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Buenos no: Buenísimos! y cien por ciento mexicanos
Por: Rolando Córdoba

Jaime Lobato, mejor conocido como “Jimmy jigs,” es mecánico automotriz; amante de la pesca en esteros, escolleras y muelles, pero sobre todo, un hombre de empeños, retos y resultados.

El comienzo

Jaime conoció del jigging a traves de la red, buscando soluciones para crear un tipo de señuelo que fuera lo que son las gomas para los robalos y las curvinas, pero que bajara a más profundidad y tentara a pargos y meros entre otras especies de fondos. En su inquieta mente, rondaba la idea de que debía ser algo pesado, sin tener claro un diseño determinado, hasta que su empeño tomó forma, cuando conoció que del lado opuesto del mundo, se comenzaba a pescar con un nuevo señuelo, pesca, que conocemos hoy como “deep jiggin”.

Preguntando acá y allá, sabe de un grupo de cuatro pescadores, vecinos de Tampico (donde reside), conocidos incluso del  barrio, que con mucha discreción ya  practicaban esa modalidad. Intentó de muchas maneras sumarse al equipo durante meses sin resultado alguno, en lo que continuaba buscando información por donde quiera que apareciera. Después de muchas pruebas, tiempo invertido y muchos gastos, tenía en sus manos lo que creía, pudiera tener un comportamiento parecido a lo que había visto en la red.

“Al principio fueron lo más burdo posible... hasta feos” -me confesó Jaime, para este artículo... eran el resultado de un período a base de pruebas y errores que no ha cesado, hasta que poco a poco comenzaron a mejorar sus propuestas y  los resultados comenzaron a cambiar.

Unas vacaciones familiares lo llevan a visitar una tienda de pesca en Texas, especializada en agua salada y con un área dedicada al deep jigging. En un momento se descubre delante de anaqueles llenos de jigs de varias marcas, muchos diseños distintos y colores, que era precisamente lo que andaba buscando. Regresó a México equipado con cañas y carretes de primera línea y cuanto señuelo y accesorio referente al deep jigging soportó su economía, para avocarse a esa práctica de inmediato.

La pérdida de varios jigs durante el proceso de aprendizaje, más el compromiso moral por gastos considerables de esa ocasión, le  hicieron tomar la decisión de fabricar sus propios jigs, con el sueño de poder comercializarlos. Con esta idea intentaría amortizar una parte del gasto inicial, y por supuesto, asumir el reto de buscar nuevas propuestas, que sin duda, han venido resultando.

“Fueron cinco años, de pruebas y errores...” -como, según confesó- “siempre ha asumido su vida”  Desde buscar los mejores materiales, aprender a moldear, fabricar, probar y deshacer, hasta llegar a resultados que intentaban competir con los jigs que ya comenzaban a llegar a México, desde todas partes del mundo.

Compartiendo salidas con el grupo de amigos, que al fin decide recibirlo, logra una buen equipo y logra que se involucren en las pruebas, con resultados de primera mano; aportando criterios, sugerencias y propuestas, que Jaime  iba asumiendo desde el diseño y los pesos, los anzuelos, los materiales, hasta el color y los acabados. Las pruebas con distintos materiales, las definiciones de cada color, las combinaciones, el nado, el pintado, el uso del aerógrafo y las resinas para el terminado y por último: la paciente labor de armado, son procesos que aún se siguen definiendo al calor de cada propuesta, para completarse con las pruebas de campo, que son las que al final, pueden definir o no, algún cambio para su mejor desempeño.

Hoy existen en el catálogo de “Jimmy Jigs” infinidad de buenos productos, que ya se exportan a 6 países. Desde un amplio surtido de jigs bucktails -por cierto de primerísima calidad- de todos los pesos y colores, hasta excelentes versiones de jigs heads y jigs, para casi todas las aguas  y especies. Todos probados para mejorar una y otra vez, y garantizar la efectividad que los ha hecho tan famosos.

Sus propuestas no solo se resumen a jigs para la pesca en aguas profundas. También se mantiene innovando con jiggs pequeños, o lo que se conoce como “slow jigs”, emulando el desempeño de un híbrido entre el Lucanus de Shimano y el desaparecido “Crazy Charlie”, obteniendo resultados sorprendentes con casi todas las especies de la costa, como el pargo, el abadejo, mero, robalo, jurel, barracuda, cojinuda y corvina entre otras. El diseño final de este jig, resultó lo que hoy se conoce como “Chaan jigs” de Jymmy Jigs (el famoso “pulpito”) algo parecido al descontinuado Bay Rubber o el aclamado Salt Conch de Daiwa . Este jig de cabeza redonda y ojos  llamativos –muy efectivo en todos los tamaños- permite por sus distintos pesos sumergirlo en aguas profundas (donde nadaría a gusto un calamar) o castearlo con líneas de 10-15 libras para un recobro lento y asegurar capturas en toda la línea costera, bocanas y escolleras.

El “Calamao” es otro de los más requeridos de los jigs de Jaime, aportando la versión mexicana de una especie de Daiwa Neo Rubber, con unos acabados impecables y un desempeño excelente. Este jig simula como dicta su nombre un alargado calamar, con faldas de excelente material,  que le suman un factor de atracción muy provocador.

Sin embargo, lo que más ayudado a posicionar el respeto por los productos de “Jimmy Jigs”, son las impresionantes capturas que se siguen sucediendo con sus jigs en aguas profundas, sobre todo en la pesca del batallador coronado, donde los reconocimientos le llegan constantemente de todo México y muchos países a donde han viajado sus productos; los mismos que siguen consolidando día con día su demanda, y posibilitando buenos “reviews”, en muchas publicaciones impresas y medios digitales del mundo.

Algo significativo: no se extrañe si debe esperar unos días para la entrega de algún encargo, porque dependiendo de las temporadas, hay ocasiones en que la producción de los “Jimmy Jiggs” no da abasto; y aunque después de algunas inversiones ya cuenta con algo de tecnología, su manufactura y armados, siguen siendo como al principio: cien por ciento artesanal.

“Jimmy Jigs” es patrocinador de forma permanente del Torneo Internacional de Jigging “Pioneros”, el más importante de México, que se realiza año con año en las hermosas aguas de Playa del Carmen, en Quintana Roo,  donde se dan citas los pescadores más experimentados en esta modalidad, que siempre gozan de su patrocinio y apoyo, formando parte del desarrollo y la promoción, que este tipo de pesca, sigue teniendo en nuestro país.

Si México es conocido por sus tacos, sus mariachis y sus tequilas, me atrevo a decir con mucho orgullo, que muchos pescadores del mundo hablan también de México: como el país de los “Jimmy Jigs” y lo confirmaba el propio Jaime, cuando al calor de estas líneas me confesaba:

“Lo que más me complace, es que mi equipo ya no es de cuatro tampiqueños, como fue al principio. Ahora tengo un equipo de decenas de amigos, que ni conozco, en todo México y el mundo, que continúan publicando buenos comentarios en revistas y foros,  para que mis productos sean cada vez más conocidos y mejores”.

A lo que nuestra publicación se suma al testimonio de cientos de buenos pescadores, convencidos que los “Jimmy Jigs” no son buenos…  ¡son buenísimos!, y para orgullo de todos: cien por ciento mexicanos.


  HERRAMIENTAS






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