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Cómo elegir un jig.
Por: Angel Luis Requejo

Desde la noche anterior a un día de pesca de jigging, por lo menos en mi caso, me la paso pensando con qué jig voy a comenzar la jornada, tomando en cuenta la profundidad, corriente, visibilidad, etc. Pero indudablemente el pescador casi siempre empieza arrojando su jig preferido, el que en muchas ocasiones le ha permitido realizar varias capturas... pero realmente sabemos ¿Por qué un jig “funciona”?

Todos creemos tener el jig perfecto, el que siempre agarra, nuestro favorito y no falta jamás en nuestra bolsa de jigs y si lo perdemos por alguna razón, nos volvemos locos buscándolo en tiendas de pesca en México o el extranjero. El propósito de este artículo es ayudar al lector a saber cuales son las características a considerar a la hora de comprar un jig y cómo podemos elegir el adecuado al momento de iniciar nuestra pesca.

 Factores que debemos conocer a la hora de comprar un jig.

Hay muchos factores que afectan el funcionamiento de un jig, no hay fórmula secreta, pero la primera pregunta que se debe tomar en cuenta para escoger un jig es: ¿Qué peso me sirve?

Muchos pescadores tienen diferentes estilos y ritmos de jigging y tienen preferencia sobre unos u otros sin saber realmente el porqué, sin embargo el pescador debe de tomar en cuenta una serie de factores, siendo lo más importante la profundidad de la zona de pesca: a mayor profundidad mayor peso debe de tener el jig para llegar al fondo más rápido. El segundo factor es la corriente, que al igual que la profundidad, si hay mucha corriente el peso debe de ser mayor. El tercero seria la hora del día, donde se recomienda usar al amanecer colores más claros y conforme avanza el día cambiar a colores más oscuros.

Finalmente sería escoger entre jigs largos o cortos: pescando en aguas profundas es mejor una forma hidrodinámica larga, afilada, para bajar más rápido y recuperar el jig con menos esfuerzo en toda la columna de agua. Los jigs cortos son un poco más realistas y pueden usarse en aguas poco profundas, siendo muy efectivos con peces como meros, pargos y huachinangos.

La segunda pregunta para escoger de manera efectiva un jig es: ¿Qué forma?... simétricos o asimétricos o con el peso principalmente arriba o abajo.

Aunque en la naturaleza predomina la simetría, nuestro jig no deja de ser un señuelo y lo que le da vida es el movimiento, siendo los movimientos más erráticos los más atractivos para los depredadores. Sin duda, los jigs asimétricos producen muchas más vibraciones y crean mayor turbulencia que son percibidas más fácilmente por las líneas laterales de un mayor número de depredadores, inclusive en condiciones de escasa visibilidad.

Otra pregunta sería: ¿Qué color usar?

Voy a empezar por decirles que no existe una regla exacta para elegir el color de un jig.  Esto se debe a una gran cantidad de variables muy complejas que son difíciles de medir por el pescador. Es importante explicar brevemente algunos principios físicos del comportamiento de la luz en el agua, ya que básicamente los colores son luz reflejada y absorbida.

Los colores son ondas electromagnéticas que son captados parcialmente por los ojos y enviados al cerebro para ser interpretados. A la porción de luz que nuestro cerebro interpreta como colores, se le conoce como espectro visible. Las frecuencias abajo del espectro visible se conocen como luz ultravioleta, rayos X y rayos gamma.

El comportamiento de los colores bajo el agua es directamente afectado por la dispersión y la absorción que hace que la luz se atenúe y se pierda a medida que descienda en la columna de agua.

Según estudios, en los primeros 3 a 10 metros de profundidad el 60% del color rojo es absorbido, viéndose grisáceo. Entre los 12 a 15 metros se pierden totalmente los amarillos y naranjas. De 15 a los 55- 60 metros se van perdiendo el verde y el azul y después de los 60 metros se pierde el violeta.

Según biólogos marinos cada especie ve de forma diferente y muy singular, debido a los siglos de evolución y selección natural. Muchas  de las especies en los primeros doscientos metros de profundidad, conocida como zona fótica, ven los colores de manera similar a los humanos, pero también se sabe que hay especies capaces de percibir la luz ultravioleta y otras de percibir luz polarizada.

Los científicos concluyen que los peces en general no son muy buenos percibiendo los colores, sino más bien los contrastes y los cambios de tonalidad, así que se deberían escoger jigs con fuertes contraste entre el lomo y la “barriga”.

Materiales utilizados en la construcción de los jigs.

Existen en el mercado jigs hechos con plomo, que son de baja calidad, por lo normal son cortos o de tamaño medio y muy gruesos y toscos. Son diseñados en estas formas por que el plomo puro es muy maleable y se dobla con facilidad.

Hay otros construidos con mezclas de plomo y antimonio. Este último material endurece y proporciona rigidez al jig, sin que afecte su peso específico.

Por último  existen los de tungsteno, que contienen un peso específico mayor que los de plomo-antimonio, y  bajan y suben con mayor facilidad y menos esfuerzo. En caso de ser perdidos en el fondo marino son más “amigables” con el medio ambiente. El único problema es que son caros y son pocos los modelos disponibles para los pescadores.

Jigs fosforescentes, fluorescentes y holográficos.

Existen jigs de colores fluorescentes (luminiscencia que desaparece al cesar la causa que la produce), que son colores que se presentan muy brillantes ante la luz ultravioleta, esta luz UV viaja a profundidades mayores que las del espectro visible. Gracias a esto los colores fluorescentes se ven más vivos a mayor profundidad y son más visibles y brillantes que los jigs de colores “comunes”. La manera más fácil de comprobar si un jig tiene este tipo de pintura es usar la luz de una máquina para detectar billetes falsos en un cuarto oscuro.

Los jigs de colores fosforescentes (luminiscencia que permanece algún tiempo al cesar la causa que la produce), son colores que necesitan luz para “cargarse”.  Están compuestos por partículas capaces de absorber la luz, una vez “cargados” tienen la capacidad de brillar en la oscuridad total. Normalmente tienen una etiqueta impresa que lo indica en su empaque: “Glow in the dark” (”Brillan en la oscuridad”). Para obtener esta fosforescencia se usa una serie de pinturas especiales que otorgan determinado tiempo de “carga” y el grado de brillantez. Como en todo, las mejores pinturas son más caras y rara vez son encontradas en jigs muy comerciales. Normalmente los fabricantes de jigs usan este tipo de pintura en la “barriga” del jig proporcionando el contraste deseado para ser distinguido en las profundidades.

Los jigs holográficos tienen la característica de descomponer la luz y son capaces de reflejar toda la gama del arcoíris en pequeños destellos y contrastes. Al igual que las pinturas usadas en los jigs con colores del espectro visible, necesitan luz para reflejar y descomponer los colores, sin luz (da lo mismo que sea buena o mala) se ve gris o negro.

Estos son más efectivos en bajas profundidades durante días soleados y con aguas que no estén muy turbias. Son excelentes cuando trabajamos a poca profundidad, unos 10 a 15 metros, muy efectivos en los primeros metros del descenso y los últimos de la recogida del jig.

En resumen, es muy importante saber cómo afectan las diferentes variantes: forma, peso, color profundidad etc., para tomar la decisión más adecuada a la hora de armar nuestro arsenal de jigs y corregir errores según nuestra experiencia a la hora de jiggear.


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