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Torneo Bisbee´s Black & Blue Marlin Edición 32
Por: Manuel Solís

Con los primeros rayos del amanecer, a un lado de los riscos que conforman la estampa más conocida de Cabo San Lucas, una fila interminable de embarcaciones salpicaban el agua de la bahía, tiñendo con gases de diesel la brisa marina, a punto de hacer rugir el mar de Cortés.

Mirándose con recelo, musculosas máquinas de pesca guiadas por los mejores capitanes del mundo, se abrían paso tomando sus posiciones de salida. Algunos barcos todavía serpenteaban con sus líneas en el agua tratando de izar de último momento, algún dorado o pequeño atún que sería el platillo principal del sueño anhelado, el que los podría convertir en nuevos millonarios.

Nos encontrábamos en el lugar que todo pescador de aguas azules desea estar, a punto de iniciar la edición 32 del Torneo Bisbee´s Black & Blue Marlin

Como muchos saben, la región de los Cabos en Baja California Sur es el hogar de los más importantes torneos de pesca del mundo de grandes pelágicos, por algo el mote de la capital mundial del marlin.

Ahí se celebran desde campeonatos mundiales para eventos de caridad, hasta torneos que reparten enormes sumas de billetes verdes, como el Bisbee´s, que para este año repartiría una bolsa de dinero en efectivo de casi dos millones y medio de dólares!, dinero que se recauda en buena parte, por la cuota de inscripción de $5,000 dólares más las pollas o jackpots diarios donde cada equipo puede invertir hasta $ 63,000 dólares por todos los días del torneo. Para algunos, el evento representa una apuesta, una oportunidad de hacerse rico con un solo pez, para otros se trata solamente de un nuevo trofeo en la vitrina.

Claro que para celebrar este tipo de eventos de fama mundial se necesita el mejor campo de juego y nada mejor que este excepcional rincón del mundo donde concurren espléndidas playas y fascinantes paisajes, resultado de la insólita comunión entre el Océano Pacífico y el Mar de Cortés, paraíso de la pesca deportiva y destino obligado para los amantes del surf, buceo, esquí acuático, veleo, kayakismo…un verdadero festín aventurero.

Wyndham, hotel sede del Bisbee´s.

Llegamos a San José de Cabo, volando por Interjet desde el DF, al medio día aproximadamente.  Apenas salimos del aeropuerto sentimos ese clima árido, que  deja sentir su calor  más de 300 días al año,  que muchos consideran perfecto, otros no tanto, pero para nosotros que vivimos en el sureste del país, pues nos sentíamos en casa.

Acudimos al evento gracias a la atenta invitación  del Lic. Luis Palacios, director general y Fátima Avilés, directora de relaciones públicas del  Fideicomiso del Turismo Estatal de los Cabos (FITUES), organismo que se encarga de promocionar y desarrollar turísticamente el maravillosos estado de Baja California Sur,    y en buena medida al señor Clicerio Mercado Hernández organizador del torneo Bisbee´s para México.

El recorrido de media hora de San José del Cabo hasta el hotel Wyndham en Cabo San Lucas transcurrió con una plática muy amena con Rafael Monroy, operador de la FITUES, quien se encargaría de que todo marchara sobre ruedas en nuestra estancia en el lugar.

Poco se tiene que decir de este destino, uno de los más ambicionados por el viajero que busca la combinación de distinción y aventura ya que los Cabos posee una abrumadora presencia de lujosos hoteles, marinas de primer nivel, restaurantes, soberbios campos de golf y el más amplio y sofisticado catálogo de servicios especializados de aventura para deleite del turismo nacional y extranjero.

Llegamos al hotel Wyndham, una construcción de estilo desértico, cómodo y muy funcional. Lo grandioso es que está incrustado en un extremo de la Bahía, en medio de la marina de Cabo San Lucas, donde la pupila se deleita con una vista panorámica cuando se cruza el lobby del hotel  y la mirada atisba con sorpresa cientos de embarcaciones de gran calado que resguarda la marina en ese punto de la dársena.

Este resort  incluye  además, un centro comercial de 120 tiendas ubicadas en el andador de la marina, donde pescadores, turistas y dueños de lujosos yates crean un ambiente pintoresco, y un gran faro-mirador-restaurante,  donde se contempla a lo lejos, la fusión de las laderas de la sierra y el gran océano, en el punto conocido como:  “El Fin de la Tierra”.

Después de registrarnos Rafa nos llevó a un nuevo restaurante: “Maca”, cerca del hotel, que nos deleitó con especialidades de la cocina española y mediterránea y un buen vino tinto que agradecimos y prometimos recomendar porque vaya que vale la pena. Retornamos poco antes de las 6 de la tarde al Wyndham para alistarnos a la inauguración de este gran evento al que Troleo asistía por primera vez.

La inauguración de la edición 32 del Bisbees B & B.

Si algo saben los estadounidenses es organizar eventos. No faltaba ni sobraba un detalle.

Bien acicalados, salimos del hotel hacia el gran andador que rodea la marina donde están dispuestos restaurantes, tiendas de conveniencia, bares y comercios de distintos giros muy coloridos hasta uno de los extremos donde se ubica la llamada “Golden Zone”. Digamos que ahí la fisonomia del lugar comienza a cambiar.

Varios restaurantes muy elegantes de carnes y mariscos, tiendas de Rolex, Mont Blanc, Fendi, Coach…etc y el precioso centro comercial “Puerto Paraíso” hacen de esta zona un área donde el confort y el lujo no han encontrado un límite.

Ahí mismo, en una explanada de la zona dorada, ya estaba dispuesto todo y en orden para lo que sería la ceremonia de inauguración, puesto de pesaje, cena de premiación y punto de reunión obligado de cientos de familiares que acompañaban a los participantes y de turistas que se congregan a diario en ese extremo de la marina.

La atmósfera desde que llegamos era de fiesta.  La gente muy animada lo mismo se paseaba en los stands, que tomaba fotos al pebetero diseñado con la figura de un marlín negro y otro azul  (en cuya centro ardería la flama cual olimpiada mundial), o se subía a la gran báscula de pesaje…mientras algunos equipos terminaban de inscribirse en la oficina de los organizadores.

Ya con la mayoría de los 108 equipos reunidos (más de 700 pescadores), y 120 medios de comunicación nacionales y extranjeros cubriendo el evento, en punto de las 9 de la noche, dió inicio la inauguración de la trigésima segunda edición del torneo  de pesca Bisbee’s Black and Blue Marlin.  La ceremonia  arrancó con los honores a la bandera donde se entonó  el himno nacional,  para dar paso al encendido oficial del pebetero a cargo del promotor del torneo Wayne Bisbee, la segunda parte de la trilogía de los Bisbee ahí reunidos: Bob, Wayne y Blake, abuelo, padre e hijo, respectivamente.

Una hora más tarde el ambiente era de música y buenos deseos entre los equipos. En el escenario se contó con la participación de una delegación muy animada de artistas japoneses, que viajaron para apoyar a los 7 equipos nipones participantes en el torneo y aprovecharon el marco para presentar  un show de tambores entre los descansos de la banda de rock oficial del torneo que amenizó  la noche.

Arranca el torneo.

Para muchos es conocida la estampa con la que publicitan el torneo del Bisbee´s: La foto aérea de cientos de embarcaciones con los motores humeantes saliendo disparados a diferentes puntos de la Bahía…vivir la experiencia es una emoción que enchina la piel.

A las 7 de la mañana se dispuso un gran  barco tipo catamarán de dos pisos para que la prensa, algunos invitados y miembros de la política navegaran hasta el punto de salida, donde los barcos se colocaban para tomar uno a uno sus posiciones de arranque.

Los 108 equipos inscritos debían hacerlo obligatoriamente según los lineamientos del torneo que por cierto se cumplen a cabalidad.

Llegamos al punto, a las 7:30, media hora antes del disparo de salida. La mayoría de los barcos se encontraban en labores de extracción de carnada, algunos barriletes o dorados que se les encuentra fácilmente  a un costado del famoso arco de piedra, obra de la naturaleza esculpida por la impetuosidad del Océano Pacífico en uno de sus lados y por la tranquilas aguas del Mar de Cortés en el otro, que constituye el símbolo de Cabo San Lucas y de toda la Península de Baja California Sur.

Cinco minutos antes de las 8 ya todos los barcos se encontraban listos para el primer gran día de pesca. El disparo de inauguración lo encabezó Robert “Bob” Bisbee, progenitor del torneo, quien durante más de 30 años ha encabezado esta inigualable celebración, toda una tradición en la zona, que estimula la actividad turística a nivel mundial.

El arranque fue estrepitoso. Entre un hermoso amanecer y un arrebato de nubes de humo, agua y brisa marina comenzaba oficialmente el torneo.

Nosotros regresamos a la marina para pasear los alrededores, tomar algunas fotos y conversar con  algunos de los patrocinadores que tenían un stand en el torneo.

Poco después del medio día comenzó el alboroto de la gente cuando pegó una embarcación y bajaron entre varios un marlin azul que después de colocarlo en una plataforma rodante era transportado por el andador hasta la báscula donde ya lo esperaban los jueces del torneo, que de forma muy ordenada medían y colgaban el marlin mientras ya la gente se agolpaba con las cámaras por todo el lugar. Para mala fortuna del equipo el marlín no dio el peso mínimo de 300 libras, se pararon los números de la báscula en las 263 libras, que se convertían en puntos en contra. A pesar de eso el ánimo no decayó y el equipo era felicitado por tan buen esfuerzo. 

Esa tarde ya no se asomó ningún marlin negro o azul que diera el peso, lo más relevante del día eran las capturas de marlin rayado que fueron regresadas al mar y contabilizadas para categoría alterna de “catch and release” y la batalla de un gigantesco aleta amarilla de 344 libras que libró  Matt Campbell, que pese a no entrar en el torneo, sí resultó un magnífico trofeo para él y para su equipo. Cuenta Matt que se encontraban buscando azules en el punto o poza conocida como Gordo Banks, -una montaña submarina en las profundidades del mar de Cortés-,  cuando el animalito tomó la muestra: un skipjack vivo que venían troleando con un Tiagra 80w. La foto es impresionante.

Segundo día del Bisbees.

Al igual que el día anterior, los preparativos fueron los mismos. El disparo de salida era obligado para todos a la misma hora. Era una mañana fresca y los primeros rayos del sol bañaban los riscos, montañas y algunas piedras cerca de la costa, donde dormían plácidamente algunos leones marinos que bostezaban y se retorcían sin perder -los que estaban despiertos- los movimientos de los barcos que pasaban cerca de ellos. Ese día el disparo estuvo a cargo del Sr. Clicerio Mercado Hernández,  organizador y coordinador para México del torneo, mano derecha y también la izquierda diría yo, de Bob y Wayne Bisbee.

Ni ese día ni el anterior pudimos embarcarnos con tantos pescadores participantes. Todas las embarcaciones estaban a tope y aprovechamos para recorrer las playas escondidas que se encuentran en las faldas de la sierra en el extremo de la Bahía, entre las que destacan las playas del amor y del divorcio justo detrás del arco de piedra.  Para llegar a la zona, los prestadores de servicios ofrecen diversas categorías de transporte; la más común son la pangas que parten de la misma dársena de la marina en una travesía de 10 minutos hasta el lugar. Durante el trayecto se pueden apreciar una serie de formaciones rocosas que poseen muchas de ellas su dosis de leyenda.

Las pequeñas playas estaban abarrotadas de gente: unos tomando sol, otros bañándose en las cristalinas aguas con tonalidades verdes y azules -que invitan a más de uno a esnorquelear para apreciar la belleza del mundo submarino y la gran variedad de peces multicolores-, y otros más practicando paddleboard o navegando en kayaks.

A poca distancia asomaba la imponente figura de un gran crucero que había atracado en las playas de enfrente. Al igual veíamos pasar de ida y vuelta embarcaciones de todo tipo: lanchas, veleros, motos de agua y demás vehículos marinos. A lo lejos en algunas formaciones rocosas sobre el mar, se veía a gente encaramada con cañas largas tratando de lograr algunas sierras, pargos y por qué no, en esas aguas tal vez algún buen dorado. Había mucha vida y mucha acción durante todo el día en el canal de entrada de la bahía a la marina de Cabo San Lucas.

Cerca de las 3 de la tarde bajamos al hotel a comer. Nos llamó la atención –y a todos los que pasaban por ahí-un megayate que hacia maniobras para atracar en uno de los muelles flotantes. Viendo el nombre que tenia: “Pegaso”, checamos en internet  y confirmamos que era el barco de un conocido empresario mexicano. Un enorme buque de 74 metros de eslora  con capacidad para 32 personas, un mini submarino con seis plazas que desciende hasta los 165 metros, helicóptero, y una cubierta principal de 120 metros cuadrados. Esto nos da idea del enorme aforo y nivel de la  IGY Cabo San Lucas Marina que cuenta con 380 muelles flotantes y alberga toda clase de embarcaciones y claro, de la fortuna del propietario.

Terminando nos dirigimos caminando al sitio oficial del evento. No habíamos visto tanto entusiasmo en todo el día, algo lograba atraer la atención de todos los turistas y visitantes que se aglomeraran en el sitio de pesaje: un gran marlin azul era izado y para felicidad del equipo la báscula oficial marcaba las ¡¡465 libras!!...júbilo total para el equipo “Frantic Pace” que había logrado la hazaña, ya que esta pieza los ponía en el primer lugar del torneo hasta ese momento y al no presentarse ningún marlin el día anterior los hacía acreedores a  $1,422,000 USD!! gracias a los jackpots acumulados de la primera y segunda jornada de pesca  y a que el equipo había participado en las apuestas diarias de $200, $500, $1,000, $2,000, $ 5,000 y $10,000 dólares para la mejor captura de cada día.

La suerte y fortuna ese día le había tocado al pescador  Dave Sanchez que después de una intensa lucha de dos horas y a punto de perder el pez cuando ya estaba muy cerca de su barco, una Pacemaker de 52 pies, logró el marlin azul que se abalanzó sobre un lure Hi-5 Cabo shaker negro y púrpura, magníficos señuelos -por cierto-, manufacturados en los Cabos.

Viernes 26 de Octubre. Tercer y último día de pesca.

Imposible ir a los Cabos y no salir a pescar. Aunque no estaba en el itinerario para la prensa un día de pesca, decidimos salir temprano por nuestra cuenta -después del disparo que marcaba la última jornada de pesca del Bisbee´s y rentar una panga en uno de los locales de renta de barcos que rodean el andador de la marina. Era una panga de 23 pies bastante cómoda que se renta a 150 dólares y 5 horas de pesca . Tiempo suficiente ya que solo se tiene que salir de la dársena para comenzar a buscar wahoos, barriletes, dorados, atunes y con algo de suerte algún marlín azul o rayado que son los que merodean normalmente  las cercanías de la costa de la bahía, que además ofrece una de las vistas más espectaculares que haya conocido, con cientos de residencias y hoteles enclavados en la sierra que bordea la línea costera, ahí donde yacen majestuosos santuarios naturales, que aún se conservan vírgenes y donde la vida sigue su fascinante curso milenario.

Chencho nuestro capitán dispuso 3 líneas con lures de diferentes colores para tentar a los depredadores tempraneros. Troleamos la primera hora y solo obtuvimos una línea cortada por los dientes de algún wahoo, así que decidimos intentar con carnada viva.

Lo que me llamó la atención fue que el agua en la superficie estaba algo caliente, muy raro para la época y la zona. Entonces decidimos parar motores para garetear ya que el buen tiempo y el viento lo permitían, y dejar que las caballas o macarelas se vayan  lo más profundo posible, donde se concentran corrientes de agua más fría y oxigenada.

El resultado fue inmediato, un dorado arrebató la línea a media agua y no tardamos en subirlo rápidamente para la foto y regresarlo al agua nuevamente. Armamos otra caña y lo mismo, no tardaba en bajar y de nuevo otro dorado saltaba majestuoso a unos metros de nuestra panga. Este peleó mucho más y decidimos subirlo para disfrutar su deliciosa carne.

Poco antes de finalizar las 5 horas pactadas, nos impresionó una enorme cabeza que sobresalía de la superficie a unos 20 metros de donde estábamos. Ni Chencho distinguía bien de que se trataba, pensamos que era una pequeña ballena piloto, hasta que el “zoom” de la lente de la cámara registró una enorme cabeza de elefante marino que nos sorprendió mucho ya que sólo habíamos visto focas y leones marinos en el lugar.  Esto es un claro manifiesto de la enorme diversidad de fauna que guarda ese territorio de la península bajacaliforniana.

Llegamos a la marina y al pegar la panga y bajar las cosas, arribó al mismo tiempo el celoso guardián de la marina: “Pancho”, el león marino más regordete y consentido de todo Cabo San Lucas, camarada de lancheros y capitanes de yates que lo alimentan todo el día.

Comimos exquisito dorado como muchos de los turistas que salieron igual que nosotros y al terminar caminamos de nuevo hacia la zona de pesaje. Todo estaba muy tranquilo y hasta esa hora no se había presentado nada, y así continuó hasta el cierre de báscula pactado a las 7 de la noche. 

Hubo comentarios acerca de algún marlin grande que venía en camino, pero al final resultaron puros rumores. Increíblemente decretaron al marlin del equipo Frantic Pace ganador absoluto del torneo como único ejemplar presentado y que cumpliera con el peso requerido, lo que incrementaba ahora la suma final acumulada al primer lugar, nada más y nada menos de casi ¡dos millones y medio de dólares!...el segundo premio más jugoso otorgado en la historia del Bisbee´s B & B, sólo detrás del otorgado en el 2006 al equipo Bad Company que se llevó los dos primeros lugares en aquella edición y una ganancia de total de $3, 902,988 USD, la mejor bolsa otorgada en cualquier torneo en el mundo de la pesca deportiva.

Muchos juicios y razonamientos se escucharon sobre el por qué un solo marlin en un torneo que reunió a más de 100 embarcaciones con lo mejor del mundo abordo, pero así es la pesca de impredecible. Una semana antes en el torneo de los Cabos Offshore, hubo varios marlines grandes, dos por encima de las 500 libras. Pero no nos quedamos con la duda y preguntamos a especialistas y pescadores avezados de esas aguas su opinión al respecto y dos conclusiones claras que se repitieron fueron:

1) El año del niño. Las temperaturas han estado muy elevadas y ha sido una temporada tardía, lo que supone que los  grandes marlines llegarán en noviembre o diciembre.

2) Se esta agotando el dorado debido a la pesca comercial en la zona del Mar de Cortés donde muchas comercializadoras  han hecho una masacre con esa especie lo que disminuye su número sensiblemente y con ello, el de sus principales depredadores: los marlines.

Premiación

El último día se celebró  la cena de premiación que resultó una noche espléndida, acompañada de música en vivo, fuegos artificiales, el video oficial de los tres días de pesca que se proyectó en pantallas gigantes, una subasta de artículos para donación y todo el glamour que puede ofrecer el torneo más rico del mundo.

Los animados conductores del evento fueron Wayne Bisbee y Clicerio Mercado que dieron las gracias a los participantes y a las autoridades estatales por el esfuerzo y la ejemplar organización del torneo. 

Durante la velada se entregaron donaciones  a organizaciones en pro de la conservación del medio ambiente como la Billfish Foundation, reconocimientos con la entrega de hermosos trofeos del diseñador David Wirth  y cuadros conmemorativos a las personas que durante muchos años han colaborado para el éxito del evento. Finalmente se premió la categoría alterna de catch & reléase de marlin rayado, pez vela y spearfish, presente en los torneos más importantes del mundo , en la que destacaron el equipo Sea Angel que se llevó el primer lugar y $50, 830 USD, el equipo Sneak Attack con $17,595 USD y finalmente el equipo Hammertime con $ 9,775 USD en el tercer puesto.

Ya en la mesa del equipo Frantic Pace, las botellas de Moet se destapaban una tras otra. Todos los integrantes ya estaban de pie cuando se les pidió pasar al estrado a tomarse la foto oficial y recibir el cheque por la increíble cantidad de $ 2,396,800 USD!!! No creo que haya palabras para describir la emoción del equipo. Fuegos artificiales en las alturas y el “We are the champions” a todo volumen. Un final estupendo para un torneo igual de estupendo. Así sucedió y así disfrutamos del lugar y de la hospitalidad de la gente de los Cabos que cada año hacen historia con eventos de esta envergadura.

Antes de partir.

Al día siguiente, antes de irnos al aeropuerto, tuvimos la suerte de compartir el desayuno con Don Clicerio Mercado y Peter Chaibongsai, director del programa de conservación de la Billfish Foundation.

Nos platicaba Clicerio el beneficio para los sudcalifornianos con este y otros torneos internacionales por la derrama económica que representa, gracias a la renta de embarcaciones, capitanes y marineros locales, así como por el consumo de servicios de hospedaje, transporte y alimentos entre otros.  Se congratuló de la participación de pescadores mexicanos que se ha incrementado notablemente en los últimos años ya que muchos piensan que el Torneo Bisbee´s es sólo para extranjeros y nos aclaró que cada vez hay más representantes mexicanos especialmente de Puerto Vallarta, Los Barriles, La Paz, San José del Cabo, Buenavista y que son tan buenos o mejores que los extranjeros.

Igual lamentó como muchos, la escasez tanto de carnada como de especies objeto de los torneos: dorado, marlin y otras, dedicadas a la pesca deportiva,  que son pescados comercialmente aunque la ley no lo permita , pero gracias a organizaciones como  Billfish Foundation se están tomando cartas en el asunto para hacer ver a las autoridades mexicanas con estudios y hechos reales, la importancia económica y social de no depredar las especies destinadas por ley a la pesca deportiva.

Así concluyó este viaje que resultó de gran experiencia y mucho aprendizaje. Fuimos testigos por 4 días de la estructura y organizacion de un torneo de clase mundial, tal vez el único con la capacidad de reunir a pescadores de los 5 continentes en un solo lugar y con un solo propósito: izar el marlin más grande y volverse millonarios.

 


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