Artículo
El abuelo de todos los señuelos
Por: Rolando Córdoba

 La historia

Si hiciéramos un árbol genealógico de la mayoria de los señuelos sin detenernos en marcas y modelos, sin lugar a duda el tronco de este árbol sería el indiscutible jerk bait duro, o lo que la mayoría de las marcas nos ofrecen como minnow.

La raíz de este tronco fue el legendario Rapala Original Floater en sus primeras versiones y de esos tiempos para acá ha llovido mucho… o como insistiera la abuela: ¡y no para de llover!.

Su diseño fue la constante de su creador: tratar de imitar un pez herido, solitario, con un nado confuso y errático para llamar la atención del cazador oportunista. Los primeros minnow eran fabricados de madera balsa, de flotabilidad inmejorable que podía ser tallada con herramientas básicas sin más necesidad que unas manos expertas.

Un aspecto a favor del mito personalizado sobre estos primeros artificiales era que cada señuelo se fabricaba de una sección distinta en maderos diferentes que a pesar de un mismo proceso de elaboración, cada señuelo debía comportarse de manera única. Nadie tenía un señuelo igual al tuyo; lo mejor es que por la razón que fuera, si el mío resultaba efectivo, el tuyo no tenía que ser igual. El mito crecía y la posibilidad de ensalzar un determinado señuelo dejaba abierta la opción de apostar por un artificial más que por otro incluso de la misma marca, modelo y color, y confieso que en mi caso fue el inicio, cuando un amigo español me presentó con mucho recelo su caja de pesca.

Era la primera vez que veía un “juguetero” completo y que admito: me cautivó para siempre. Su caja era pesada, de esas de 5-6 charolas con los cierres bastante oxidados donde el fondo dejaba ver un amasijo de cordeles, anzuelos herrumbrosos enredados con plomos y nudos sin deshacer; una vieja pinza y algunos flotadores. En las cavidades habían unas cucharas, tam bién unos “gallitos” como le decía a los jighead o bucktails y varios señuelos entre ellos tres Rapalas Original Floater idénticos. Siempre comenzaba a pescar con el mismo señuelo y era el único que usaba. La diferencia visible eran las dentelladas (que imagino por ser el que más lanzaba) “Nunca me deja sin comer” -me decía, “es que este tronco era el bueno… mira como está… y sigue matando” para anunciar en el momento de lanzarlo al agua: “El matón se va a bañar… vais a ver, vais a ver…”  y en verdad pocas veces lo dejaba mal.

No es un secreto que el aspecto menos favorable de los minnow de madera, sobre todo los de madera balsa sigue siendo su poco peso, dificultad que se amplifica por un cuerpo voluminoso e inclusión de la paleta de menor o mayor tamaño, aspectos que en conjunto dificulta mucho para obtener largos lances. A pesar de todos los adelantos, se siguen fabricando aún muchos modelos de madera y hay muchos pescadores que prefieren usar los -antigüitos- de esos que nunca nos dejaban sin comer, que incluso guardan en sus empaques originales como reliquias ¿y por qué no? si al final son parte de una historia que nosotros mismos hemos convertido en leyenda.

El desarrollo.

En lo que el éxito de los nuevos productos aumentaba, aumentaba el número de nuevos entusiastas de la caña y el carrete... Rapala no se daba abasto. De tallar en pequeños grupos se pasó a tallar en masa. Después se impuso el torno para luego pulir, pintar y armar hasta que llegó la época del moldeado y el fundido del plástico elevando la producción a millones. El negocio era rentable. Comenzaba una carrera por la diferencia.

Lanzar más lejos, ganar profundidad o hacerlos más resistentes eran solo algunas de las necesidades. Nuevos materiales con acabados sofisticados propiciaban mejores terminados. La posibilidad del moldeado también permitió disponer mejor del interior. Resguardar soluciones holográficas en un cuerpo transparente o crear cámaras para situar los balines en distintos puntos y estabilizar el nado del lure, desplazar su centro de gravedad o llevarlos hasta “X” profundidad ofreciendo más y mejores sonidos con mayor alcance. El minnow se sumergía ganando profundidad. Se convertía en el “asesino” de toda la columna de agua, desde la superficie hasta el agua profunda donde seguirá indiscutiblemente haciendo de las suyas.

El recobro

A modo general el jerk bait nació como su nombre: para recobrarse a tirones; no es un señuelo para lanzar y recobrar de forma continua donde se reduce su “wobbing” o coleteo y por supuesto el sonido. En el caso de los floating sobre todo, es imperativo devolver la caña a su punto de inicio en lo que se recobra la línea holgada para que el minnow suba a la superficie nuevamente. Este trabajo se repite 2-3 veces y se detiene; y se repite nuevamente. Es el equivalente al pez herido que trata de bajar flateando y sin fuerzas para ello y simular ese comportamiento siempre fue el propósito para despertar los instintos del depredador oportunista.

No es raro escuchar: “Este señuelo no esta bien, se hunde de costado cuando tiro de él” sin poder determinar si es un defecto, o por casualidad logramos imponerle el movimiento adecuado a un señuelo diseñado para ello, porque así es, los jerk bait, sobre todo los del tipo floating, se diseñaron para clavarse en el agua ladeando el cuerpo cuando se le aplica el tirón con la puntera de la caña bien abajo.

Los suspending y los sinking según marca y modelo, pueden recobrarse de varias formas. Lo ideal es dejar que se hundan y comenzar el recobro a distintas velocidades pero siempre intercalando los tirones. También aplicando solo 1-2 jalones seguidos, precedidos de un descanso y así sucesivamente o pueden trolearse (según el modelo) a baja velocidad dando cortos tirones a intervalos para hacerlos “flatear” y acentuar sus sonidos

El arreglo.

Este señuelo necesita holgura para poder hacer bien su trabajo por lo que no debe amarrarse con nudo directo al señuelo o a la argolla si la trae. Tampoco se debe colocar algún destorcedor porque les aseguro que no hay nada que destorcer… el señuelo no gira como las cucharas, sólo se ladea sobre su eje. También aunque parezca ínfimo un destorcedor puede sumarle un peso que pudiera absorber parte del movimiento (dependiendo) del  señuelo, igual puede atraer la atención de depredadores como la sierra y la barracuda hacia el brillo del metal y cortar la línea o el líder, sobre todo cuando se usan los niquelados o de laminitas; por cierto, uno de los seguros menos seguros del mercado.

Este tipo de señuelo debe amarrarse directamente con nudo de lazo o loop, como pueden ser los nudos Rapala o el Mirrolure, muy efectivos, fáciles de hacer y que le facilitarán al artificial toda la libertad para poder desplazarse con mayor naturalidad.

Hoy en día siguen apareciendo tantas versiones del minnow que hasta imposible resulta en muchos casos categorizarlos.  Marcas como Rapala, Ima, Storm, Duo, Daiwa, Yo-zuri, Lucky, Bomber, Mirrolure, Excalibur, Spro y otras siguen disputándose las oportunidades tratando de asumir de uno y de otro para ganar el mercado, lo que nos obliga ante tantas ofertas a tratar de conocer al menos las características básicas de cada uno y estar seguro de qué usar, dónde y cómo, para evitar  errores posibles y compras innecesarias en muchos casos.

Un claro ejemplo de opciones que puede presentar un mismo diseño es el famoso Yo-zuri Crystal Minnow por ejemplo, en su tamaño F8, ideal para el troleo lento, la orilla y los canales medio profundos de los esteros, pero... si nos mostraran muchos de estos señuelos (sin conocer sobre ello) nos parecerán todos iguales salvo por el color; donde además el vendedor -que no siempre puede hablar con propiedad-  tratará de ofrecernos el color que menos vende, el que –según él- nos va a dar capturas inimaginables, el que: “solo con lanzarlo verás como se le tiran de volada”…

El que no sabe cae en la trampa y cae precisamente por no saber que este minnow de Yo-zuri ofrece tres versiones casi iguales. La poca diferencia a primeras instancias pudiera ser un ligerísimo cambio en la paleta y una simple letra impresa en el lomo o en el blíster de fábrica: F (de floating) S (de sinking) y si no dice nada: se trata de un señuelo tipo SUSPENDING. Si pensamos que hablamos de lo mismo detengámonos un minuto en lo que dice el fabricante para sacar nuestras propias conclusiones: El FLOATING, cuando se deja de recobrar siempre regresa para mantenerse en la superficie, igual cuando se trolea y se detiene la embarcación. El SINKING se hunde rápido, aproximadamente hasta las 8-10 pulgadas y en esa altura podremos trabajarlo y puede seguir bajando lento, poco a poco, dependiendo del recobro; mientras que el tercero: el SUSPENDING, de forma muy similar a los anteriores se hunde más lento pero hasta las 24 y 36 pulgadas de profundidad donde puede mantenerse suspendido entre tirón y tirón. 

Sin duda el desconocimiento en este caso -como en muchos aspectos de la pesca- pudiera hacer la diferencia en una salida a pescar; sobre todo si insistimos en llegar con un floating a aguas profundas; o por el contrario, usar la versión sinking en aguas bajas o medias, donde el único logro sería clavarlo en el lodo o en el peor de los casos engancharlo en el fondo, perdiendo definitivamente el señuelo.

El camino recorrido.

Un buen ejemplo que personifica la metamorfosis desde que el Original Floater tocó el agua podemos encontrarlo en una de las últimas entregas –yo diría que de las más significativas- del consorcio Normark. Un jerk bait efectivísimo tanto en los esteros como en las playas en cualquiera de sus tamaños: el Max Rap de Rapala.

Este estilizado señuelo se mueve como un dardo en el agua, alarde de una aerodinámica que pocos señuelos pueden ofrecer en el mercado. Se pueden lograr casteos muy largos debido a la inclusión de balines de tungsteno estratégicamente ubicados para desplazarse durante los lances, lo que la firma patentó como su nuevo sistema MAXCAST donde también su pequeña paleta disminuye mucho la fricción para lograr largas distancias. Hasta la fecha se ofrece en 4 tamaños, en una pequeña pero muy efectiva gama de colores que están ubicados dentro del alargado cuerpo (como sucede en la familia X-rap) protegiéndolos  de cualquier daño como mordidas o raspones para garantizar su presencia en cualquier escenario. Sin duda otros aspectos que apoyan su increíble apariencia es que su interior cuenta con un tallado muy bueno, hecho con laser, simulando escamas. Ojos de buen tamaño en 3D y un sonido muy característico que se deja escuchar muy alto, incluso fuera del agua. Su rolling (movimiento sobre su eje) resulta muy efectivo a cualquier velocidad de recobro  y su armamento es verdaderamente mortal: tres anzuelos afiladísimos de níquel VMC Spart point, ubicados en puntos clave de su cuerpo hacen que se comporten de manera muy eficiente y puedo asegurar que hasta la fecha, no tengo ni un ataque fallido a este señuelo.

Basta un corto tirón con la punta de la caña para que se clave de manera muy agresiva en la columna de agua destellando sus laterales como pocos señuelos pueden lograrlo convirtiéndose en un blanco muy llamativo, incluso en escenarios con poca luz.  Es un señuelo tipo suspending que se va a mantener  entre los 30 y 60 cm de agua, ideal para aguas bajas aunque debemos tener cuidado con los jalones -más si usamos línea trenzada, por resultar muy sensible a cualquier movimiento debido a su ahusado cuerpo en forma de lanza. Resulta mejor recuperarlo de forma media lenta si estamos en aguas bajas: tironcitos secos y nos detenemos para darle otro leve jaloncito, otro, dos más y dejarlo suspender de nuevo, solo moviéndolo en corto y de nuevo reposo… resultando también para que se mantenga más tiempo en el agua, sin castigarnos por la necesidad de un casteo constante.

Me llamó la atención que su versión más pequeña se armó con argollas de arrastre de forma ovalada (nuevas en la marca) al parecer más resistentes que las redondas, pero debo admitir que se oxidaron demasiado pronto y cambiarlas no afectó en nada el trabajo del señuelo

También el Max Rap resulta efectivo con recobro continuo en aguas más profundas, intercalando también los jalones cuando podemos trolearlo por ejemplo entre 6 y 8 nudos, dando pruebas de su gran versatilidad.

¿Mito o realidad?

Si nos guiamos por el éxito y los años que el minnow lleva imponiendo récord y haciendo historia, no hay nada que dudar. Estamos ante el diseño con más versiones de todos los tiempos, de donde nacieron las bases para los miles de artificiales que hoy ofrecen todos los catálogos y que sin duda deben ser parte importante en cualquier caja de pesca, aunque ello imponga conocer debido a las tantas versiones, para qué y cómo usar cada uno de ellos. Pero sabemos -y el fabricante también- que el pescador es un consumidor ávido. Que las modas se imponen o pasan. Que las tendencias pueden cambiar con una buena captura, del tipo de captura que todos aspiran y que sin duda pondrían de inmediato los ojos en la nueva adquisición, porque si algo es evidente es que si el pez muere por la boca: el pescador lo hace por los ojos…

En la actualidad no hay marca que no incluya varios minnow en su oferta, bien de paleta grande o corta, alargado o más corto, seccionado o entero. Porque no hay pretextos para no pescar con un minnow, no los hay y esa es la realidad que seguirá alimentando por siempre el mito del minnow o el jerk bait duro: el abuelo de todos los señuelos.


  HERRAMIENTAS






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