Artículo
La pesca en kayak (segunda parte)
Por: Rolando C√≥rdoba

En la primera parte de este artículo publicado en el número anterior, comentamos, sobre todo para los que se inician en esta modalidad y los que aún no se deciden, de las posibles ventajas, valores y variantes de kayaks que se pueden definir por el diseño, el largo, y sobre todo el uso en particular, de cada embarcación. Si para disfrutar de un buen paseo en familia o con los amigos, usarlo para fotografiar la vida salvaje o hacer ejercicio, el kayak resulta una bendición; nada se compara, cuando además de ello, podemos subirnos a estas embarcaciones y salir a pescar, lo mismo en aguas abiertas, esteros, lagunas, ríos y playas.

En esta segunda parte, dedicada a la seguridad, el manejo y algunos accesorios, trataremos de completar la información que debemos de conocer, antes de poner nuestro kayak sobre el agua, teniendo en cuenta, que de las modalidades de pesca, es la que menos espacio permite a la improvisación, ¿por dónde empezar?...  por el principio.

El peso del kayak.

Este aspecto al parecer sencillo, tiene mucho que ver con la seguridad, el desempeño y la maniobrabilidad de la embarcación. Cuando el fabricante determina los rangos de peso de un kayak, las  cifras responden a su mejor comportamiento teniendo en cuenta ante todo, la seguridad para el palista o pescador. Pocos somos concientes de todo el peso que va a soportar la embarcación. Desde los portacañas, los herrajes y cada uno de los accesorios que se suman a nuestro peso corporal, que también incluye: vestimenta, zapatos, señuelos, plomos, cañas y carretes, cuerdas, pinzas, red, electrónicos, baterías, botellas de agua,  el ancla, y las posibles capturas... lo que puede llevar a preguntarnos ¿cuán peligroso entonces, resulta sobrecargar un kayak?.

Si sobrecargamos un kayak abierto (sit-on-top)  se va a volver lento,  menos maniobrable y más cansado para remar, y en el peor de los casos: voltearse, aunque como ya sabemos, no llegue a hundirse. En un kayak cerrado ( sit-inside), cualquier inconciencia con relación al peso, puede tener graves errores que podremos evitar, conociendo cuánto peso en realidad, podemos cargar en nuestro kayak. Tampoco navegar con un kayak de mucho más capacidad y vacío, va a resultar seguro, sobre todo con vientos fuertes o mucho oleaje.

Lo ideal, sería tener un kayak para cada ocasión, pero como este es uno de los “ideales” imposibles para la mayoría de los pescadores, lo práctico entonces, sería hacernos de una embarcación que nos permita transportarla con facilidad, que cubra las expectativas en las aguas que acostumbramos a pescar y en cuanto a la carga, que sobrepase en algo, el valor promedio de nuestras necesidades, con una reserva del peso que podamos usar, en caso de una larga travesía, o por ejemplo, una acampada lejos del lugar de embarque, donde tendremos que cargar y remar grandes distancias, con más peso del acostumbrado, sin que represente ningún riesgo para el pescador.

Anclando el kayak

Dependiendo de la profundidad y las corrientes, podemos, o anclarnos en un área determinada, usando el ancla o el poste de anclaje. También podemos usar, no tanto para detener, sino reducir o ayudar a reducir el desplazamiento, lo que se conoce como “ancla de deriva” (drift anchor) y para manejar todas estas opciones, nada mejor que tener instalado, el muy efectivo: “anchor troley.”

El diseño del “troley” –como se le conoce-, consta de una cuerda que forma un lazo, que va a correr de proa a popa, desde unas pequeñas poleas, colocadas en el costado del kayak.

Este sistema, que se puede comprar por separado, para armar, o por kits, va a permitir que el punto donde se sujeta el ancla o el poste, formado por un aro metálico, plástico o un lazo (abajo señalado en rojo) pueda recorrer, desde una punta a la otra del kayak, para poder posicionar el kayak, de frente, o de espaldas a la corriente, lo que va a significar menos peligro si hay marejada con olas fuertes, que si el kayak por trabarse el ancla, u alguna mala maniobra, se pocisiona perpendicular a las olas, lo que puede llevar a serios accidentes, sobre todo en un kayak cerrado, donde una ola que lo cubra de agua puede hundirlo en minutos, o voltearnos si estamos en un kayak SOT o abierto.

El ancla del kayak

Este accesorio como su naturaleza, tiene un “peso” importante en la seguridad del pescador, sobre todo cuando se sale a pescar al mar, donde cualquier imprudencia, puede movernos a kilómetros del lugar en muy poco tiempo. De los anclas posibles, creo que la más cómoda por la posibilidad de recoger “los brazos” y ocupar menos espacio es el ancla plegable.

Como en muchas embarcaciones mayores,  hay quien prefiere colocar, al menos un pie de cadena entre el ancla y el cabo, para que el peso de ésta obligue a voltear el ancla cuando llegue al fondo,  y trabe más rápido.

También, hay soluciones para intentar salvar el ancla, cuando se atora en alguna zona de estructura o piedras, como atar una boya, a una cuerda, desde la parte inferior del ancla, para en caso de atoro, poder alcanzar la boya y halar el ancla por abajo, destrabándola en dirección contraria. Lo negativo, es que ello lleva a colocar una segunda cuerda en el agua, que puede convertirse en problema, si algún pez enganchado corre hacia nosotros, rodeando el kayak por la popa.

Otra solución, que me parece más efectiva y sin más cuerdas en el agua, es atar el ancla, igual, por la argolla inferior con el cabo principal, y mantener este cabo unido con otra argolla, -abierta- (de un metal blando como cobre o aluminio, por ejemplo), a la argolla superior ( también puede unirse con alguna línea de, digamos, unas 20 libras) lo suficientemente resistente, para poder subir el ancla si no hay contratiempos, , o de lo contrario, poder tirar con fuerza y abrir la argolla o partir la linea.

El “pole” o “poste de anclaje”

También conocido como “stake out poles” (según el  fabricante) es un poste o barra tubular, generalmente de carbono o fibra, que según el modelo, puede medir desde los 4, hasta los 12 pies de largo. Es una vara ligera, no muy flexible, que termina en punta afilada en un extremo, y en la otra, en un mango cubierto de goma (como los que se ponen en los manubrios de las bicicletas) o, dependiendo de la marca, también pueden terminar en una base de apoyo triangular o en “T”,  para poder hacer fuerza y clavarlo en el fondo. Este “pole” se usa  para mantener el kayak en el sitio por medio de una cuerda, hasta alguna de las cornamusas o el anchor troley, o también introducirlo por alguno de los orificios en el piso del kayak, lo mismo al frente, que los que están en el espacio de almacenaje (tank well) de la parte trasera del kayak, y llegar al fondo.

Es un accesorio muy útil en esteros, manglares y bocanas de aguas bajas, para suplir el ancla y servir de apoyo, para movernos en espacios difíciles, donde al remo, por su largo, o el ancho de las palas, le resultaría difícil trabajar. También ahorra mucho tiempo, como el que se ocupa para recoger el ancla, enrollar y guardar el cabo etc, porque si algo resulta obligatorio en un kayak es el orden, donde –como todo espacio pequeño-  a la hora precisa de subir una captura o requerir un avío fuera de lugar, puede volverse –créanme- un verdadero caos.

En esto de los accesorios del kayak, hay mucha tela de donde cortar. Valdría la pena hacer un recuento de las adaptaciones que los pescadores hacen a cada embarcación, como adecuar las cajas de transporte para situarlas en el tank well, o “cajuela” del kayak, sostener tal o cual instrumento con un adaptador “made in home”, sujetar la cámara o fabricar una delgada asta para la bandera de localización usando tubos de PVC de diversos diámetros con los que también podemos fabricar por igual: un carro de transporte, que un portacañas, unos flotadores… y una laaaarga lista de etcéteras, donde no siempre podemos usar materiales baratos, como en el caso de los herrajes, porque como sabemos todos: el salitre no perdona.

Una de tantas soluciones, es ésta... llamémosle: “sistema de anclaje”. Muy funcional y en este caso, una versión tan regional como la cochinita pibil de Yucatán.

El que uso fue construido por Alejandro Martínez Rodríguez. Buen amigo, excelente pescador y kayaquero yucateco, y es de los que venimos usando en todos nuestros kayak  sin queja alguna. Su uso es tan sencillo, como dejar caer el ancla y cuando se enganche en el fondo, fijar la cuerda en la boya para que no se siga desenrollando. Se trata entonces, de enganchar la boya al anchor troley o algún punto de sujeción  del kayak, y ya estamos anclados; con la posibilidad de soltarnos en cualquier momento, quedando las boyas atadas al ancla, flotando, y sobre la misma posición. 

Son muchas sus ventajas, como mantener la cuerda siempre enrollada, sin desorden, permitir desengancharnos de inmediato de la boya (y el ancla) por el arrastre de alguna captura, o la amenaza imprevista de alguna ola mayor. También la posibilidad de que se anclen varios kayaks a la misma boya resulta útil, por ejemplo, cuando queremos juntarnos para fotos o comer. Y cuando nos salimos por alguna razón a la orilla, otro pescador -por ejemplo- puede acercarse y usar el sistema para mantenerse el tiempo necesario sobre el punto, para castear o quizás, tomarse un descanso.

El drift anchor (ancla de deriva)

Aunque no es precisamente un sistema para pocisionarnos sobre un punto fijo, puede ayudar, lo mismo a acelerar el recorrido del kayak, que a disminuir la velocidad en caso de hacer resistencia a la corriente, o vientos fuertes, o ser remolcado –como suele suceder- por un pez de fuerza mayor. Como su nombre lo dice, se usa también para “derivar” la embarcación cuando troleamos y no queremos usar los remos, aprovechando la fuerza de la corriente, como sucede con las velas que se pueden incorporar al kayak, para asumir la fuerza del viento.

Este sistema, consiste en una bolsa grande de diseño cónico, construido de tela fuerte y que se llena de agua al lanzarlo al mar, para que salga por un pequeño orificio (o no, según el modelo) al final del cono, donde se ubica una pequeña boya que mantendrá elevado el fondo del cono, y que igual, sirve para recobrarlo.

Sus usos son tan variados como las necesidades del pescador; como trolear señuelos o carnadas de poco peso, donde el “drift” apoyándose en la fuerza de la corriente, va a ayudar a obtener una velocidad mayor y  constante, como también puede aprovecharse para largas travesías.

También y si no hay mucha corriente, podemos amarrarlo al “troley anchor” desde el centro de la embarcación, para evitar que el viento nos mueva de una posición específica, perpendicular a la corriente. Es un accesorio, diría que imprescindible, para los pescadores de kayak que acostumbran aguas abiertas, y que sin duda, va a requerir algo de práctica para su manejo desde el kayak y uso eficiente.

El silent traction

Este accesorio, consistente en unos paños de goma auto adheribles, (bastante costosos, por cierto) se pueden adquirir por partes y también por kits, para pegarlos en diversos puntos del kayak y –según se afirma-  reducir o silenciar los ruidos, como dejar caer pinzas, tirar un señuelo... que según reza su publicidad: “pueden delatar nuestra presencia y asustar al pez”.

Haciendo un aparte... si sabemos que el sonido viaja en el agua a una velocidad de 1,500 mts por segundo, se supone que el pez va a escuchar en menos de ese tiempo –por ejemplo- todo lo que suceda a más de 1000 metros alrededor; desde el golpe de un señuelo contra el kayak, la inmersión de algún ave acuática, la entrada al agua de un remo mal posicionado, la caída de un fruto, el paso de una embarcación a motor, hasta una plática entre varios pescadores que anden cerca… y si a la misma vez, se suman los “ruidos” que se generen sobre el kayak, no creo –y me disculpan los especialistas- a no ser que estemos en un paraje totalmente fuera de todo ruido posible y absoluta soledad, que el pez pueda distinguir los sonidos que se puedan transmitir desde el casco del kayak.  El concenso de muchos kayaqueros, es que puede ser un aditamento para evitar, por ejemplo, que se resbalen algunos accesorios, o personalizar la estética del kayak, para aumentar el costo a la hora de venderlo, pero de que el “silent” sea sinónimo de más capturas, al menos en aguas abiertas, habemos muchos por convencer.

Los rod holder, y bases para electrónicos

Sobre este aditamento hay poco que decir, ya que su uso viene anticipado por la necesidad en embarcaciones mayores de posicionar las cañas, tanto en “stand by” como para el troleo, y facilitar el orden encima del kayak, que igual y como el resto de los accesorios, tendrá que ver mucho con las prioridades de cada pescador. En México contamos con un distribuidor autorizado, de una de las mejores marcas de este tipo de aditamento como lo es Scotty, (www.scotty.mexico.com) radicado en Yucatán, con un inventario “in situ” muy completo, importado de fábrica,  con precios competitivos y envíos inmediatos a todo el país.

Hay modelos de kayak que traen de fábrica instalados los rod holder llamados “flush mount”, (introducidos, a ras del kayak), con un ángulo fijo y que generalmente van colocados a espaldas del pescador, donde por lo regular, se coloca otra caña, el gancho o la red. Este tipo de rod holder, debe ser del tipo “close” (de fondo cerrado), para evitar la entrada de agua al interior del kayak.

También hay quien los usa para trolear, aunque muchos prefieran los sistemas donde hay una base fija, y un portacañas (como los mismos Scotty) que se insertan y permiten cambiar su ángulo y posición, resultando muy práctico, efectivo y cómodo. Cualquiera que sea la solución para colocar las cañas, sugerimos tenerlas amarradas siempre, lo mismo al rod holder o alguna de las pequeñas argollas de sujeción, que dispone el kayak.

“Dime qué remo usas y te diré quién eres”

Dicen los avezados “kayaqueros” que se conoce a un palista por el remo que trae…¿será? Lo cierto es que existen tantas marcas y soluciones de diseño, como necesidades sigan apareciendo en el mercado.

Conocí a un matrimonio de palistas norteamericanos, retirados, (Arnold, pescador de fly, y Katty, que lo acompaña, solo remando) que han cambiado sus kayaks tres o cuatro veces en quince años, sin embargo usan el mismo remo desde hace diez . Me confesó Katty que cuando viajan cargan con sus remos y al momento de rentar kayaks en otros lugares, seleccionan el ancho del kayak y la altura del asiento, por el remo que cargan, que como los tenistas con sus raquetas, llevan siempre en sus estuches. 

Cuando compramos un kayak, casi siempre se entrega con remo, aunque no siempre son de lo mejor. Y si buscamos otras opciones de más calidad, podemos acceder en México, a www.extremewatergear.com, que además de una asesoría confiable, tendremos acceso a distintas marcas y modelos, según necesidades y presupuestos del pescador.

Generalmente, los remos se dividen por el material, el diseño de la pala, el largo o si son enteros (de una pieza) o quebrados (de 2 o más pzas.) y donde los pescadores más ortodoxos, los de la llamada “old school” siguen prefiriendo los remos de madera, o combinados con ésta, de diseños muy llamativos y en verdad muy eficientes.

Los más baratos, son los de aluminio y plástico, casi siempre de una sola pieza (muy incómodos para su transporte) o hasta los de 4 partes, más pesados y sobre todo: frágiles.

En orden de calidad podemos encontrar entonces los de fibra de vidrio, o combinados con otro material, y subiendo en la escala de precio y prestaciones, llegamos a los de fibra de carbono, que son como “lo ideal”, dependiendo por supuesto, del presupuesto para ello.

Las ventajas de un buen remo y que sea además de dos partes, además de facilitar su transporte, va a sumar la posibilidad, por lo general, que las palas se pueden girar al embonarlas, permitiendo para el que lo requiera, colocarlas en ángulos de 30, 60 y 90 grados de diferencia entre ellas, y que según muchos “reviews”, cuando se tiene en cuenta esta opción, se logra un manejo más eficiente y con menos esfuerzo que cuando las palas están en el mismo ángulo, más, la mayor o menor resistencia al aire que implica: o cortar el viento con la hoja (pala) expuesta de canto, o enfrentar al viento, con la pala totalmente de frente; algo a tener en cuenta, cuando se trata de competencias, grandes distancias, o se rema en mar abierto.

La pesca sobre el kayak

El kayak es una de las modalidades de pesca más versátiles, donde lo mismo, podemos pescar de fondo, castear, que llegar a lugares remotos, e incluso trolear.

Pescar sobre un kayak, no es lo mismo que hacerlo en una embarcación mayor, cómoda, con motor, donde el pescador (acompañado o no) pesca desde una plataforma firme y segura, prepara sus avíos con el espacio suficiente, y desde donde castea, y recobra su captura. La diferencia es que sobre el kayak no hay donde apoyarse, solamente que sea en la destreza y la experiencia que el pescador irá ganando salida con salida.

Sobre el kayak vamos a estar solos, donde tendremos que recobrar con el reto de mantener nuestra posición y equilibrio sobre el kayak, y que si no estamos anclados, -también- podemos ser arrastrados por un pez enganchado, con mucha facilidad…¡y todo a la vez!, donde el éxito, siempre va a depender de la  experiencia acumulada y las habilidades del pescador, y por supuesto... su preparación física.

Trolear desde un kayak, es una de las mejores opciones en aguas abiertas, y mejor, cuando se usan kayaks propulsados, ya sea por aletas como el Hobie Mirage, o propelas como el Native Mariner,  donde el pescador puede ir caña en mano, arrastrando su señuelo o carnada. Cuando se trolea con remo es más lento, donde la caña va introducida en algún rod holder (del modelo que sea) y el pescador rema, pendiente del comportamiento de la vara hasta que esta “avisa” que trae alguna captura. Lo que mejor nos ha resultado es usar señuelos pequeños (X-Rap 10, Crystal Minniw F6) que mantienen un buen movimiento y logran bajar muy bien a “velocidad remo”, y además nos permiten, detener el kayak sin peligro de hundirse, por ser señuelos del tipo floating.

El uso de los rod holder y la pesca a fondo resulta mucho mejor con carrete de troleo o casting, o cualquiera de spinning de los llamados bait liner, que permiten liberar el freno de la línea, para que un buen tirón no nos sorprenda con el freno cerrado, pudiendo dañar la caña  o inclinar de más la embarcación.

Castear desde el kayak, es una de las ventajas que más se disfruta y que resultan muy productivas, donde podemos accesar a áreas muy intrincadas o angostas, poder llegar a zonas de estructuras hundidas o dejar el kayak para caminar entre la vegetación y llegar a otros cuerpos de agua.

En Yucatán, con cientos de kilómetros de manglar,  el kayak tiene uno de sus mejores escenarios, como entrar a canales y esteros donde se refugian muchas especies, a veces, en apenas 40 cms. de profundidad, y donde en algunos casos, un kayak de 9 ó 10 pies, puede marcar la diferencia entre uno de 12 ó 14, sobre todo en espacios que no superan los 2 -3 mts de ancho, y con robalos y sábalos, “lomeando” a 10 mts. del kayak.

También el kayak, nos propicia llegar sin el ruido del motor, y adentrarnos en espacios angostos en las marinas y puertos de abrigo, sorteando embarcaciones y cabos, para tantear debajo de los muelles, entre y a la sombra de las lanchas, donde busca alimento el depredador y por lo regular, buenos sábalos esperan los restos de comidas y desperdicios que los pescadores tiran al mar cuando llegan a puerto y limpian sus capturas.

Nuestra pesca en mar abierto no es tan productiva como en otras zonas del país, donde tienen aguas profundas bastante cerca de la orilla, lo que nos lleva a disfrutar nuestras salidas, con capturas de menor talla, como jureles o una agresiva barracuda, o los mismos sábalos que al igual que el robalo o la sierra, o pequeños abadejos, se disfrutan mucho en bajas zonas de piedra o pastizales, y sobre todo, cuando las insaciables corvinas, no dejan pasar los señuelos soft (o “gomas”) tan efectivos, cuando se castean en aguas, de entre 1- 2 metros de profundidad. Lo mejor de usar este tipo de señuelos desde el kayak,  es que requieren poco trabajo en el recobro, y que solo por el movimiento de sus colas, como los shad, grubs, jerk y los efectivos Terror de DOA, siempre que haya, van a procurar capturas.

También en nuestras playas, es muy productiva esta modalidad cuando nos dejamos mover por la corriente y vamos casteando al frente y a la orilla, buscando al depredador que se acerca a la zona de rompientes o detrás de las pequeñas olas.

No hay para más... pero en números siguientes, seguiremos comentando del resto del equipamiento: el uso de la red o jamo, las características que definen un buen chaleco, el por qué del timón en los kayak de 12, 14 pies o más, y una recopilación de nuestras salidas a diversas aguas, a bordo de nuestras embarcaciones, que siguen captando la prioridad, en muchas modalidades de la pesca inshore y en aguas interiores.

Antes de finalizar, quiero destacar un comentario de un avesado pescador, hoy felíz kayaquero, que en el foro más importante de pesca deportiva en México, dejó escrito, lo que me parece, más que un comentario ocasional... todo un decreto: “Ahora lamento, todo el tiempo que he estado a bordo de una lancha”.

¡Nos vemos pronto!

 

 

 

 

 

 


  HERRAMIENTAS






   Recomiendanos a un amigo
   Anunciate con nosotros
   Comentarios y sugerencias
   Agreganos a tus favoritos
REVISTA TROLEO
Calle 25 No. 101-H entre 12 y 14 Col. Chuburná de Hidalgo, Mérida, Yucatán, México.
E-mail: revistatroleo@gmail.com
Tels: (999) 948 - 20 - 40, 948 - 20 - 50
[  www.revistatroleo.com.mx  ]