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MazatlŠn: de pesca, destilados y mucho m√°s.
Por: Manuel Soli≠s

A principios de año, Troleo visitó esta tierra de ensueño, a invitación de tres de las principales flotas profesionales de pesca deportiva del puerto mazatleco: Bibi fleet, Escualo fleet  y la flota Aries del emblemático Hotel Marina El Cid, donde nos hospedamos y quedamos gratamente complacidos con este resort que se destaca por su magnífica ubicación con vista al club de yates y una tentadora cocina que distingue la oferta gastronómica del lugar.

Mazatlán o “Tierra del venado” en lengua náhuatl, es un importante puerto comercial y turístico llamado popularmente  “La Perla del Pacífico”. Se localiza frente a la Paz, en Baja California Sur y fue fundada en 1531. Con el paso del tiempo tuvo una importante inmigración europea, primordialmente alemana, que desarrollaron  actividades comerciales en el puerto, importando equipo para las minas de oro y plata de los alrededores. Por supuesto que los alemanes también impulsaron la producción de cerveza en la región, la famosa cerveza “Pacífico” es parte de esa rica herencia, así como la música tradicional donde es notable la influencia de la música de la región de Bavaria.

En los años cuarenta comenzó el prestigio turístico de Mazatlán al ser visitada por famosos actores norteamericanos como John Wayne, Gary Cooper y John Houston. La playa de moda en aquella época era Olas Altas, donde se establecieron varios hoteles y es actualmente la playa con mayor referencia histórica ubicada en la parte sur de la ciudad, a unos metros del Centro Histórico. Para los años sesenta, comenzó el desarrollo de condominios de tiempo compartido en la zona norte de la ciudad, sobre las playas Bruja, Cerritos, el Delfín y Mármol. 

Además del turismo, sin duda, la pesca ha sido una de las principales actividades económicas del puerto mazatleco; ahí se concentra el 70 por ciento de la actividad pesquera del estado de Sinaloa: la captura de atún, de camarón y otras especies marinas han propiciado el desarrollo del puerto y también de una sólida industria naval.

Tadeo Hernández Kelly, gerente de Bibi Fleet, flota de pesca deportiva pionera en Mazatlán con más de 60 años sobre las aguas, fue el encargado de recibirnos y platicarnos un poco sobre la situación económica y social de su querido puerto, y como nos mencionaba en referencia al problema de inseguridad que se vive en el estado: “Mazatlán fue afectado injustamente, ya que la mayoría de los hechos de violencia sucedieron en poblados al norte del estado de Sinaloa y en la sierra, lejos del centro turístico, y las noticias mermaron la llegada de turistas extranjeros y nacionales desde finales del 2010, pero gracias a Dios, la gente ya se dio cuenta que  es una ciudad segura y hoy ya nos levantamos….”

Y la verdad es que Mazatlán jamás perdió su encanto. Antes de llevarnos a nuestro hotel sede, enfiló el carro rumbo a una de las vías más hermosas que haya visto: El malecón de Mazatlán, considerado uno de los más largos del mundo, con una longitud de 7 kilómetros aproximadamente, donde se disfruta una vista panorámica increíble que recorre parte del litoral del Pacífico, con sus grandes acantilados e islas por un lado y por el otro, sus monumentos, comercios, restaurantes, bares, glorietas, edificios antiguos redecorados, hoteles, etc.  

Teacapán, la región de las marismas. Pesca con Bibi Fleet.

Después de registrarnos por la noche, nos preparamos para salir muy temprano al día siguiente rumbo a Teacapán, uno de los destinos de pesca “inshore” y de estero que está promoviendo Bibi Fleet para los clientes que desean conocer un paraíso de humedales de exótica belleza natural y hacerse de un buen robalo, un pargo, sierra o una corvina en esas tranquilas aguas que esconde el sur del estado de Sinaloa, destino ubicado a hora y media de Mazatlán, en el límite territorial con el estado de Nayarit.

Durante el trayecto, nos llamó la atención la cantidad de árboles de mango existente en la región y sus diferentes variedades : Haden, Tommy, Hakin, Kent, Keitt, Manila y Ataulfo; nos mencionaba Tadeo que algunas de estas especies fueron traídas de la Florida y que la mayor parte de la producción se destina únicamente al mercado estadounidense.

Apenas llegamos al malecón de Teacapán, ya se encontraba lista la panga, de unos 26 pies, bastante amplia y de fabricación local que nos esperaba para zarpar. Recorrimos unos 15 minutos para llegar a la zona donde Víctor, el guía del lugar, tenía su “poza” marcada que era un tipo de arrecife artificial compuesto de algunos troncos y pedazos de concreto a unos 12-15 metros de profundidad. Ahí la pesca se realiza con camarón vivo que abunda en esas aguas. Los señuelos no suelen usarse -y menos con tanto camarón disponible todo el año-;  pescan a mano o con cañas de troleo con carretes medianos convencionales con devanador, línea de 20 libras y leader de 40 libras. No castean por la profundidad de la ría como mencionaron y porque yo creo que jamás lo han intentado. 

Nos posicionamos en el área indicada y ya con el equipo listo, Víctor se encargó de enganchar los camarones sobre los ojos para que no mueran tan rápido y mantengan su movimiento natural. Con un pequeño plomo de una onza en un armado tipo “Carolina” (Carolina Rig), bajamos hasta topar el fondo para enseguida dar 5 vueltas de manivela y quedar sobre la estructura. Todo era perfecto, excepto que  los peces de la laguna parecían tener alguna especialidad en cirugía plástica, porque muy levemente se sentían los tirones y en décimas de segundo dejaban el camarón decapitado para su cambio inmediato. La pesca era al garete y apenas salíamos de la poza regresábamos para posicionarnos nuevamente y volver a intentar.

La mañana fue bastante fructífera con buenos pargos y corvinas de muy buen tamaño en diferentes pozas que probamos. Los robalos no aparecieron ese día porque el agua estaba bastante fría por la época y se rehusan a comer hasta que la temperatura sube, pero Víctor nos decía que lo “normal” eran tallas de 5-6 kilos y algunos de hasta 12 kilos.

Al medio día y después de pasear las hermosas playas de las Bocas de Teacapán custodiadas por cientos de palmeras dispuestas a lo largo del litoral, regresamos a un punto del malecón -ya en aguas interiores-, donde tenían preparado un delicioso ceviche de camarón que combinaron con pequeños camarones secos picantes, muy populares en ese lugar y que se venden en bolsitas de plástico para botanear a cualquier hora del día, que le daban un sabor muy particular.

También disfrutamos un delicioso pargo zarandeado asado con leña de mangle y filete de corvina empanizada…todo un manjar sin ningún lujo de por medio, pero eso sí, con una vista a la laguna que muchos hoteles ya quisieran. Terminando retornamos a Mazatlán para descansar el resto de la tarde y aflojar músculos para el día siguiente.

Atunes. Pesca con Escualo Fleet.

A las seis de la mañana ya  nos encontrábamos de pie a las puertas de la hermosa Marina Mazatlán listos para abordar nuestro bote en busca de algún buen atún o marlin rayado que abundan en los meses de invierno. Nuestro capitán era Eduardo Rodríguez, gerente general  y gran pescador que encabeza Escualo Fleet, con su formidable flota de 7 yates entre ellos un precioso Riviera 38 Open Flybridge y 4 super pangas de 26 pies muy bien equipadas para los viajes en alta mar. Con las 6 cañas listas y el lunch preparado nos dispusimos a emprender la travesía en mar abierto.

Sobre la hora de camino nos detuvimos inesperadamente; aguas nerviosas en el horizonte delataba acción a una milla de distancia. Eduardo y su hijo Brayan, joven marinero que nos acompañaba para asistir con las maniobras en alta mar, trabajaban velozmente para alistar los tangones y colocar señuelos y lisas al final de las líneas.

En poco tiempo nos encontrábamos en medio de un torbellino de agua y espuma con docenas de pájaros sobrevolando y cayendo en picada como misiles en todas direcciones. Grupos de atunes huían despavoridos ante el ataque de su depredador más fiero: el Eastern Spinner Dolphin, o delfín tornillo oriental (stenella longirostris orientalis), que navegan las aguas del Pacífico en invierno a gran velocidad y en grupos que pueden reunir hasta 1,000 individuos.

Estos mamíferos cuando son adultos tienen la característica de tener la aleta dorsal raramente invertida y son una especie de acróbatas supremos que pueden girar hasta 7 veces sobre su eje en un segundo antes de aterrizar en el agua. Por desgracia son la especie que más ha sufrido por la pesca de atún al asociarse normalmente a los cardúmenes de éstos, quedando mortalmente atrapada en las mortíferas redes atuneras. 

No tardamos ni diez minutos con las 6 líneas en el agua, cuando el primer atún se arrojó sobre la esquina larga de popa, seguido segundos después de otro enganche en el tangón…pura magia en los mares de la tierra del venado! Dos atunes peleando y en pocos minutos izados con la alegría de quien extrae su primer pez del agua… y era solo el principio. Los delfines seguían realizando sus malabares por todos lados y los carretes sonaban una y otra vez al interceptar la mancha de atunes en su maratónica carrera. Fueron 2 horas de gran intensidad y por fortuna, arropados por un clima excelente, poco viento, mucho sol y varios atunes abordo no muy grandes pero sí muy peleoneros, unos más que se liberaron y un pez vela igualmente liberado exitosamente. 

Muy agradecidos con los dioses de la pesca, tomamos camino a tierra firme, queríamos estar descansados y listos para ver algo de lo que Mazatlán ofrece al visitante.

Mazatlán, experiencia inolvidable.

Partimos hacia el Malecón y el Centro Histórico abordo de uno de los símbolos turísticos de la ciudad: “La Pulmonía”, que es un vehículo similar a un carrito de golf, que hizo su aparición por las calles del puerto en 1965. Su creador, Miguel Ramírez Urquijo, mejor conocido como “El Chícharo”, diseñó este vehículo con la plena seguridad de tener éxito -y vaya si lo tuvo-. Esta novedad tuvo fuertes críticas por parte de los sindicatos de transporte por estar descubierto de todos lados, y sin querer, fueron sus detractores los que bautizaron el carrito ya que comentaban sarcásticamente que los usuarios se exponían a contraer una “pulmonía”. Y así, las Pulmonías siguen circulando con algunas adecuaciones para obtener más espacio y comodidad, pero siempre con la posibilidad de “echar la greña al aire” y admirar el paisaje sin restricciones, como hicimos.

Mazatlán, experiencia inolvidable.

Partimos hacia el Malecón y el Centro Histórico abordo de uno de los símbolos turísticos de la ciudad: “La Pulmonía”, que es un vehículo similar a un carrito de golf, que hizo su aparición por las calles del puerto en 1965. Su creador, Miguel Ramírez Urquijo, mejor conocido como “El Chícharo”, diseñó este vehículo con la plena seguridad de tener éxito -y vaya si lo tuvo-. Esta novedad tuvo fuertes críticas por parte de los sindicatos de transporte por estar descubierto de todos lados, y sin querer, fueron sus detractores los que bautizaron el carrito ya que comentaban sarcásticamente que los usuarios se exponían a contraer una “pulmonía”. Y así, las Pulmonías siguen circulando con algunas adecuaciones para obtener más espacio y comodidad, pero siempre con la posibilidad de “echar la greña al aire” y admirar el paisaje sin restricciones, como hicimos.

A lo largo del trayecto  y con un hermoso sol ocultándose justo detrás de Isla Pájaros, Isla Venados e Isla de Lobos, legendarios centinelas que custodian la zona turística de Mazatlán-, pudimos observar cada una de las esculturas distribuidas a lo largo del malecón donde se encuentra una de las más famosas: el Monumento a la Continuidad de la Vida, también conocida como la Fuente de los Delfines, así como diversas obras como El Escudo, El Venado, el monumento a Pedro Infante –que por cierto nació en Mazatlán y no Guamúchil como cree mucha gente-, el Monumento a la Mujer Mazatleca y otros más.

Al final del Malecón, hacia el sur, y no sin antes disfrutar del paisaje en el mirador del Cerro del Vigía, nos adentramos en el Centro Histórico, un sitio que simplemente nos cautivó con sus coloridos edificios coloniales de más de 180 años de antigüedad, así como sus parques, restaurantes, bares y por supuesto, la Catedral Basílica, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad que no pudimos dejar de fotografiar y el teatro Angela Peralta Castera:  diva de la ópera mexicana del siglo 19 que conquistó los escenarios europeos y murió poco después de su llegada al puerto. Según la leyenda, cantó una última aria en el balcón de su hotel antes de despedirse de este mundo.

Terminado nuestro recorrido, y ya con hambre, nos dirigimos al restaurante “Costa Marinera” donde fuimos testigos de la fama de Mazatlán como un destino gastronómico por excelencia. Sin ánimos de exagerar, este sitio de sol y playa es uno de los mejores para saborear las delicias del mar. 

Pesca con Aries Fleet, flota insignia de la marina El Cid.

El tercer día estaba programado realizar una pesca en los alrededores de las Islas para hacer algo de jigging light, pesca de fondo y media agua e intentar tentar algún pargo, robalo, mero, pámpano o jurel toro que navegan las aguas invernales en la costa de Mazatlán, ya que el gallo (roosterfish), una de las especies más cotizadas por los pescadores deportivos suelen arribar en los meses de verano. 

Amanecimos con la noticia de que todas las pangas destinadas a este tipo de pesca habían sido rentadas un día anterior a un grupo de americanos que salía por primera vez a probar suerte, así que el gerente de Marina El Cid y gran amante de la pesca Gerónimo Cevallos, dispuso para nuestra salida un cómodo yate, el Aries II, para pescar de altura nuevamente.

La ruta era la misma del día anterior. Emprendimos la partida y a media hora de camino se reportó por radio la mancha de atunes que había sido localizada y tomamos rumbo a toda máquina a la zona indicada. Unos veinte minutos tardamos en llegar con la sorpresa de más de 12 barcos haciendo maniobras en el lugar. Desgraciadamente es muy difícil tener éxito cuando hay presencia de muchas embarcaciones con el mismo propósito, al final solo espantan el cardumen que suele perderse en las profundidades, así que después de un buen rato y viendo pocas posibilidades de enganche tomamos otro rumbo. 

Perdimos tiempo valioso girando como carrusel en la zona de atunes y hasta el mediodía se dejaron ver un par de marlines rayados en la superficie que no tomaron el engaño a pesar de pasarle 4 veces los señuelos frente a sus picos, hasta que dejamos de verlos. Así es la pesca. Pero seguimos intentando y gracias a la experiencia y la afilada vista del capitán, que alertó a lo lejos una pajarera, fue que dimos con un grupo de velas que comían cerca de la superficie. De inmediato se alistaron las cañas con ballyhoos y se hizo silencio. La tensión fluía, era la última oportunidad del día... y el show empezó!

Era todo un escape de adrenalina cuando la línea comenzó a salir con furia y saltamos sobre la caña para sujetarla mientras el capitán apuraba la máquina para asistir un buen enganche. Durante la maniobra, en el tangón largo, otra caña despertaba de su letargo...¡ahora dos velas en línea! Que espectáculo estar disfrutando todo esto mientras me volvía para cambiar los lentes de una cámara a otra. En el fragor de la batalla, uno de los velas sacudió fuertemente la cabeza y libró finalmente del acero. Pero el día estaba hecho para nosotros con uno abordo que se liberó después de las fotos de rigor.

Recorrimos unos minutos más la zona y con la suerte de nuestro lado, un buen dorado se lanzó sobre un Pakula Cockroach como colofón de esta aventura que resultó el mejor pretexto para destapar un par de cervezas Pacífico y disfrutar el regreso a la marina.

De pesca y destilados.

Una vez terminada nuestra experiencia en los mares, visitamos el restaurante Los Arcos, donde probamos una excelente mariscada y terminamos con un delicioso pastel de guayaba –insuperable- para luego dirigirnos al primer establecimiento en el puerto dedicado a la elaboración de licores artesanales: Onillikan, o “lugar de licores” en náhuatl, que abrió recientemente sus puertas para ofrecer sus dos principales productos: licores y aguardientes artesanales. 

Como supimos después de nuestro recorrido a Teacapán, Maza tlán es el principal productor de mango en México, y este fruto fue el elegido para darle sabor a los destilados al igual que el agave, abundante en los campos de los alrededores, así que nos dimos a la tarea de probar estas bebidas y llevar algunas a casa.

Terminamos nuestro viaje por esta joya del Pacífico con una vista inmejorable desde el mirador, justo a un lado del cerro del Crestón, donde está instalado el faro que comenzó a brillar desde 1879 -el segundo faro natural más alto del mundo después del de Gibraltar en España-, con una altura de 157 metros sobre el nivel del mar. Este faro tiene un alcance de 48 millas náuticas que permite la vigilancia permanente del horizonte; mientras a lo lejos el sol nos despedía al tiempo que nos invitaba sutilmente a volver pronto a este orgullo de México, como escribiera el gran político, filósofo y escritor Oaxaqueño José Vasconcelos: 

“Mazatlán, orgullo de México, danos el contagio de tu dignidad y libertad. Que todo México fuese como un Mazatlán, grande, pensé una vez. Y lo vuelvo a pensar”.


  HERRAMIENTAS






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