo
PAYARA: un combatiente excepcional
Por: David Mailland

En su libro titulado “EL Orinoco Ilustrado” (publicado por primera vez en 1741, Madrid), el padre José Gumilla, un importante misionero, escritor y explorador, mencionó historias de un pez “diabólico” que encontró en las aguas del río Orinoco, el cual atraviesa Venezuela. La “Payara” (Hydrolycus Scomberoides) lo describe como un pez con dos colmillos largos extraordinarios que resaltan de su quijada. Los colmillos pueden medir de cuatro a seis pulgadas de largo y se pueden retraer en la cabeza a través de dos conductos especialmente desarrollados por encima de los ojos, como un sistema de llaves que traban las quijadas. 

Al profundizar sobre esto, se conoce que los nativos de esta zona pescaban la payara con anzuelos sin gancho. Descubrieron que si colocaban pedazos de tela roja atadas al extremo de una caña de pescar creaban uno de los mejores señuelos. Un golpe de una payara con sus largos dientes puntiagudos lo enredaba en la tela, haciéndolo presa de sus propias “armas”.

En su libro, el sacerdote también cuenta los numerosos incidentes de ataques de la payara a nativos que se metían al agua para cazar. Más de dos siglos después, en el campamento del Salto Uraima en Venezuela, se develaba una nueva aventura.

En los bancos del río Paragua, un pequeño grupo de aficionados a la pesca deportiva hace las preparaciones necesarias para los días venideros. Luego de una larga discusión con los aficionados locales, mi anfitrión Carlos se acercó a mí un poco preocupado: “David, tengo algo que decirte… las condiciones son terribles y la pesca será muy difícil. La mayor parte de los mejores puntos han llegado a ser imposibles. Por el fenómeno de La Niña estamos enfrentando los efectos de un severo huracán, que ha traído lluvias torrenciales desde los últimos dos años”. Sin duda, no era el comienzo que yo esperaba. Afortunadamente, el ingenio de Carlos, las notables habilidades en el conocimiento del agua de los guías locales y la abundancia de peces recompensaron los inconvenientes.

A pesar de que pescamos desde tierra, porque las corrientes eran demasiado fuertes para que los barcos navegaran con seguridad, los resultados finales fueron estupendos.

La vida es un largo y turbulento río

Bajo condiciones normales, la pesca de la payara se realiza sobre una embarcación.  Desafortunadamente, fue imposible para ese entonces. Debido a razones de seguridad, tuvimos que pescar en tierra y caminar con el equipo mínimo. Algunos señuelos, una cámara fotográfica y dos cañas eran todo lo que tenía, mientras nos orientábamos a través de la densa selva tropical hacia los puntos importantes para la pesca.

La caminata en la selva era interesante por sí misma. Los alrededores se llenaban de sonidos fascinantes que emanaban de la vegetación virgen. Con nuestros pasos asustábamos a coloridos loros y escuchábamos los aullidos de los monos sobre la capa verde.

Cerca del final de nuestro viaje a pie, los sonidos del turbulento río se podían oír desde lejos. La selva se separaba del río abruptamente por la línea de la orilla. En vista de las cambiantes y fuertes corrientes río abajo, nuestro desafío principal era conseguir un terreno suficientemente estable para caminar.

A pesar de estas dificultades, la pesca por sí misma era simple. Los señuelos se presentan, con frecuencia por medio de lanzamientos largos, cerca de los troncos de los árboles sumergidos seguidos por una recuperación errática en las oscuras aguas lejos de las fuertes corrientes. En una lanzada típica, el señuelo debe nadar fácilmente a través de corrientes de diversas intensidades. Las mordeduras ocurren normalmente cuando el señuelo está en el borde de las corrientes fuertes con intensidades intermedias, donde la payara se encuentra con regularidad. Algunos de los vórtices también pueden ser productivos, porque pudiese haber un pez o dos cerca de los bordes de la corriente.

Desde mi perspectiva, el número medio de mordidas por día fue excelente. Personalmente, hice un promedio de 20. Según mi anfitrión Carlos, si las condiciones hubieran sido mejores, entre ¡200 a 300! mordeduras por día se consideran normales. Con respecto a eso, los señuelos de madera han sido siempre la opción preferida ya que tienen mejor agarre y resistencia ante los ataques. Indudablemente, la abundancia de peces en el Salto Uraima era excepcional. Es casi imposible que un aficionado se sienta insatisfecho con la pesca. Entre los enganches, pude observar muchas pérdidas debido a las duras quijadas de la payara que impedían un buen agarre.

Añádale a esto las capacidades excepcionales de zafarse y de luchar en el aire, para que lleguemos a la conclusión de que la payara es una adversario formidable.

En algunas ocasiones, pudimos utilizar Curiaras: canoas típicas de la zona equipadas con motores de 40 HP, que por su gran estabilidad son perfectas para pescar en aguas con fuertes corrientes. Para navegar en ellas se requieren dos a bordo, con una persona que maneje las peligrosas payaras al capturarlas. La payara más grande del viaje y un aimara de buen  tamaño se atraparon en una curiara. Los aimaras se encuentran regularmente en aguas profundas. Los nativos ya habían atrapado anteriormente este año una enorme aimara de más de 50 libras.

Lejos, en la distancia, pude ver algunos de los nativos que remaban cautelosamente, sin la menor salpicadura. Se acercaron y nos explicaron amablemente que estaban a la caza de una gran anaconda y que acababan de encontrar un caimán negro, el más peligroso de las especies de caimán.

La pesca de demonios

Para pescar eficientemente en las fuertes corrientes del Salto Uraima es esencial un tackle adecuado. Las líneas deben ser de 50 a 65 libras de trenzada probada en suficiente cantidad (500 a 1000 yardas) con carrete de gran capacidad. Inicialmente, estos requisitos me parecieron un poco exagerados. Pero pronto me di cuenta que sí eran necesarios, ya que lo que estaba en juego era la pesca de una especie muy poderosa en aguas muy turbulentas. Es interesante observar que las payaras jóvenes, cuando están enganchadas, no se aventuran a entrar en corrientes muy recias; por el contrario, los peces adultos no vacilarán ni un segundo para intentar escapar aprovechando las fuertes corrientes, lo que hace que se vacíe un carrete al instante.

La acción ideal de la caña para este tipo de pesca es una de acción media, que sea capaz de manejar señuelos de hasta tres o cuatro onzas; esas serían altamente recomendadas. Para mejores resultados, utilizar anzuelos puntiagudos de gran tamaño (Owner treble hooks). Un buen wire leader  (como el Halco de 60 libras de acero inoxidable) es virtualmente obligatorio en estas aguas.

En términos de señuelos, prefiero los de madera tales como el Rapala Countdown Magnun 18 ó 22. Con esos, notarás que apenas lleguen las mordidas se llenarán rápidamente de marcas de los dientes de la payara. En un buen día, el reemplazo frecuente del señuelo es conveniente. En términos de colores, es mejor si uno puede alternarse entre los colores naturales (como el sardine, silver mackerel, silver, mullet) y colores llamativos (como Firetiger o green mackerel) y variar regularmente la profundidad del nado porque la payara aprende rápido, especialmente si se pesca desde la orilla apuntando a un mismo grupo de peces.

Aprovechando el momento

Luego de la jornada de pesca, permanecimos en el campamento del Salto Uraima que consiste en seis chozas tradicionales, cada una con su baño. Su dueño Javier Lasama es un buen administrador. El ambiente es sereno, no hay ningún mosquito cerca en la época de pesca, y las paredes de bambú proporcionan una buena ventilación. Por su lejanía con la civilización, no habrá ruido de teléfonos celulares ni nada parecido. Es un lugar ideal para estar en contacto directo con la naturaleza.

Tuve algunas conversaciones interesantes con los guías nativos durante las largas caminatas por la selva. Para ellos, su filosofía de vida es simple. No se estancan en situaciones del pasado ni miran más allá del futuro, lo que más valoran es el presente. Rechazan las complicaciones intelectuales y se ven particularmente contentos.

Acostado en mi hamaca, algunos pensamientos pasaban por mi mente sobre la filosofía de vida de los habitantes de esta zona. Por un momento, me preguntaba cómo reaccionaría mi jefe a esta idea ¿debía proponerle esto como filosofía de trabajo? Mientras miraba las fotos de mi cámara, Carlos se acercó y me dijo: “Después de todo no estuvo tan malo allá”.

A pesar de las condiciones desfavorables estuve satisfecho con la pesca. Los resultados finales fueron buenos con un promedio de cerca de 10 peces capturados por día. Apartando las estadísticas, estuve particularmente satisfecho de haber descubierto un tipo de pesca deportiva que ha sido pasada por alto por muchos practicantes. Para mí, la pesca de la payara merece un mejor reconocimiento entre los aficionados de todo el mundo. Personalmente estoy esperando regresar la próxima temporada al Salto Uraima, con la esperanza que las condiciones de pesca sean “normales”... estaría más que encantado si eso fuera así.

Sobre la Payara

La payara era la especie más buscada del viaje. También se conoce con el nombre de Cachorra en Brasil. Para mí, este temible depredador con apariencia agresiva parece tener un atractivo especial en su clase. Su mirada de aspecto siniestro y sus largos dientes que resaltan de la quijada le hacen merecedor de ser un trofeo importante en cada travesía de pesca deportiva.

Sin embargo, pronto me dí cuenta que la payara era mucho más que un trofeo. Me sentía bastante afortunado al haber experimentado la lucha con los peces tigre Goliath en el Congo. En Venezuela, tan pronto como tuviera mi primera payara en línea, podía imaginar las muchas semejanzas entre ambos, sobretodo su fuerza en aguas turbulentas. Con sus poderosas y rápidas corridas, una payara grande es capaz de halar 100 yardas de línea en pocos segundos. Sin duda, un combatiente excepcional. Le tengo mucho respeto y lo ubico entre las tres especies más poderosas de peces de agua dulce.

Físicamente, la payara y el pez tigre Goliath africano comparten un extraño parecido en su forma de ataque y su apariencia física como puede ser: cabezas muy similares, el hecho de poder sustituir sus dientes de manera natural y sus quijadas de cuatro partes que le permiten abrir la boca de forma muy amplia.

Gracias a su buena vista, la payara se oculta en lo profundo y lanza ataques tipo emboscada a sus presas, haciendo de ella una máquina mortal perfecta. Y lo hace con una precisión diabólica. Notamos que la mayoría de las marcas de los dientes están situadas cerca de las cabezas de los señuelos que usamos. La payara grande se encuentra comúnmente en aguas de hasta 10 metros de profundidad, con frecuencia en cardúmenes de peces de la misma edad y tamaño. Eso representa también, una característica similar a los peces tigre Goliath.

Fui al Salto Uraima al final de la temporada de pesca local. La pesca de la Payara allí se hace con frecuencia entre enero y abril. Buena parte del año, estos peces viven en el lago de la represa de Guri, una enorme extensión de agua que es también excelente para la pesca del pavón. En enero, asemejándose algo al comportamiento de los salmones, la payara escala río arriba para desovar regresando al lago Guri en mayo. Las bancadas de payaras de buen tamaño regularmente se detienen en el Salto Uraima, que se encuentra estratégicamente situado río arriba. Las crías pasan la mayoría del sus primeros años en esa zona. Con el tiempo, se aventuran río abajo poco a poco, hasta la caída del Salto Uraima. La payara no es un pez territorial, como la lobina negra y el pavón, sino un pez de río migratorio.

El río Paragua ofrece condiciones ideales para la reproducción de la payara. Con vegetación abundante, temperatura de agua perfecta, tiene pocos depredadores naturales en el río. Varios récords IGFA de captura de la payara, incluyendo All Tackle, se lograron en el Salto Uraima. También se encuentra en otros países de América del Sur como Colombia, Brasil y Guyana, pero con tamaños más modestos. Entre otras especies que habitan en el río Paragua están las aimaras, surubis, pacu, tambaqui y pirañas.


  HERRAMIENTAS






   Recomiendanos a un amigo
   Anunciate con nosotros
   Comentarios y sugerencias
   Agreganos a tus favoritos
REVISTA TROLEO
Calle 25 No. 101-H entre 12 y 14 Col. Chuburná de Hidalgo, Mérida, Yucatán, México.
E-mail: revistatroleo@gmail.com
Tels: (999) 948 - 20 - 40, 948 - 20 - 50
[  www.revistatroleo.com.mx  ]