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Memorias de un aspirante a grumeteā€¦y navegante
Por: Abraham Castillo Achach

Todo esto empieza con la selección de un barco seminuevo para comprar en el extranjero. Se hizo un benchmark (comparativo) de embarcaciones y la preselección de la ideal. Este proceso duró como un mes, a estas alturas ni siquiera se sabía de la posible participación en la regata. Se visitaron muchos sitios web y se giraron muchos emails solicitando información y características técnicas de varios veleros. 

El mayor problema en la selección de una embarcación en USA, es la cantidad de oferta que existe y el proceso de compra es diferente y más elaborado, pero definitivamente protege al comprador para que su adquisición sea satisfactoria y limpia. Si bien, el costo logístico es caro pues hay que tomar en cuenta boletos de avión, hospedaje, transporte y comida, este costo no es representativo al momento de la compra, pues al final todo el gasto resultó para nosotros,  en un velero de mejor calidad, modelo reciente y menor precio comparado con los ofertados en México. 

Una vez seleccionado el barco, se efectuó la compra, solo quedaba pendiente el viaje de vuelta con la embarcación…se había considerado traer veleando el barco de Florida a México, pero la Regata del Sol al Sol organizada por el Club de Yates de San Petesburg en Tampa Bay  Florida, uno de los más antiguos y con mayor tradición en los Estados Unidos estaba en vísperas de realizarse.

El Comité de Regata del Sol al Sol. 

Y la decisión fue tomada…! Nos vamos a inscribir en la regata del Sol al Sol…! pero cómo?.. Y aquí empezó otro proceso paralelo que en un vaivén de correos electrónicos se empezó a buscar cómo inscribir el barco de manera remota pues, había que llenar mucha documentación para la inscripción de la embarcación. Afortunadamente hubo personas muy cálidas y serviciales a las que les alegró mucho la idea de saber que una embarcación cuyos tripulantes eran mexicanos, participarían por primera vez después de 43 años que lleva de celebrarse esta regata internacional. Cabe mencionar que toda la tripulación era con mucho orgullo 100% yucateca. 

El mayor apoyo en México nos fue brindado por el Comodoro del Club de Yates de Isla Mujeres el Señor Don Esteban Lima y la presidenta de la regata del Sol al Sol, Beth Pennington, quienes con su amable apoyo hicieron que todo el papeleo fuera entregado de manera oportuna y la preparación de la embarcación fuera segura.Todos los temas logísticos fueron realizados desde Yucatán y gracias al profesionalismo de los organizadores de la regata las cosas salieron muy bien.

Ya entrados en el tema de la regata, se convocó al resto de la tripulación, amigos con los que navegamos todos los fines de semana, todos contentos y entusiasmados con la idea, se prepararon para la travesía por venir. El plan era reunir una tripulación de 6 personas para poder armar guardias de 4 horas por pareja, pues en una travesía debe de haber un timonel y un vigía en cubierta y la embarcación debe estar operando las 24 horas del día, algo que físicamente es imposible para 2 personas solas. 

El Handicap. 

Interesante fue el tratar con las autoridades de la “United States Performance Handicap Racing Fleet Committee” para determinar el valor del handicap. Fueron varios documentos que se presentaron con los datos técnicos de la embarcación para poder obtener el correcto factor para ajustar los tiempos del velero contra los otros barcos. Este proceso representó una gran complejidad pues, estando el barco en el extranjero, recopilar toda la información necesaria fue difíci, pero se pudo. No es esoterismo, es ciencia, y se requirieron datos técnicos y mucho esfuerzo. Ya inscritos en la regata, con el handicap establecido y todos los formularios debidamente llenados… Se preparó el viaje! Ya es una realidad.

El Club SPYC – St. Petersburg Yacht Club… Otra dimensión para el Veleo…! 

Llegamos y el barco ya había sido movido a la marina del club y por supuesto ya teníamos el código de acceso a la puerta electrónica de la marina. La marina contaba con muchos muelles y para sorpresa nuestra se nos asignó un lugar privilegiado; amablemente nos cedió un lugar el comodoro del club que estaba muy cerca de la entrada, facilitando la logística de carga por la cercanía de todos los servicios de la marina. 

Era de noche, pero la marina tenía todos las facilidades así que no fue difícil sentirse cómodos, todo estaba al alcance: baños tipo club, lavandería, maquina de hielo, de refrescos, libros y revistas en un lounge para matar el tiempo...Ya con el barco debidamente amarrado nos dimos a la tarea de instalarnos y empezar a conocer el yate a vela pues, jamás lo habíamos operado y estábamos a menos de una semana de competir en él. Prisas, estrés… un sinfín de emociones pero no había tiempo para pensar… Pensar quita tiempo… Hacer era lo indispensable… Estudiar el barco y acondicionarlo. 

Al amanecer, visitamos las instalaciones del Club de Yates de St. Petersburg, Florida. En ese momento nos dimos cuenta de lo que es un Club de Yates en todos los sentidos. El lujo, profesionalismo y la seriedad con las que el tema del velerismo se maneja, es incomparable. Fundado en 1909 cuenta con más de 100 años de historia, misma que se ve en toda la memorabilia de las paredes de los salones. Se pueden recorrer los pasillos y ver las fotos de cada uno de los comodoros, los cuales solo representan al club por períodos de un año. 

Un comodoro en St. Petersburg - SPYC, primero debe pasar por cada uno de los diferentes cargos del consejo antes de llegar a la presidencia, no existe la imposición, ni el dedazo.

El club cuenta con instalaciones muy modernas, con su área administrativa y personal que apoya a sus miembros con temas referentes al veleo. 

Hay muchas actividades en sus salones lounge, restaurante con un extraordinario buffet y por supuesto su área de bar y piscina. El lugar es un ejemplo de lo que es llevar el deporte del veleo a un extremo positivo en términos de desarrollo. 

El Barco… conociendo a nuestro boleto de regreso… 

El entusiasmo es notorio en todos los tripulantes pero, lo importante es ver cómo funciona el barco de vela marca Hunter de 33.5 pies de eslora en el que vamos a vivir durante el trayecto de regreso. Tenemos menos de una semana para probar, componer, sustituir todo lo que no esté en las condiciones que necesitamos.

El mayor problema aquí es que teníamos muy poco tiempo para encontrar todo lo que no estuviera a punto, pues no es lo mismo traer al barco veleando en una travesía que en una regata; La regata demanda más controles y chequeos pues se exige a la embarcación más esfuerzo y velocidad por lo que se lleva a límites en donde algo en mal estado sin duda se dejará notar. 

Algunos trabajaban la parte electrónica, otros la parte mecánica, otros montaban equipo de propulsión como el track del mástil para el tangón y la vela spinnaker. Todos competíamos contra el tiempo, pues una vez fuera, no había marcha atrás. 

Se prepararon equipos de seguridad, arneses, líneas de sujeción, luces estroboscópicas, chalecos y varios “gadgets” marinos más que uno tiene a bordo con la esperanza de nunca ser usados. Se descarga la parte climática para poder navegar con los últimos valores pronosticados. Todo estaba listo. 

Día uno, viernes. La competencia… el Golfo de México… no se acaba el mar…! 

La salida fue emocionante, el enfoque de 4 horas por pareja hacía que, después de un turno, tuvieras 8 horas de descanso… ironía…! nadie descansa bien cuando existe la presión de una competencia. Pero la adrenalina hacía su trabajo, todos en cubierta monitoreando los puntos a cruzar pues, dejar puerto y sobre todo uno desconocido, lleva su grado de complejidad debido a que existe mucho tráfico portuario que hay que eludir. 

Se esperaba tormenta en la madrugada pues un frente frío estaba pasando por encima de nosotros, todos los competidores estaban a la expectativa de un aplazamiento que nunca se dió. Los reportes de tiempo confirmaron vientos del Norte entre 14 y 17 nudos (1 nudo = 1.852 km/h) con un cambio a Este a la mañana siguiente. 

Salimos con buen viento de popa a un promedio de 5 nudos, las velas en orejas de burro (una posición de velas muy espléndida). A media tarde ya estaba suave el viento de popa, misma configuración de velas y ya entrando a nuestro rumbo, decidimos mantener nuestra estrategia de curso directo pues había suficiente viento para combatir el abatimiento de la corriente. Aquí ya estábamos jugando con diferentes configuraciones en las velas asistidos con el GPS, era buen momento para conocer a fondo el comportamiento de nuestra preciada propulsión: el viento. 

Entrada la tarde cambió el viento, metimos el tangón (Tubo telescópico) al foque (vela frontal) y nos alejamos de la flota, tomando nuestro rumbo definitivo. Con olas de 3 metros aumentamos a velocidades de 6.5 nudos. 

Noche ya y nuestro rumbo ya estable, olas altas y continuas, una espléndida noche estrellada, navegando a curso preestablecido de compás y pendientes de una transmisión del radio en el canal 16 donde se avista una bengala blanca y se notifica igualmente de una mujer de 70 años al agua (esta fue rescatada con vida poco tiempo después por el guardacostas americano). De acuerdo a nuestro pronóstico, el viento cambió, aprovechamos la ventaja del mismo y metemos segundo rizo (“Reef”recorte en la vela) en vela mayor y tormentín (vela frontal más pequeña), navegamos a 7 nudos. 

La navegación se llevó a cabo con Cartas Náuticas Digitales en una laptop conectadas a un sistema de GPS, este método permitía saber nuestra posición exacta en el Golfo, nuestro avance, los vientos en cada punto, y muchos indicadores para corrección de rumbo por los efectos del viento y la corriente. 

Día dos...sábado. 

Día tranquilo, grandes olas continuas de 3 metros, continuamos con buen viento ahora Reach Popa “Largo” (tipo de viento) con 6 nudos promedio. Seguimos en curso. 

Algunos descansando para cargar baterías pues hay que hacer guardia nocturna. Se espera viento fuerte y mar agitado de acuerdo al pronóstico que hasta el momento no ha fallado, se actualizaron los valores del pronóstico el mismo día de la salida y han sido muy buenos y confiables.  

Se traen las velas al máximo y el tangón puesto, aprovechando el mayor viento posible. Entrando la tarde, se han estado alternando los timoneles siempre cuidando el curso lo cual, es muy cansado al no haber más referencias que las estrellas o la brújula.  

Se checa la deriva 3 ó 4 veces al día en la carta náutica para hacer correcciones de rumbo y no perder terreno por el abatimiento de la corriente o la deriva de vientos de superficie. 

El mar cada vez se pone más hostil y las olas bobas desaparecen, empieza la fiesta, tenemos picos de velocidad que nos llevan a 9 nudos. No faltó este día nuestro “té con leche” en medio del temporal, eso sí, siempre guardando las formas.  En esta parte del trayecto se informa a todos los tripulantes que hay que estar pendientes, sobre todo el vigía pues, es zona de tráfico comercial de cargueros y zona de operaciones en el Golfo de acuerdo a la carta. A las 22 horas se divisa a una embarcación muy grande y se establece contacto de radio pues está en nuestro camino. Era el GDS Atlantis, un barco que arrastraba un ecosonda de 7 millas, estaba haciendo análisis sísmicos. 

Nos hicieron modificar nuestro curso hasta que libráramos cualquier peligro a una distancia de seguridad considerable (10 millas náuticas), ellos fueron quienes nos proporcionaron un nuevo curso de navegación mediante su radar y hubo que respetar éste hasta que se volvieron a comunicar con nosotros, dándonos luz verde para retomar nuestro curso original. 

Día tres… domingo 

Cinco de la mañana, vientos de 22 a 25 nudos, las velas están muy cargadas. Se cambia a tormentín (vela frontal pequeña) y se acorta la vela mayor al primer rizo. La maniobra fue movida pues hay que recobrar el tangón que se zafó del foque (vela frontal). 

Ya se siente la corriente y su resistencia, lo esperábamos y continuamos con el viento a favor. El día transcurre igual de movido, es hasta la noche que empiezan las rachas de vientos a 20 nudos y se tiene que recortar la cantidad de vela, una vez más tormentín y mayor al segundo rizo. 

Se va acercando al frente de nosotros un temporal en un rango no menor a 60 grados con relámpagos y marejada fuerte. Se preparan chalecos, arneses, luces estroboscópicas, ropa de frío y guantes. 

Día cuatro… lunes 

Entrando el día a las 4:30 de la mañana, ya nos encontramos esquivando el temporal. Se hace maniobra de velas y se rompen un par de slugs (grapas de la vela mayor), se cobra al segundo rizo y se deja el tormentín. El viento desaparece por un rato y una calma reina por fin, cosa que no nos alegró mucho pues sabíamos que era un claro síntoma de lo que a continuación vendría… otro golpe de vientos fuertes, que recibimos con la mayor guardada y solo con el tormentín. 

El Mar no se Acaba…! Frase que vino a colación pues, ya cansados seguíamos moviéndonos con la adrenalina, solo había mar a nuestro alrededor. Medio día y nuestra posición requiere de un buen análisis pues, estamos a punto de entrar a la zona más delicada del canal. Aquí debemos de decidir si seguimos en curso o nos abrimos para evitar la corriente del canal de Yucatán.  

Debido a que el pronóstico no había fallado hasta el momento, decidimos entrar directo pues, había suficiente viento para avanzar dentro del canal de Yucatán. Ya había 2 rutas alternativas que decidimos no utilizar pues el mismo viento podría obrar a nuestro favor.

Día cinco… martes. 

Isla Mujeres… Paraíso del Caribe… Viva México…! Llegando a puerto se reporta arribo al comité de regatas y a la armada. Don Enrique Lima ya nos esperaba en la marina y el barco quedó debidamente asegurado.  

El miércoles hubo una ceremonia para Capitanes y Navegantes en casa de los Lima y a su vez una fiesta en la playa. Las tripulaciones fueron tratadas con mucha cortesía y gran aprecio por los organizadores, un gran evento aunado a muchas ganas de celebrar, lograron un magnífico efecto. 

El viernes es la ceremonia de premiación, un pretexto más para celebrar…! 

No quedamos en los primero lugares y no es mi intención justificar a la tripulación o a un servidor, pero hicimos unos tiempos magníficos para ser la primera vez que hacemos este cruce y más aún, contra personas que llevan años haciendo lo mismo y en una categoría de Racer (Competencia).  

De no haber tenido los contratiempos técnicos podría atreverme a apostar que las condiciones hubieran sido distintas, sin embargo estamos muy satisfechos de nuestro papel pues son los riesgos inminentes a este tipo de deporte donde el viento es nuestro motor y las condiciones climatológicas pueden jugar a favor o en contra nuestra. 

Este viaje fue muy enriquecedor y a un servidor le dejo varias lecciones: Si uno quiere un yate a vela, vale la pena comprarlo en el extranjero; el mar es una dama caprichosa, hay que tenerle respeto, no miedo; las revisiones y accesorios de seguridad, nunca está de más; la experiencia vale la pena, no le crean a quien diga lo contrario; obedecer órdenes no es una opción, es una obligación; no hay tarea pequeña, todo es importante, solo haciendo se puede aprender. 

Desafortunadamente no es un deporte barato como para estar compitiendo año tras año pues, el costo de llevar una embarcación al otro lado del golfo para después competir en ella no es tarea fácil y mucho menos económica. 

Es una tristeza que no exista el suficiente interés como para alinear a más patrocinadores para poder hacer crecer este tipo de participaciones pues es un deporte muy completo donde se conjugan elementos como la meteorología, estrategía, navegación, destreza entre muchas otras cosas. Espero que el siguiente año pueda estar narrando una vez más la experiencia y mientras tanto seguiremos practicando con el equipo en las bellas aguas del Golfo de México. 

Ayer en la mar, hoy en tierra…  Buen viento a todos.


  HERRAMIENTAS






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