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La pesca del pez gallo: el ritmo de las olas
Por: Marko Alcaraz Ley

El pez gallo es junto con el esmedregal y el pargo colmillón uno de los mayores peces costeros del Pacífico, llegando a sobrepasar históricamente la marca de los 50 kilos y en mi opinión, el de pelea más bella entre estos tres. No tengo duda de que es uno de los grandes tesoros de la pesca deportiva mexicana. Considero sabios a nuestros legisladores del pasado que lo reservaron a la pesca deportiva por ley y necios a los actuales que pretenden liberarlo a la rapiña de las redes.

Si tu intención es pescar al pez gallo de forma deportiva, relativamente específica, no es tan difícil, pero debes saber en dónde y cómo buscarlo. Habita en gran parte del Pacífico Mexicano, en aguas que rondan los 80-85°F prefiriendo las claras a las turbias o verdosas. Su hábitat son las playas, caza justo detrás o en la rompiente, suelen concentrarse en esos lugares en donde una larga playa termina en rocas, en las puntas o penínsulas, en las inmediaciones de las bocas de los ríos y alrededor de morros o islotes, o lo que es lo mismo, en donde en el descrito hábitat existan concentraciones de lisas, macarelas, sardinas, palometas, cocineros o barriletes que son su presas preferidas.

En pocas cosas soy categórico, el respeto por la vida de los peces gallo es una de ellas: uno, porque no existe razón para cobrarla ya que no son de calidad en la mesa; dos, porque los ejemplares grandes son hembras y porque una hembra de pez gallo de 20 kilos tiene más de 10 años de edad…imaginemos ¿cuántos trasmallos tuvo que haber esquivado durante esos 10 años? Si cada vez existen más pescadores con la información y equipos necesarios para pescarlos eficientemente y si todos ellos sueñan con presumir una foto cargando heróicamente a un gran gallo muerto y si todos hacen lo mismo compitiendo por quién pesca más y más grandes y si los que matan son justamente los reproductores de lento crecimiento y si le añadimos los tantos que pescan en trasmallos ¿Qué pescaremos dentro de 10 años? ¿Podrás presumir esas fotos una vez que se hallan acabado? Te invito a que los pesques, los fotografíes y rápidamente los regreses al mar, así podrán disfrutarlo nuestros hijos y nietos.

DESDE EMBARCACIÓN

Una de las técnicas más eficientes buscándolos desde embarcación es troleando con carnadas muertas, lisas de preferencia y en arreglos de acción superficial (skipping) chapoteadoras, los mismos arreglos que se usan para el pez vela son perfectos. Debes trolear justo detrás de la rompiente o en las zonas mencionadas a una velocidad entre 3-5 nudos y presentando tu spread de tres líneas en forma de W, con dos líneas algo cortas paralelas y la tercera al centro y un poco atrás; un spread compacto facilita los dobletes o tripletes; no te recomiendo más líneas pues no es lo mismo un triplete de atunes a un triplete de gallos, además de que debes estar muy atento a las rocas y olas para maniobrar en consecuencia. Debe trolearse con el freno suave y cuando tengas un “strike” casi inmediatamente ajusta el freno, el “drop back” no es tan necesario.

El uso de anzuelos circulares es responsablemente obligatorio, pues suelen embuchar la carnada y la liberación con anzuelos J  o triples (en el caso de señuelos) es muy difícil o casi imposible en la mayoría de los casos.  Es una pesca muy visual y sin duda alguna: muy espectacular.

DESDE LA PLAYA

Llegar a pescar un pez gallo de 20 kilos desde la playa es una experiencia tan impactante que te embriaga por comprender más su pesca, si lo pierdes en el intento peor aun. Pero si logras ser parte del selecto grupo de pescadores que son capaces de pescarlos de forma cotidiana desde la orilla, no exagero al decir que tu forma de ver y entender la pesca y la vida en general cambia en el proceso… y para bien.

Lo primero que necesitas para pescar peces gallos grandes es un equipo adecuado, lo segundo es saber como utilizarlo. Es indispensable que comprendas muy bien tu equipo y sistemas, como carrete, caña, nudos, líneas, líderes, señuelos y demás cosas técnicas. Posteriormente deberás aprender a lanzar hasta obtener todas las ventajas y prestaciones de tus equipos y con ellos lograr lances largos. Hasta aquí la parte fácil, lo que sigue es comprender el entorno marino y en él aplicar tus herramientas y habilidades.

No voy a perderme en recomendaciones de equipos ni en estilos o técnicas de lanzado para lograr mejores lances, mejor vamos directo varios niveles hacia arriba, saltémonos el “¿con qué?” y lleguemos al “dónde y cómo”.

Debes elegir muy bien el lugar en donde tirar tu sudor para que tus esfuerzos no sean vanos. Mis favoritos son los promontorios rocosos en donde una gran playa termina o se interrumpe, en marea alta, por la mañana o por la tarde pero siempre con marea alta. Puedes explorarlos ya sea desde la playa lanzando de forma transversal hacia las olas o de forma cruzada desde las rocas. Muy preferiblemente en playas colindantes a zonas de gran fondo y muy importante: elige playas lo más inaccesible y lejanas de cooperativas pesqueras.

La playa.

Para el pescador de gallos, la playa es un sistema compuesto por A) olas, B) rompientes y C) corrientes.

A) La ola.

El pescador novato lanza lo más fuerte que puede, lo más lejos que puede pero a donde caiga, desconoce que la mar tiene ritmo. Es mejor lanzar acorde al ritmo de las olas y entender que ese ritmo es la diferencia entre pescar agua o peces.

Las olas vistas desde la perspectiva del pescador, es una masa de agua muy distinta a cómo los peces la perciben.

Nosotros vemos las olas desde adelante y arriba, los peces las ven desde abajo y desde atrás. Una ola vista desde atrás y desde abajo es una pantalla blanca, justo atrás de la ola es una zona de agua clara -como una barrera- de flujo limpio que viaja junto con la ola hasta que esta  termina su proceso de rompiente; los depredadores cazan siguiendo a las olas, se aprovechan del espacio con buena visibilidad para encontrar los peces aturdidos o desorientados que fueron atrapados y son arrastrados por el movimiento del flujo de agua y que el depredador trata de encontrar, antes que desaparezca la ola.

La ola va cambiando de forma conforme evoluciona su ciclo, se transforma al tiempo que se mueve hacia la playa, cambiando de “onda” a “burro” a “ola encrestada”  a “ola rompiente”, y finalmente a “ola decreciendo”.

a).- Onda. Es la ola pero con poca altura aún y más longitud.

b).- Burro. La onda disminuye en longitud y gana altura al disminuir la profundidad.

c).- Ola encrestada. El burro aumenta tanto en altura que esta colapsa y se forma el tubo. 

d).- Ola en rompiente. Pierde forma y libera su energía, flujo turbulento.

e).- Ola decreciendo. Pierde fuerza, forma y velocidad. Con mucha arena en suspensión.

La ola misma tiene una zona que he nombrado como “zona de ataque” en la ola y está localizada justamente atrás de ella. Es un espacio de flujo de agua limpia en movimiento, donde el pez gallo busca  sus presas.

Es en esa zona precisamente donde debemos mantener nuestro señuelo la mayor parte del tiempo para que al gallo le sea más visible y poder ubicarlo rápido, y ello lo logramos controlando sobre todo la velocidad de recuperación del carrete ayudado por el ángulo de nuestra línea por la posición de la caña.

B) La rompiente.

La rompiente está conformada por un sistema de varias olas en distintos estados de su ciclos. Esta zona nace desde atrás, donde  comienzan a aparecer los burros y termina al frente, cuando la ola ya sin fuerzas llega a morir a la orilla.

Cada playa tiene un tipo de rompiente que además cambia según el humor que tenga la mar cada día. En la rompiente existe una zona que he nombrado como “zona de ataque de la rompiente” y esta se limita por el extremo profundo en donde el burro se forma hasta el extremo poco profundo en donde la ola decreciente pierde forma y ya existe una ola rompiente atrás de tu señuelo.

También la zona de ataque de la rompiente puede limitarse por el punto en donde los burros comienzan a formarse en la parte profunda y por el límite de la corriente paralela a la playa, del lado poco profundo pegado a la orilla.

B) Las corrientes.

En estos lugares de rocas que generalmente rodean una zona de playa, siempre existen corrientes paralelas a la playa, que fluyen de la playa hacia las rocas y después de chocar se regresan retornando al mar y que  se conocen como corrientes de retorno.

Estas corrientes arrastran la carnada que los gallos cazan, pero los gallos no penetran en ella, solo patrullan los bordes. Identifica el borde de la corriente para lograr colocar tu señuelo más allá, sobre el agua limpia, esa es la zona de ataque, si el ataque se presenta será cuando el señuelo trabaje ese lugar, aunque suele suceder que el pez prolongue su persecución siguiendo al señuelo hasta adentrarse en la corriente, cruzándola, pero nunca en contra de ella. Lo ideal es localizar en punto estratégico desde donde lanzar  de forma que tu señuelo cruce la corriente o la trabaje a favor, pero nunca en contra de ella.

Debes identificar muy bien esas corrientes y su sentido, por lo anterior y porque los gallos las usan durante la pelea a su favor. Es un error intentar pelear a un gallo en contra de la corriente, esforzarás más tus aparejos y también al final lo desgastarás tanto que la liberación exitosa será muy difícil. Es mucho mejor moverse e ir hacia él y más adelante en el sentido de la corriente para poder jalarlo a la orilla a favor de la corriente, de esta forma se dejan guiar como caballo con rienda.

En los lugares en donde dos corrientes paralelas de sentido contrario se juntan se forma una corriente de retorno, es un buen lugar para buscar robalos, pero un mal lugar para pelear  a un gallo, a toda costa impide que busque el refugio de la corriente peleándolo en sentido transversal para sacarlo de ella y guiarlo hacia la orilla.

El ritmo del oleaje.

Si observas una rompiente durante más de 10 minutos, te darás cuenta de que durante ese tiempo las olas llegaron y rompieron con gran regularidad en tiempo y tamaño, pero que después de cierto número de olas, de repente llegaron un grupo de ellas (normalmente 3) más grandes que las anteriores y que una vez que ellas rompieron, continua un lapso en el que la mar se apacigua por un breve momento… y el ciclo se vuelve a repetir. Al ciclo de olas grandes los “surfers” lo conocen como “set” y el lapso sin olas se nombra “callada” pues líricamente hablando en ese lapso la mar “se calla”. Durante el “set” la rompiente se alarga y la zona de ataque de la rompiente se aleja mucho de la orilla, mejor tomarse un descanso, pero hay que estar bien listos pues después sigue “la callada” y durante ese breve tiempo la zona de ataque  se extenderá mucho más y se acercará a la orilla, y es el mejor momento para ofrecer tu señuelo pues los depredadores también lo esperaron para recorrer la rompiente en busca de comida; debes lograr por lo menos dos buenos lances antes de que llegue la primer ola del siguiente ciclo.

La pesca del pez gallo en equipo.

Sin lugar a duda, la forma más eficiente de pescar pez gallo desde la playa es haciendo equipo de dos o más pescadores lanzando de forma alternada hacia la rompiente. Recordemos que los gallos son depredadores que dependen mucho de su línea lateral para ubicar a su presa por las vibraciones de ésta en el agua y de su vista para ubicar finalmente a su presa, atacarla y devorarla de forma que los gallos tienen un rango de alcance de sus sentidos. El pez gallo merodea el límite profundo de la rompiente en busca de la oportunidad de un pez desorientado por la ola, es un error pensar que los gallos “siempre están ahí” y que si no pican es porque no les gusta el color de tu señuelo.

En realidad en este tipo de pesca se trata de ofrecer a tu señuelo la mayor parte del tiempo sobre la zona de ataque de la ola y al mismo tiempo sobre la zona de ataque de la rompiente; de manera que esté el mayor tiempo posible de la forma más visible y expuesta al depredador en donde justamente cazan los gallos… para que cuando se hagan presentes y el señuelo entre al rango de alcance de sus sentidos, lo perciba como una oportunidad y lo ataquen. El asunto es que muchas veces el señuelo es detectado, pero la distancia entre él y el gallo más cercano es mucha y se lanza tras de él y lo persigue, pero cuando puede alcanzarlo el señuelo se sale de la zona de ataque de la rompiente, y es cuando el pez pierde interés y se da la vuelta.

En este punto es donde entra el “trabajo de equipo” sobre todo si puedes ir a pescar con alguien conocido y concretar un plan conjunto de acción. La idea es que no lancen a la vez. Lanza el primero y cuando éste empiece a recobrar que haya pasado a la ola siguiente viene el segundo lance, de manera que el segundo señuelo trabaje una ola atrás del primero, pero correctamente colocado y montado sobre la zona de ataque de la ola, trabajando dentro del límite de la zona de ataque de la rompiente.  De esta forma se debe recobrar rápido y cuando el primer señuelo salga de la zona de ataque en la rompiente, el pescador debe estar listo de inmediato para asegurar el próximo lance con la misma rutina detrás del anterior, una vez que el primer señuelo anterior pase a la ola siguiente y asi sucesivamente.

Cuando se trabaja de esta forma, uno hace de llamador para el otro, de manera que cuando un señuelo vaya saliendo de la zona de ataque esté entrando el otro. Cuando ello se logra,  el pez gallo siempre va a buscar el que mejor esté presentado y por supuesto se mantenga en la zona que el pez pretende controlar y si estuvieras pescando donde varios pescadores están lanzando de forma individual, puedes “apoyarte” en lo que están haciendo para dejar caer tu señuelo en el lugar y  momento adecuado y si ello evidencia “tu buena suerte” recomiéndales que lean la revista “Troleo” y sabrán de que se trata.

El escenario ideal es lograr un equipo de 2-3 o varios pescadores que mantengan siempre sus señuelos con ese ritmo en la zona de la rompiente, donde unos pueden servir de teaser o llamador para que el siguiente culmine la captura.

La belleza de esta pesca es justamente la imperfección de la realidad, entendida como tal y poder aplicar nuestra inteligencia; convirtiendo una desventaja del medio en la ventaja del pescador, si sabe de qué se trata.

Conclusión.

Esta información es el producto de muchos años de observación y práctica, que me ha permitido poco a poco ir depurando esta técnica, y ojalá en vez de usarse para depredar muestras costas nos permita con una efectiva labor de liberación, disfrutar más la pesca de esta especie que si lo hacemos con la responsabilidad requerida, nos puede propiciar -seguro- muy buenas jornadas de pesca y satisfacciones.

La pesca del pez gallo no es solo cosa de cañas, señuelos y mucho menos de sus colores: eso es solo parte del principio; como todo en la vida es cosa de vivirlo para comprenderlo; por lo que si me pidieran resumir,  después de tantos años acumulando experiencias cómo definir la pesca del pez gallo, para mi sería con “ritmo”…el ritmo de las olas.


  HERRAMIENTAS






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