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La pesca en kayak (primera parte)
Por: Rolando C√≥rdoba

 La historia del kayak parte de más de tres mil años atrás y aún en nuestros días, sigue llena de misterios. Lo que es seguro es que los primeros palistas fueron los esquimales en las heladas aguas de Alaska, Groenlandia y el norte extremo de Canadá.  Los primeros kayaks que se conocen se fabricaban con pieles de foca, huesos de renos y las maderas que traía el mar, sobrepasando en muchos casos los cuatro metros de largo. El término kayak, proviene del vocablo ka-i-ak, con varios significados en Inuit (idioma esquimal), que según distintos historiadores lo definen como bote del cazador, ropa para andar en el agua, también en otros documentos se traduce como: hombre barca. 

El origen

Los “ka-i-ak” se diseñaron para salir en busca de focas, pequeñas ballenas y renos, lo que obligaba a los cazadores a grandes travesías por tierra firme y aguas, donde también pescaban. Su diseño facilitaba navegar entre grandes bloques de hielo, para con suerte, regresar con pieles, maderas que recogían del mar y despensas de grasa y carne para varios días. Se sabe de cazadores que esperaban el cruce de renos por el agua helada, para salir a cazarlos cuando nadaban -donde eran más vulnerables, mientras otra embarcación más pequeña, se dedicaba a recuperar las presas que permanecían a flote heridas de muerte.

Sobre el “ka-i-ak” llevaban pieles para cubrirse, sus arpones y un pequeño trineo para poder trasladar provisiones en suelo firme. También incluían cuerdas construidas con tripas y un par de piedras grandes que situaban dentro del “ka-i-ak”. Estas piedras las situaban  en distintos puntos para desplazar el centro de gravedad y poder maniobrar con facilidad, sobre todo, cuando regresaban a casa con sus preciadas cargas después de largas jornadas de caza. A los esquimales se les atribuye también la invención del Anorak, prenda fabricada de gruesas pieles y tripas, cerrada al frente, con capucha, dejando solamente expuesta al frío extremo y los vientos, la cara del cazador.

Los “ka-i-ak” se fabricaban a la medida y para uso estricto de cada cazador. Las mujeres y los niños no tenían acceso a abordar estas embarcaciones, este derecho solo lo tenían los varones después de una ceremonia religiosa por arribo a la mayoría de edad y que les otorgaba el derecho para construir  su propio “ka-i-ak”, tarea en la que participaba toda la familia. Actividad que siempre se acompañaba con festejos religiosos que buscaban fortalecer su espíritu y prestigiarlo como cazador, asegurando cierto status en la tribu, sobre todo, cuando lograba regresar con sus primeras provisiones.

Las condiciones de vida eran duras, así como algunos enfrentamientos con enormes presas que no siempre resultaban vencidas por el cazador; cuando ésto sucedía y el cazador no regresaba, la creencia popular aseguraba que había muerto por irse a cazar en un “ka-i-ak” prestado..

Estos kayaks en su origen fueron como los que se denominan hoy: Sit-inside, donde el pescador se introduce por un hueco (cockpit) en la parte superior, para sentarse en el fondo del kayak. Una vez dentro, tendían y amarraban con tripas una piel impermeable a modo de cubierta, desde el borde de la entrada hasta más arriba de la cintura. Esta cubierta (lo que se conoce actualmente como Cockpit covers) evitaba la entrada de agua al kayak, llevándolo a una muerte segura, más, cuando se afirma en casi todos los textos, que los esquimales: no sabían nadar.

Con el tiempo, el kayak pasó a ser de la principal herramienta de subsistencia en las heladas aguas del ártico,  al implemento deportivo que es hoy, sobre todo, a partir de su fabricación en madera a modo de canoas, hasta las cientos de versiones fabricadas en nuestros días con plástico y polímeros especiales.

Las tendencias actuales por lo general siguen dos rutas principales: una hacia el kayak pequeño, maniobrable y muy resistente para las aguas extremas, y la otra, por el kayak recreativo; usado para paseos, largas travesías y la pesca deportiva (tanto en aguas bajas como en  mar abierto) en un mercado que cada vez ofrece un mejor abanico de opciones, tratando de cubrir todas los necesidades y gustos de cada modalidad de uso. Hoy todos los diseños compiten a modo general por distintas prestaciones y garantizar aspectos importantes como su maniobrabilidad, su seguridad, su versatilidad y el peso, y por supuesto sin abandonar el costo y el aseguramiento de accesorios funcionales y de buena calidad.

Partiendo del diseño original, donde el palista se sienta de frente a la marcha y utiliza el remo o pala para moverse, los actuales kayaks se fabricaron de madera hasta la década de los cincuenta, donde aparecieron en los Estados Unidos los pesados kayaks de fibra de vidrio. Los kayaks de plástico rotomoldeado se introdujeron en 1973 y en la actualidad, los materiales siguen variando dependiendo del uso y las aguas, y por supuesto, teniendo en cuenta las tendencias del mercado en la práctica de cada modalidad donde las marcas tratan de imponer sus nuevas soluciones buscando llenar una demanda que crece todos los día.

Fue en la década de los 70 cuando Perception Inc, establece el método de rotomoldeado del plástico, con diseños más flexibles y marcando pautas para la mayoría de las marcas “top of line” de este tipo de embarcación. También las constantes proezas de navegación llenaban de expectativas a un público ávido, como la del norteamericano Ed Gillet en 1987, que entre otras rutas, recorrió 2,200 millas a mar abierto desde Monterey California, hasta Hawai, después de 63 días de navegación.

Hace solo treinta y un años que Anton Prijon desde Europa, fabricó el primer kayak con el método de polietileno insuflado, método muy diferente al de rotomoldeado, que permite inyectar polietileno de alta densidad a través de un sistema de boquillas y ajustar, por aire, el grosor de las paredes del kayak según parámetros de diseños muy específicos.

Este sistema, conocido como HTP (Polietileno Extrusado Insuflado) permite fabricar kayaks más resistentes y ligeros que los elaborados con plástico rotomoldeado, de mayor dureza y durabilidad, más resistentes a la torsión, a la flexión y a los golpes y lo mejor, en un proceso que no dura más de 6 minutos. Fue el mismo Prijon quien lanzó en 1993 el famoso “Hurricane”: primer kayak diseñado totalmente por computadora y desde esos días para acá no se han detenido las innovaciones, nuevos materiales y accesorios, tratando de cumplir con las expectativas de millones de entusiastas que siguen apostando por el kayak para sus actividades recreativas, sumando esta modalidad a diversas actividades donde por supuesto, se incluye la pesca deportiva.

La pesca en kayak en la actualidad.

Debido al auge de esta modalidad, hemos preparado varios artículos sobre la pesca en kayak, recopilando información, sobre sus orígenes y aspectos generales en la primera parte, para ocuparnos en las siguientes publicaciónes de su equipamiento específico, acesorios para la pesca, cuidados y almacenamiento.

Lo primero que debemos saber a modo general, es que existen  dos tipos de kayak  El que el palista se sienta “dentro” del kayak (llamados cerrados o Sit-inside o SIT) y el que nos sentamos “sobre” el kayak, (conocidos como abiertos o Sit-on top o SOT) Y aunque ambos pueden usarse para pescar, fueron los SOT o abiertos, los que por su seguridad y libertad de movimientos impulsaron la pesca usando este tipo de embarcación.

El Sit-inside (idea del “ka-i-ak” original) es un kayak muy usado para aguas calmas (paseos en rías, esteros, lagunas etc). Su desventaja es que si le entra agua, ésta no se drena; hay que sacarla en el mejor de los casos con una esponja o una bomba manual, teniendo en cuenta que dependiendo de la cantidad de agua, también puede hundirse.

Una de sus ventajas es que el pescador se sitúa dentro, sentado sobre el piso del kayak, permaneciendo por debajo de la superficie del agua sumando mucho más estabilidad. Por llevar la mitad del cuerpo en el interior, el palista queda menos expuesto al sol y al agua, dependiendo de la abertura. Son kayaks con menos posibilidades de almacenamiento específico, y por su diseño, generalmente son bastante livianos. Para abordarlos resultan mucho más incómodos que los kayak abiertos, porque  no es lo mismo sentarse sobre, que entrar en... También voltearse en un kayak cerrado puede resultar peligroso hasta en aguas bajas, sobre todo en fondos con estructuras sin espacios para maniobrar, o poder salirse.

Con un diseño más robusto y corto, y equipados con sofisticados sistemas de “Cockpit Covers”, son los idóneos para usar en caídas y aguas rápidas (“white water”) o sortear grandes olas  en mar abierto y playas (“surf kayak”). En ambos casos el palista ajustando su cover puede navegar por fuertes corrientes y sumergirse sin que le entre agua, sumando extremas maniobras, que  producen mucha adrenalina a esta modalidad.

Los más alargados y estrechos son los que logran mayor velocidad de desplazamiento, por ello se destinan casi en exclusivo, para largas travesías o competencias en espacios abiertos.

Los Sit-on-top o abiertos, se originan del diseño de las tablas de surf. Son muy versátiles y permiten mucha libertad de movimiento para el pescador de cualquier modalidad, así como disponer de soluciones para equipar y además “cargar” sus avíos, más, algunos instrumentos de navegación etc.

Estos kayak abiertos, parten de un tubo hueco y aplanado con  pequeños túneles (Scupper Holes = agujeros imbornales) que permiten que el agua entre y salga sin dificultad, garantizando que aunque se volteen, no se hundan.

¿Rojo, amarillo verde o azul?

No se trata de preferir colores para vestirnos para alguna actividad, se trata de tener en cuenta algunos aspectos según el cuerpo de agua donde acostumbramos a pescar y poder  aprovechar las ventajas de esta modalidad.

Dependiendo si pescamos en agua salada o dulce, debemos priorizar: el ser visto o pasar desapercibido y en ello el color puede definir  una buena parte. Lo primero es saber que el amarillo, el naranja y el rojo (con buen sol) son los colores (en ese orden) más contrastantes con los azules del mar, y es precisamente el factor contraste el que va a permitir que seamos la diferencia en la gran masa de agua para ser vistos desde lejos.

La necesidad de poder ser ubicado en aguas abiertas es porque a diferencia de los cuerpos de agua dulce, el mar siempre está en constante movimiento y una simple marejada de apenas un pie de alto puede, en la distancia, ocultar nuestro kayak haciéndolo desaparecer por algún tiempo, de la visual de alguna embarcación, que se aproxime a alta velocidad.

En agua dulce las necesidades son otras, donde lo plano de la superficie ayuda considerablemente para que nos vean  y la existencia en menor grado de embarcaciones de mayor tamaño a velocidades extremas, reduce en mucho los riesgos por accidente. Eso sí, para los kayaquistas, las precauciones siempre serán pocas si tenemos en cuenta lo vulnerable que son estas embarcaciones contra cualquier imprudencia ajena.

La ventaja de no usar motores nos permite una presencia mínima y gradual para no ser advertidos en aguas poco profundas, los peces, por estar más cerca de nosotros, notarán nuestra presencia con más facilidad, sobre todo si usamos los mismos tonos que resultan idóneos para en el mar (en el mismo orden) amarillo, naranja y rojo. Estos tonos cuando reciben la luz del sol, por tener un mayor valor de reflexión, serán muy fáciles de localizar por el pez, que puede huir si siente que algo grande y desconocido se adentra en sus áreas. Resumiendo: los colores más adecuados para agua salada: amarillo, mango (amarillo naranja), naranja, y rojo. Creo que me atrevería a incluir el arena (sand) de último. Para agua dulce: camo (verde negro) verde oscuro y azul oscuro, e incluiría el rojo oscuro o rojo-negro, en última opción. Además de ello debemos saber que los colores oscuros absorben más los rayos de sol y se calentarán más (a tener en cuenta para los kayaks cerrados)  y se decolorarán con más rapidez. Los kayaks más claros reflejarán más el calor,  la luz, y disimularán más los rayones.

¿Una o dos plazas?

Esto es lo que se traduce en el medio como los kayaks “single o tandem”. Este aspecto poco considerado cuando se tiene el privilegio de un buen partner, no debe menospreciarse, porque la práctica dice que no siempre que exista una buena pareja de pesca, también se puede compartir una embarcación, menos, si se trata, de pescar en un kayak.

Lo primero que debemos suponer, es que pescar entre dos personas desde un kayak, no es tan difícil, si se establecen las reglas básicas, con la ventaja de mover entre dos la embarcación y disfrutar la buena compañía, pero, antes de decidirnos por un kayak doble, debemos estar seguro que siempre saldremos acompañados, porque si algo resulta incómodo, es mover un kayak diseñado para dos personas por un solo palista, peor, si trae los asientos fijos en los extremos.

En cuanto a capacidad y costos, debemos saber que un kayak doble o tandem, resulta generalmente entre un 20-25% más barato que dos kayaks sencillos (single) como igual, dos kayak sencillos cargarán el doble de un kayak doble y a la hora de echarlo al agua o transportarlo, resulta más complejo -por supuesto- cuando se trata del más largo.

El hecho de que en los kayaks tandem, el peso de los kayaquistas está hacia los extremos y no en el centro, dificulta más las maniobras, por lo que en su mayoría se equipan con timón, para poder apoyar el rumbo o el cambio de dirección. Sin embargo, el hecho de situar los pesos en los extremos, los hace más estables y marineros incluso cuando hay olas, logrando  mayor velocidad de desplazamiento por lo largo y estrecho, y la fuerza por supuesto, de dos remos a la vez.

Nos vemos en la segunda parte de este artículo, donde hablaremos del equipamiento en general y los accesorios de pesca para  este tipo de embarcación, que no por gusto día por día, continúa sumando a  más pescadores por todo el mundo.

¿Por qué pescar en kayak?

La pesca en kayak se hace dentro del agua, lo que implica estar mojado la mayor parte del tiempo. Se cuenta con un espacio limitado si lo comparamos con otro tipo de embarcación, donde debemos asegurar todo, porque con su compra también se adquiere la posibilidad de un accidente. Tampoco podemos esperar el comportamiento y mucho menos el desempeño de una embarcación mayor, donde permanecemos secos, cómodos, con espacio para llevar de todo y compartir con otros pescadores a bordo. El kayak se debe asumir como tal para poder disfrutarlo a plenitud; pensar que es una lancha pequeña es un error, que puede llevar al desengaño.

Subirse a un kayak, es disfrutar el reto de estar en contacto directo por estar dentro, compartiendo el medio, y por supuesto, asumir una filosofía que si para unos se convierte en ventajas, son desvantajas para otros, y ello dependerá de las prioridades habilidades y opciones de cada pescador.

Sin la certeza de enumerar todas las ventajas, podemos a modo general, resumir, que cuando se practica la pesca en kayak:

- No se necesario un remolque, ni vehículo con fuerza.

- No se imponen permisos ni capacitación certificada.

- No hay gastos de combustible, baterías, motores etc.

- No hay necesidad de rampas, sus trámites y/o costos.

- No hay gastos de muelle o acceso a marinas.

- No es necesario grandes espacios de almacenamiento.

- No hay costos por mantenimiento, mecánicos etc.

Posibilitando además el:

- Poder tener acceso a todos los cuerpos de agua, sean

   bajas, profundas, con olas, caídas  o con obstáculos.

- Tener y disfrutar de total autonomía sobre el agua.

- Poder entrar y salir del agua por playas, orillas y muelles.

- Poder transportarse sobre cualquier vehículo.

- Acercarse a zonas específicas sin hacer ruidos.

- Castear sin necesidad de mucho esfuerzo.

- Vadear grandes distancias y cargar el kayak para acceder 

   a escenarios interiores o zonas de dificil acceso.

- Poder disfrutar del contacto directo y de forma única con

   la naturaleza.

Y para los más escépticos... los que reúsan esta práctica por temor  a malestares físicos, les ayudará saber que los mejores terapeutas del mundo, recomiendan el ejercicio de remar en kayak, como una de las prácticas más efectivas contra los dolores de espalda y las articulaciones. Sobre todo en personas mayores de cuarenta años y por supuesto, como una de las mejores experiencias para escapar a los daños del sedentarismo, la modernidad y el estrés citadino.


  HERRAMIENTAS






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